Este invierno practica el arte del hygge y disfruta de tu café como los daneses

, 7 de diciembre de 2016

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¿Sabías que Dinamarca es el país más feliz del mundo? Lo dice el informe que cada año recoge la ONU, en el que se analizan los niveles de felicidad de la población y su relación con el desarrollo de cada nación. Pero, ¿cuál es el secreto? Resulta que la clave no está en cosas materiales sino en el arte del hygge, un concepto puramente danés que tú también querrás practicar este invierno para disfrutar al máximo de tu café.

Hygge: el secreto de la felicidad

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Puede que Dinamarca sea un país muy avanzado en temas como educación, ciencia, igualdad y tecnología, y que su población tenga en general un buen nivel de vida. Pero el secreto mejor guardado para ser tan felices no es, en realidad, tan secreto. La clave está en saber disfrutar de las pequeñas cosas, esos momentos aparentemente insignificantes que al final son los que nos alegran el día. Se trata de saber apreciar los detalles sencillos, y compartirlos.

Ya vimos cómo los suecos practican cada día el fika, haciendo de la pausa para tomar café todo un arte. La idea del hygge no va muy desencaminada, y es que parece que el difícil clima escandinavo ha enseñado a sus habitantes a sacar el máximo provecho de largos meses de frío, oscuridad, lluvia y nieve. ¿Van a dejar que el mal tiempo les ponga mala cara? Al contrario: en otoño e invierno es cuando el hygge se disfruta más en todo su esplendor.

Pronunciado algo así como huu-gue, el hygge no tiene traducción a nuestro idioma, es un concepto genuinamente danés. Podríamos definirlo como algo acogedor, reconfortante, que te relaja y te produce bienestar, o como se dice popularmente, “que te cura el alma”. Se trata de no dejar que los problemas te agobien o de que las cosas inevitables de la vida te impidan disfrutar de las que sí merecen la pena. Es pararse a prestar atención a los detalles que nos rodean, saber apreciarlos y compartir ese momento de intimidad con nuestros seres queridos.

El hygge alrededor de una taza de café

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Si pides a un danés que visualice en una escena su concepto de hygge, seguramente sea una escena de invierno en un interior de madera, con una chimenea, velas y una buena taza de café preferiblemente acompañada de dulces caseros. Sonará buena música y es probable que caiga nieve por la ventana y haya un gato encima de una manta en un cómodo sofá. El olor a café recién hecho inunda el espacio y parece que el tiempo se detiene.

Los daneses se toman el café muy en serio y les gusta prepararlo bien y degustarlo con calma y sin prisas. No hay nada como calentar el cuerpo con una taza humeante de su café favorito, mejor si se tienen galletas para sumergir en la taza y si se comparte el momento con amigos o la familia. En eso consiste el hygge, en crear una atmósfera reconfortante, libre de estrés, sin ruidos, para saborear cada gota sin distracciones. Y sabe mejor en buena compañía, porque una cafetera en marcha siempre invita a compartir confidencias.

Por eso la temporada de frío es el mejor momento para practicar el hygge. No hay invierno lo suficientemente duro si se saben apreciar las pequeñas cosas. ¿A que tu café te sabe mucho mejor cuando bajan las temperaturas o llueve sin cesar? Ese delicioso café recién hecho te reconforta ya solo con su aroma, y no hay nada mejor que calentarse las manos heladas abrazando tu taza favorita humeante, dando pequeños sorbos que saben a gloria. Para los daneses es tan importante que incluso suelen llamarlo Kaffehygge, porque es mucho más que un simple café.

Cómo puedes practicar el hygge para disfrutar de tu café

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¿Quieres ser tan feliz como los daneses? Aunque nuestro invierno no sean tan duro como el suyo también podemos apuntarnos a practicar este arte para disfrutar mucho más de nuestro café favorito. Toma buena nota de estas pautas básicas:

  • Dedícale el tiempo que se merece. Las cosas, o sea hacen bien, o mejor no hacerlas. No es lo mismo tomarse un café de mala calidad y mal hecho, con prisas y corriendo, que dedicándole la atención necesaria. Deja que tu cafetera te prepare el café a tu gusto y tómalo sin prisas.
  • Crea la atmósfera adecuada. El ambiente que nos rodea influye mucho en nuestro estado de ánimo y también puede modificar la percepción del café. Una habitación ordenada, con luz suave, unas velas o la chimenea encendida, algo de música acogedora, flores o plantas… cuida la decoración, sin excesos.
  • Presta atención a los detalles. Disfrutarás más de tu café si lo preparas con la mejor materia prima y lo sirves en tu taza favorita, sentado cómodamente con una manta suave, con un bonito mantel en la mesa y algunas galletas colocadas en una fuente mona. No saques la leche a la mesa con el tetrabrick, sírvela mejor en una bonita jarra de porcelana y dispón el azúcar en un azucarero.
  • Comparte el momento. El hygge se puede disfrutar de forma individual, pero a los daneses les gusta compartir esos momentos felices con las personas más queridas. No se trata de invitar a un montón de gente, la clave está en crear un círculo íntimo de pocas personas, con las que tengamos más confianza y nos sentamos más a gusto. El mejor café es el que se prepara para esa persona especial.
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  • Saborea y disfruta. Nada de tomarse el café con ansias o de vaciar la taza mientras lees el móvil. El hygge no se lleva bien con las prisas ni con el ajetreo del mundo virtual. Olvídate de las preocupaciones y céntrate en vivir el momento, en apreciar cada matiz de sabor de tu café, en percibir cada nota aromática para darte cuenta de cómo merece la pena prepararlo bien.
  • El toque rústico. En Dinamarca apuestan por el reencuentro con los antepasados, las tradiciones y la naturaleza. Por eso prefieren preparar el café usando café en grano y lo acompañan de dulces caseros, seguramente con una receta de su abuela. Si eres mañoso, puedes animarte a tejer un cubre tazas o a darle un punto artesanal a tus tazas, personalizándolas a tu gusto. Apaga la televisión y coge mejor un libro.
  • Ponte cómodo y disfruta. Al final todo se reduce a volver a casa en un día frío, ponerse cómodo y dejar los problemas fuera para, sencillamente, disfrutar de tu taza favorita en tu rincón preferido del hogar. Dejar que el café te caliente y reconforte sin prisas, mientras el tiempo se detiene y aprecias todas esas pequeñas cosas buenas que tiene la vida.

¿Qué te parece el arte del hygge? ¿Crees que todos seríamos un poco más felices si imitáramos a los daneses en su filosofía de vida? Empieza practicándolo a la hora de tomar tu café y seguro que lo disfrutas mucho más este invierno.

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