Historias con aroma a café

, 24 de julio de 2012

Café en la historia
Érase una vez un pastor de cabras de origen beduino, llamado Kaldi. Solía guiar a sus cabras a unos pastos que se encontraban en una región inconcreta de Abisinia, la actual Etiopía. Llevaba unos días intrigado porque su ganado se sentía atraído por unos frutos rojos carnosos que producía un arbusto para él desconocido. Tras la ingesta de dichos frutos, las cabras parecían llenarse de vitalidad y hacían el camino de regreso con energía y sin atisbo de cansancio.

Decidió compartir su descubrimiento con unos monjes, quienes elaboraron un brebaje con las semillas de estos frutos y resultó de tal mal sabor, que las arrojaron al fuego para deshacerse de ellas. Entonces los granos al tostarte empezaron a desprender un aroma tan agradable, que se vieron tentados a probarlo de nuevo tras el proceso de tueste involuntario. Les pareció exquisito y además confirmó sus efectos vigorizantes.

Así comienza para muchos historiadores el origen del café como bebida, pero esta es solo la primera de infinidad de historias ligadas a este delicioso brebaje. Historias que conjugan intrigas y prohibiciones, pero también escenas románticas, leyes que defienden su consumo e incluso composiciones musicales como ‘La Cantata del café’ de Bach.

Una hija enfrentada a su padre por su costumbre de degustar café a diario. El padre la convence para que abandone este placentero hábito con la promesa de permitirla casarse. Ella accede, pero se asegura de que todos sus pretendientes sean permisivos en este sentido, ganando finalmente la batalla a su progenitor. Este es el argumento principal de ‘La Cantata del café’ de Bach, compuesta en 1732 por un acérrimo defensor y consumidor habitual de café.

Te cambio una ley por un café

Una bebida que según estudios recientes pudo haber iniciado su consumo en el siglo XII pero que hasta el siglo XVIII no alcanzó su completa aceptación social. Siglos en los que tuvo que lidiar con leyes prohibitivas y otras, al contrario, defensoras, como una ley turca del siglo XVI que permitía a las mujeres divorciarse si el marido no les proporcionaba su dosis diaria de café.

Pero no son sólo las féminas las más aficionadas a la ingesta de esta bebida. Hay autores que afirman que el Papa Clemente XVIII tuvo que bautizar la bebida para acabar con las reticencias de los más desconfiados, incluso hay quien le atribuye la siguiente cita:

“Esta bebida de Satanás es tan deliciosa que sería una pena dejársela a los herejes. Debemos exorcizar al diablo y con su bautismo hacer de este brebaje, un elixir cristiano”

En la historia más reciente las mayores dificultades a las que se han tenido que enfrentar los muy cafeteros han sido debido en parte a su carácter socializador. En torno a una taza de café se han reunido escritores, arquitectos, músicos y todo tipo de artistas, pero también se han gestado revoluciones y cambios políticos y sociales. O al menos así lo afirmaban los gobernantes durante la apertura de los primeros cafés en Europa, al considerar estos lugares un riesgo para la estabilidad del país, ya que el consumo de esta bebida alimenta el espíritu crítico y favorece el intercambio intelectual. Bendito sea ese efecto.

Estimulando el intelecto

Con intercambio de ideas, sirvan de ejemplo las tertulias de intelectuales de distintos ámbitos del Café Gijón, o como fuente de inspiración, sin ir más lejos este mismo Café inspiró a Cela en ‘La colmena’, esta deliciosa bebida se ha convertido en un placer a degustar en reunión o en solitario.

Puede que las mujeres afortunadamente ya no tengan que solicitar permiso a sus maridos para disfrutar de una taza de café, o que los guías espirituales de cualquier religión no se vean obligados a bendecirlo para librarlo de pecado, pero está claro que en torno a esta bebida la historia nos ha regalado infinidad de anécdotas y seguro que maravillosas historias de amor. No en vano, muchos poetas románticos dieron forma a sus obras, alimentados y estimulados por esta bebida.

Y tú ¿no quieres compartir con nosotros tu historia con aroma a café?

Más en Mi mundo Philips | El café, ¿cómo lo quieres?: Cappuccino

Deja tu comentario

Al dejar tu comentario aceptas las políticas de uso y de privacidad de Disqus.