En verano tu ropa sufre más: te contamos cómo cuidarla

, 21 de junio de 2018

Cuidados de la ropa de verano

Días largos, muchas horas de sol, la brisa marina, el chapuzón en la piscina, tumbarse en la arena o relajarse en el césped, ese olor a sal en la piel después del baño… ¡son muchas las cosas que nos gustan del verano! Por desgracia, nuestra ropa no opina lo mismo, en verano sufre mucho más y se estropea más rápidamente. Pero no sufras por tu armario, te contamos cuáles son las claves para cuidar tu ropa en los meses veraniegos.

Conoce a tus enemigos

Para saber cómo cuidar de tu ropa necesitas primero identificar a los enemigos que amenazan con estropearla. Y sí, ya hemos adelantado que es casi todo lo que tanto tiempo llevábamos esperando durante el interminable invierno, y que se puede resumir básicamente en: el calor.

Cuidados de la ropa de verano

Las temperaturas elevadas pueden dañar casi todo, también las fibras textiles. Pero además es la exposición directa al sol cuando más aprieta lo que puede acabar con los tejidos, sean o no delicados, envejeciendo la ropa en cuestión de días y apagando los colores.

Y todo lo que deriva de ese calor de verano también afecta a la ropa, empezando por la humedad del ambiente y nuestro propio sudor. ¿Por qué tenemos camisas de invierno que siguen como nuevas años y años, y una camiseta nueva de verano ya está para el arrastre en septiembre? El verano machaca la ropa solo con la actividad diaria y el roce de nuestro propio cuerpo.

Si a eso sumamos los cambios bruscos de temperatura cuando entramos a los microclimas de aire acondicionado, el contacto con el cloro de la piscina o la sal marina y el roce con la arena, las manchas de hierba -y no olvidemos las de los helados-, tenemos las condiciones perfectas para que la ropa se estropee en un abrir y cerrar de ojos.

La buena noticia es que se puede evitar aplicando algunos cuidados especiales y pequeños trucos.

Dale un respiro

Intenta no llevar la misma prenda demasiadas horas seguidas. En verano los días son mucho más largos y solemos pasar más tiempo en la calle o sin cambiarnos de ropa, y a la larga eso también desgasta la ropa. Cuando puedas o al pasar por casa, dale un respiro a lo que llevabas puesto desde primera hora; así además puedes variar el outfit y dar más uso a tus nuevas compras de temporada.

Una ventaja de no exprimir una prenda hasta los límites es que muchas veces te bastará con airearla un poco o darle una pasada con el vaporizador para volver a tenerla como nueva. Eso implica menos lavadora y, por tanto, menos desgaste.

 

Elige bien los tejidos de verano

Procura vestir con prendas cómodas y de tejidos ligeros, frescos y transpirables, de colores claros. Es mucho más agradable y sudarás menos, que también afecta negativamente a la ropa. Evita las piezas demasiado ajustadas o con fibras que puedan causar rozaduras e irritaciones.

Rayón, algodón y lino son buenos tejidos para soportar las altas temperaturas; huye de las fibras sintéticas de tramas muy cerradas, del cuero, del ante y de la antelina. El crochet, tan de moda en los últimos años, es una buena apuesta por fresco y ligero.

Cuidado con cremas, lociones y aceites

Cuidados de la ropa de verano

¿Cuántas cosas nos ponemos en la piel en verano? La crema solar y el aftersun, el aceite bronceador, la colonia, la crema depilatoria, la crema hidratante, lociones varias… Procura que se haya absorbido todo muy bien antes de ponerte la ropa o meterte en la cama, pues todos estos productos dejan manchas difíciles en los tejidos.

Enjuaga muy bien el cloro y el agua salada

Ropa de verano

No solo los bañadores, con frecuencia se nos moja la camiseta, los shorts, el pareo o el vestido que llevemos a la playa o piscina. Dejar que la humedad de cloro o salitre se sequen tal cual puede causar mucho daño a los tejidos, mejor enjuaga inmediatamente con agua dulce, con suavidad, y no te olvides de lavar regularmente también los bañadores con la lavadora.

Optimiza el lavado

En verano solemos poner más lavadoras porque mucha ropa se ensucia simplemente con sudor; lo mejor es optimizar el lavado usando ciclos mucho más cortos y temperaturas frías. No hace falta someter a las prendas a programas especiales más largos, que además gastan más energía.

Eso sí, comprueba antes que la ropa no lleve arena o hierba, o restos de las cremas que ya hemos mencionado antes. Tampoco laves las prendas de baño directamente de la playa o piscina, siempre hay que enjuagarlas antes.

Cambia el detergente

Cuidados de la ropa de verano

Una buena idea es utilizar durante el verano un detergente especial para prendas delicadas. Si la ropa ya sufre, al menos durante el ciclo de lavadora estará más protegida, y mejor si aprovechas los programas especiales que pueda tener tu máquina. Eso sí, la ropa más delicada, mejor a mano y con agua fría, que respeta mejor los colores.

Nada de secadora o retorcer la ropa

Cuidados de la ropa de verano

Aprovecha que en verano la ropa se seca al aire libre mucho más rápido y no recurras a la secadora, pues somete a demasiada presión a ciertos tejidos. Las corrientes de aire típicas veraniegas son perfectas para secar con suavidad la ropa, pero siempre fuera de la luz directa del sol.

Tiende con suavidad y nunca retuerzas tus prendas para escurrirlas si las lavas o enjuagas a mano; esto es crucial para los bañadores y bordados. Si quieres evitar deformaciones puedes dejar el bañador sobre una toalla para que absorba la humedad.

No destierres la plancha en verano

Sabemos que ponerse a planchar cuando más suben las temperaturas no apetece demasiado, pero tu ropa lo agradecerá. Ademas es una pereza más mental que otra cosa, pues dentro de casa tu plancha tampoco te va a hacer pasar más calor, y la ropa de verano se plancha en un santiamén.

Aprovecha las innovaciones tecnológicas de tu plancha o centro de planchado Philips para planchar cualquier tejido rápidamente sin esfuerzo, sin miedo a estropearlo. La ropa planchada correctamente se conserva mucho mejor durante más tiempo.

Guarda bien la ropa

Cuidados de la ropa de verano

Jamás guardes la ropa húmeda, por mucho que creas que se secará en seguida en el armario. La humedad es otro gran enemigo de las fibras que además puede causar moho o incluso albergar bacterias o producir manchas irreparables.

Precisamente la plancha te ayudará a evitar las bacterias de la humedad y a devolver la forma natural de las fibras de los tejidos, que se deforman y sufren por el calor, el sol o los ambientes húmedos.

Parece que descuidamos un poco las prendas estivales respecto a cómo tratamos los tejidos de invierno, cuando en realidad sufren mucho más. Pero con un poco de mimos especiales es fácil evitar que se estropeen demasiado rápido, y así lucir ropa de verano como nueva también en las vacaciones del año que viene.

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