Errores más frecuentes que cometemos al cocinar pasta

, 26 de marzo de 2019

cocinar pasta

Todo el mundo sabe cocinar pasta… ¿seguro? Aunque es uno de los platos más populares del mundo, a menudo cometemos errores que harían enloquecer a un italiano. Si quieres disfrutar del verdadero sabor de un plato de pasta irresistible y saludable, toma nota de los fallos más frecuentes que todavía repetimos y aprende a corregirlos fácilmente con nuestros consejos.

Cocinarla antes de tiempo

¿Empiezas a preparar la pasta antes de tener el resto del menú listo? Es el primer error que cometemos antes de empezar. La pasta sabe mejor recién hecha, se puede sobrecocer si la dejamos escurriendo, se enfría y se apelmaza.

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Lo ideal es tener preparada la salsa o los acompañamientos para que podamos mezclarlo todo con la pasta en cuanto esté lista, sin más esperas. Cocina la salsa primero o los demás ingredientes, como mariscos o verduras, y ten también el queso recién rallado, listo para usar.

Usar una olla inadecuada

La pasta necesita mucho espacio en la olla para cocerse correctamente. Utiliza una cazuela o recipiente del tamaño adecuado, alta si vas a cocinar pasta larga como spaguetti, o de boca bien ancha. Recuerda que el agua, al hervir, subirá, y que la propia pasta crecerá de tamaño a medida que se cueza.

Calcula aproximadamente 1 litro de agua por cada 100 g de pasta, y remueve un poco cuando la eches y empiece a cocer, para evitar así que se pegue al fondo o se apelmace. Si es pasta muy ancha o rellena, puedes añadir un poco más de agua, pero nunca menos.

No salar bien el agua y añadir otros ingredientes innecesarios

Los italianos no entienden por qué en nuestro país nos empeñamos en añadir aceite, laurel u otras especias a la cocción. La pasta solo necesita agua de calidad (la que usas para beber) y la correcta cantidad de sal, de la que nos solemos quedar cortos.

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Nada de remilgos o echar solo una pizquita; la pasta tendrá mucho mejor sabor cuando el agua tenga un 10% de sal, aproximadamente 10 g por cada litro. Échala cuando esté ya hirviendo y no temas, casi toda la sal se irá al escurrir la pasta cocida.

No controlar bien el tiempo

Nadie quiere comer pasta cruda, pero sobrecocerla está entre los pecados capitales de la cocina italiana. La expresión al dente quiere decir que debe ser ligeramente crujiente en su centro, que ofrezca resistencia al morderla con los dientes. Por eso una buena idea es retirarla uno o dos minutos antes de terminar la cocción, ya que con el calor seguirá cocinándose al escurrirla.

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Si vamos a saltear o mezclar durante algunos minutos la pasta con la salsa, este paso es especialmente importante. Piensa que al volver a calentar la pasta en la sartén con los demás ingredientes, continuará cocinándose un poco. La pasta al dente es además más saludable, más digestiva y mucho más sabrosa.

Tirarla contra la pared

El mito tan extendido de que la pasta cocida se pega contra la pared no tiene ningún fundamento. Nos ha dejado momentos divertidos en el cine, pero ningún italiano haría jamás semejante acto en su casa. No maltrates tu paste ni los azulejos de tu cocina; la mejor forma de saber cuándo está lista es medir el tiempo y probarla.

Enjuagar la pasta cocida

Una vez en su punto, la pasta se tiene que escurrir rápidamente, ¡pero nunca enjuagarla! Echarle agua del grifo cuando ya está cocida solo conseguirá quitarle sabor y estropear su textura.

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Utiliza un buen escurridor de tamaño grande y remueve con suavidad pero mediante movimientos firmes y constantes. Y si has prestado atención al primer consejo, ya tendrás lista la salsa para mezclarla inmediatamente, evitando el error de dejarla en el colador.

Usar mal la salsa

La pasta siempre es la gran protagonista de un plato, y la salsa es el acompañamiento, nunca al revés. Es otro fallo muy típico de los malos restaurantes o novatos en la cocina, inundar el plato de salsa creando una balsa en la que la pasta se ahoga y se pierde.

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Lo mejor es preparar una buena salsa casera en una sartén o cazuela y mezclarla ahí con la pasta, removiendo bien para integrarla de forma homogénea. Evita servir la pasta sola en una fuente con la salsa aparte.

Tirar el agua de cocción

No deseches toda el agua de cocción de la pasta, te servirá para enriquecer la salsa final. Este agua contiene parte del almidón y es muy sabrosa, perfecta para espesar y ligar una salsa de tomate casera, una carbonara o para aligerar una bechamel.

Guarda dos o tres cucharones del agua de cocción y añádelos al final del plato si ves que la salsa ha quedado demasiado seca o que necesitas más volumen para impregnar todos los ingredientes.

No atrevernos con la pasta fresca y sus variedades

Parece que nos encanta la pasta, pero es una pena que siempre utilicemos el formato seco. La pasta fresca ofrece un sabor mucho más auténtico y delicioso, con una textura irresistible que nada tiene que ver con las pastas secas. Además se cocina más rápido y cunde mucho más.

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En Italia es fácil encontrar puestos de pasta fresca recién hecha en cualquier mercado, pero no hace falta irse muy lejos para disfrutarla. Podemos hacer fácilmente nuestra propia pasta fresca gracias al Philips Pasta Maker, la máquina perfecta para degustar infinidad de variedades en casa en poco tiempo y sin esfuerzo.

Con el Pasta Maker además descubrirás de la forma más sencilla otros tipos de pasta que quizá no conocías, como pappardelle o cabello de ángel, además de tus formatos favoritos de siempre, como los macarrones o spaguetti. Los italianos disfrutan de multitud de variedades, tamaños, formas, colores y sabores de pasta, ¿por qué repetir siempre la misma?

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Preparando tu propia pasta fresca con la máquina Pasta Maker te puedes animar a añadir sabores de temporada a tus tallarines o tagliatelle, sumando verduras, especias o con diferentes harinas, incluso variedades integrales o sin gluten. Es muy fácil sorprender con recetas de pasta de lo más originales, vistosas y también nutritivas.

Hidratar mal la harina

Mucha gente que prueba a preparar su propia pasta suele fracasar porque no hidrata correctamente la harina. Al igual que en las recetas de pan casero, la hidratación de la masa es fundamental, pero no es una ciencia exacta. Los distintos tipos de harinas y cereales, la temperatura o la humedad del ambiente pueden afectar a la textura.

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Por suerte, el Philips Pasta Maker calcula automáticamente la cantidad de agua necesaria que precisa tu receta para conseguir una pasta perfecta. Solo tienes que introducir la harina que deseas y el peso automático te indicará la cantidad de líquido que debes añadir.

No amasar y estirar lo suficiente

El otro punto clave en la elaboración de la pasta fresca es el amasado, que permite tener una textura homogénea, lisa, sin grumos y maleable. Es un trabajo arduo para hacer a mano y algo engorroso, pero que con Philips Pasta Maker se hace sin esfuerzo. La máquina amasa por ti rápidamente y en cuestión de minutos.

Tampoco hay que complicarse la vida formando la masa, ya que es la máquina la que estira y corta según el formato escogido. Tendrás pasta fresca perfecta, a tu gusto y lista para utilizar en tus recetas favoritas.

Anímate a dar rienda suelta a tu creatividad o prueba alguna de las recetas de Philips para disfrutar de los mejores platos de pasta como si estuvieras en Italia. ¿Te atreves con unos fetuccine de remolacha?

Fotos | Unsplash – Pixabay

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