Envasando el verano: guía imprescindible para hacer conservas caseras

No hay comentarios , 3 de Agosto de 2016

Conservas caseras

El calendario de frutas y verduras nos indica qué alimentos podemos degustar en cada momento del año, pero es en verano cuando los mercados rebosan de una mayor cantidad de productos frescos. Multitud de frutas, hortalizas y verduras están en su mejor momento y coinciden con las cosechas y recolección de frutos silvestres. Por ello, es el momento ideal para hacer conservas caseras, así podemos envasar el verano y disfrutar de su sabor todo el año.


Conservas caseras, una buena costumbre tradicional

Conservas caseras

Ya desde la Antigüedad, el ser humano ha ideado métodos de conservación de los alimentos para su consumo y comercialización. Antes era toda una necesidad, ya que la temporada de los vegetales duraba muy poco y no había otra forma de conservar la comida en casa más allá de pocos días. Por eso surgieron las primeras conservas, como las frutas en almíbar de miel y las verduras en vinagre y, con ello, las distintas técnicas fueron evolucionando con el paso de los siglos hasta llegar a nuestros días.

Aunque ahora encontramos casi de todo en los comercios, merece la pena dedicar una jornada para preparar todo tipo de conservas y llenar la despensa de productos de primera calidad. En realidad, hacer conservas no es difícil y puede ser una actividad ideal para compartir en familia durante las vacaciones, sólo hay que tener en cuenta algunos puntos básicos y seguir ciertas pautas para asegurarnos los mejores resultados. No te pierdas esta guía con imprescindible con todo lo que necesitas saber para ponerte a envasar.

¿Qué se puede envasar?

Conservas caseras

Podemos elaborar conservas caseras con casi cualquier producto fresco de temporada que nos apetezca, tanto frutas y hortalizas como con verduras. Todas las frutas se pueden convertir en mermeladas, jaleas y compotas, y con las verduras podemos hacer conservas en aceite, escabeches y salmueras, si las queremos al natural. Otra opción es elaborar salsas o chutneys, en los que se mezclan frutas y verduras en una rica combinación dulce y salada. También existen las conservas en alcohol, ideales para frutas pequeñas y aromáticas como las bayas.

Recomendaciones de seguridad e higiene

Conservas caseras

El aspecto fundamental que hay que tener siempre presente a la hora de preparar conservas caseras es la limpieza, en la que la higiene es esencial. Nuestro objetivo es almacenar productos cocinados o semicocinados durante semanas o meses, y necesitamos que aguanten en perfectas condiciones sin estropearse. Una conserva se puede echar a perder si surgen microorganismos como mohos o bacterias, pero con un envasado correcto y unas medidas de higiene básicas no nos tendremos que preocupar.

Se deben cumplir las mismas pautas que se recomiendan para cocinar cualquier plato, empezando por lavarnos bien las manos antes y durante todo el proceso. Los utensilios también deben estar bien limpios, desde las tablas de cortar hasta los cuchillos y cucharas, así como la superficie de trabajo (mesa o encimera de la cocina) y los paños y delantales que usemos. No olvidemos tampoco que las ollas donde cocinemos deberán estar relucientes y sin olores extraños que puedan afectar a las conservas.

¿Qué envases elegir?

Conservas caseras

Hay una gran oferta de botes y tarros especiales para conservas en el mercado, de tamaños y formas diferentes. Podemos escogerlos según nuestro gusto y necesidades, dependiendo de si somos muchos en casa o si vamos a hacer regalos. Por ejemplo, no es recomendable envasar cantidades muy grandes de mermelada si vivimos solos o en pareja, entonces sería mejor optar por recipientes pequeños. Siempre deben ser de vidrio, resistentes a las altas temperaturas y tener la boca ancha. Las tapas deberán ser de calidad y no mostrar ningún daño.

Se pueden reutilizar botes de otras conservas, siempre que estén en perfectas condiciones, y mejor si usamos tapaderas nuevas para ellos. Las gomas de los botes que los llevan también se deben cambiar entre una conserva y otra. Si queremos aprovechar tarros comerciales hay que asegurarse de que no mantienen ningún aroma extraño de su contenido previo y quitaremos las etiquetas incluyendo los restos de pegamento. Comprueba siempre que la rosca está en buen estado.

Cómo esterilizar los tarros

Conservas caseras

Siempre hay que lavar a conciencia los botes y las tapas antes de empezar, con agua tibia y jabón lavavajillas, frotando y enjuagando bien, pero después hay que esterilizarlos. Para ello los pondremos en ollas, con las tapas separadas, cubiertos de agua limpia. Calentaremos a temperatura media hasta que empiece a hervir, y en ese momento contaremos 10 minutos. Entonces ya los podemos sacar con cuidado y dejar boca abajo en un paño limpio para que escurra el agua.

Para que los tarros se sequen bien y se mantengan calientes mientras preparamos las conservas caseras, podemos recurrir al horno. Solo hay que colocar los botes en una rejilla o bandeja con una temperatura de unos 100ºC. Cuando se aproxime el final del proceso y estemos a punto de envasar, apagaremos el horno para ir sacando los botes uno a uno, manteniendo todos calientes.

La preparación de los ingredientes

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Una vez tengamos nuestra receta elegida pasaremos a preparar los ingredientes. Hay que usar fruta y verdura en su punto óptimo de maduración, el momento perfecto en el que la escogeríamos para comer al natural. Si presentan algunos daños o golpes no pasa nada, se corta y se retira. Antes de nada hay que lavar todo con suavidad para retirar cualquier resto de tierra o polvo. A continuación ya podemos retirar las hojas, pelar o extraer los huesos, según el producto que estemos manejando.

Las hortalizas y frutas que envasemos al natural o en almíbar las podemos pelar escaldándolas previamente, como los tomates o melocotones. Las frutas del bosque y las cerezas más pequeñas se pueden dejar enteras, sin el hueso, y el resto habrá que trocearlas. En cuanto a los vegetales, se pueden pelar ligeramente con un pelaverduras y después dejar enteros o trocear en piezas más gruesas, y siempre habrá que escaldarlos unos minutos antes de envasar.

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En el caso de los encurtidos y conservas en vinagre, los vegetales se lavan igual pero no es necesario un escaldado previo. Las cebollitas y los pepinillos se pueden dejar macerando 24 horas en sal gorda y el resto se pueden combinar entre sí añadiendo condimentos como dientes de ajo, semillas de mostaza, hojas de laurel, granos de pimienta, guindilla seca o tomillo, todo siempre bien limpio.

Además necesitaremos otros ingredientes, en función de la receta. Las mermeladas y compotas requieren de azúcar blanco o moreno al que se puede añadir pectina para ayudar a espesar, en caso de ser necesario, pero lo más práctico es usar azúcar especial para conservas o gelificante para mermeladas. Además se pueden añadir esencias y aromas como canela, vainilla o jengibre. En cuanto a las verduras, hay que preparar una salmuera calentando agua con sal y zumo de limón o vinagre, siguiendo siempre las indicaciones de la receta.

Cocción, envasado y esterilización

Conservas caseras

Las instrucciones para cocer cada preparación deben venir detalladas en la receta correspondiente, aunque el proceso es muy sencillo en el caso de las mermeladas y jaleas. Es preferible dejar la fruta macerar con el azúcar al menos una hora antes para que ambos ingredientes se fundan y se liberen los jugos, acelerando el proceso de cocción posterior. La mezcla de fruta y/o verduras con azúcar debe cocerse a fuego lento una vez ha empezado a hervir, removiendo de vez en cuando y machacando la mezcla para conseguir una textura más suave.

Para saber si ha cuajado bien lo mejor es dejar un plato pequeño en el congelador y echar media cucharadita de la mezcla, que se enfriará al instante y nos mostrará la textura. Podemos cocer un poco más para que espese e incluso usar una batidora para triturar la mermelada si no queremos muchos trozos enteros de fruta. Cuando esté en su punto retiraremos ingredientes como la vainilla en rama y ya podemos proceder al envasado.

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Siempre debe hacerse en caliente, con los botes también tibios para evitar roturas. Es muy útil la ayuda de un embudo y de pinzas especiales para manipular los tarros sin quemarnos, o el uso de guantes. Las conservas deben llenarse bien sin dejar que entren burbujas de aire en el interior, pero dejando un dedo antes de llegar al borde, unos 5-6 cm. En ese momento pondremos la tapadera, cerrando con firmeza pero sin pasarnos.

Una vez tengamos todos los botes listos y cerrados pasaremos a esterilizarlos al baño maría. Lo mejor es usar una olla ancha y alta, con una rejilla o un paño en el fondo, que permita cubrir 5 cm de agua por encima de los tarros. Deben estar hirviendo en agua durante 15 minutos en el caso de las frutas pequeñas, 20 las más grandes, y hasta 45 minutos las verduras al natural. En cuanto termine la cocción hay que sacar las conservas para que se enfríen rápidamente.

Etiquetado, almacenamiento y consumo

Conservas caseras

Cuando los botes preparados se hayan secado y enfriado podemos etiquetarlos. Es algo opcional pero recomendable, ya que es fácil olvidar qué contiene cada tarro y cuándo lo envasamos al pasar los meses. Hay productos especiales en el mercado pero un simple papel pegado en un lateral nos valdrá, aunque las etiquetas decoradas y personalizadas siempre quedan más bonitas y son un buen detalle para un regalo. Hay que apuntar la fecha exacta para consumir el contenido en el tiempo adecuado.

Como todas las comerciales, las conservas caseras también deben almacenarse a temperatura ambiente, en un lugar limpio, seco y oscuro, sin contacto con olores fuertes. El armario de la despensa es perfecto ya que además mantiene la temperatura más o menos constante todo el año. Las conservas caseras se pueden degustar inmediatamente, pero mejorará el sabor pasadas unas semanas. Podemos guardarlas varios meses, hasta un año. Antes de abrirla debemos comprobar que la tapa no está hinchada, en ese caso habría que tirarla ya que estará estropeada. Una vez abiertas hay que guardarlas en la nevera.

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Elaborar conservas caseras de frutas y verduras es un proceso en el fondo muy sencillo y muy gratificante. Piensa en lo que disfrutas de los melocotones y los tomates ahora que están en su mejor momento, y lo que agradecerás haber invertido una tarde en hacer mermelada para degustarla en invierno. Anímate a recuperar esta bonita tradición en familia y llena la despensa envasando el verano con los mejores ingredientes de temporada.

Fotos | jules, Un Bolshakov, Amie Fedora, m o, stacy

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