¿Es tu casa segura para tu bebé? Cómo evitar peligros

, 26 de diciembre de 2012

Con un bebé pequeño hay que tener mil ojos. Es un ser desprotegido, delicado, que quiere investigar el mundo entero y que no conoce todos los peligros que puede haber en un hogar. Ante la llegada de un nuevo miembro de la familia, debemos revisar la casa al completo para asegurarnos de que es lo suficientemente segura para el pequeño. Y volver a revisarla otra vez, porque surgirán peligros hasta de dónde no nos imaginamos. Los chiquitines son así de intrépidos.

Seguridad del recién nacido

Cuando son muy pequeños, bastará con tener cuidado con esterilizar los biberones y chupetes y preparar un botiquín con lo básico que pueda necesitar, en el que no pueden faltar los termómetros para comprobar si la fiebre sube demasiado y es preciso acudir a urgencias.

Además, debemos evitar dejarle sólo en alturas como una cama, un sofá o un cambiador. Alrededor de los dos meses aprenden a rodar sobre sí mismos y pueden acabar en el suelo. En cosa de segundos. Aquí debo confesar que mi hijo se me cayó de la cama. Un momento que me dí la vuelta, y eso que estaba en medio de la cama, pero rodando, rodando, llegó al suelo. Nada grave, pero el susto no te lo quita nadie. Mejor dejarle tumbadito en el suelo, que de ahí, no se cae.

Un mundo por explorar, un mundo de peligros

Cuando empiezan a gatear, la cosa se complica. Se arrastran hacia todo lo que tiene cierto peligro, y por supuesto, lo tocan y se lo llevan a la boca. Nosotros nos hicimos con varios kits de seguridad para el hogar, y la verdad, algunos nos han sido útiles, y otros, no mucho.

Por ejemplo, los protectores de enchufes nos sirvieron durante una época, porque los enchufes les atren como un imán. Luego le enseñamos que eso no se tocaba, perdió el interés y ya dejaron de servir. Lo que no nos sirvieron de mucho fueron los protectores de esquinas. No se cayó mucho cuando empezó a andar, pero bastaba que hubiera un protector para que fuera allí a tocarlo y a quitarlo.

Conviene despejar la casa. Guardar en el trastero o apartar muebles suscentibles de ser peligrosos. También hay que quitar de su alcance todas las piezas pequeñas que el bebé pueda tener la tentación de llevarse a la boca. Nosotros quitamos de en medio una lámpara de pie que el niño se empeñaba en menear, y una mesa de centro con las esquinas demasiado puntiagudas.

Las dos habitaciones más peligrosas son el baño y la cocina. Nunca le debemos dejar solo en ellas. Debemos poner en altura o cerrar con un cierre de seguridad el cajón de las medicinas, los cuchillos y tijeras y los productos de limpieza, por si se le ocurre beber algo de un color tan llamativo.

Si estamos en otra habitación haciendo cosas, el pequeño puede estar en un parque, o en una hamaquita. Siempre podemos tenerle vigilado de día o de noche con un sistema de videovigilancia.

Fotos | Mike Knell
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