La espuma del café: por qué es importante su cremosidad y persistencia

, 5 de junio de 2018

Espuma del café

Un buen producto es el resultado de la suma de sus partes; si una pieza falla, todo esfuerzo será en vano. Por eso en una cata de café se analizan todos los aspectos de la bebida que definen ese perfect serve. Si en un espresso es fundamental fijarse en la crema, en las elaboraciones con leche es la espuma del café la que tiene el gran protagonismo. ¿Cómo se reconoce una buena espuma y por qué es tan importante?

Anatomía de la espuma de leche

Empecemos por lo básico; ¿qué es exactamente la espuma del café? En nuestro día a día nos cruzamos con multitud de tipos de espumas, incluso forma parte de expresiones coloquiales, como “subir como la espuma”. Espuma de afeitar, espuma de jabón, espuma de mar, espuma para el cabello, gomaespuma…

Espuma del café

En gastronomía las espumas son muy usadas por los chefs de alta cocina, la cerveza tiene espuma y nosotros espumamos, por ejemplo, los huevos al batirlos. Técnicamente es una masa formada por multitud de burbujas de aire que se adhieren entre sí, parecida a una emulsión. Tiene una textura blanda y esponjosa, es muy ligera pero con mucho volumen, y puede servir para airear o proteger otros elementos.

Una espuma básica se consigue batiendo con energía un líquido o semilíquido más espeso, incorporando aire o gas poco a poco. Es un proceso mecánico que puede dar resultados diferentes a partir de un mismo producto de partida, por eso en la cocina es una técnica muy precisa que hay que controlar al detalle. Y también en el café.

La espuma del café no es nata ni es crema

Hay cierta confusión en torno a qué podemos llamar exactamente espuma del café porque a veces se utiliza de forma errónea el término “crema”. Ya sabemos que la crema es la capa superior que se forma en un espresso preparado con cafetera automática, tiene su propio valor y características, pero no es espuma.

Espuma del café

En algunos países hispanoamericanos se denomina crema a la nata, y esto enlaza con otro error frecuente en el mundo del café: el uso de nata montada. Un café suizo puede ser delicioso y por supuesto que se prepara con nata, pero la mayoría de preparaciones de café con leche no la llevan. Si te sirven un capuccino preparado con nata, mejor no vuelvas a esa cafetería.

Recurrir a la nata es la solución más fácil y rápida para montar una bebida que parece elegante y apetitosa, cuando en realidad esconde un mal servicio o falta de conocimiento barista. Peor aún, los establecimientos que utilizan nata como si fuera espuma emplean algún producto industrial de bote cuya calidad suele dejar mucho que desear. Luce muy bonita y firme, pero estropeará el café.

Las cualidades de una espuma de café perfecta

Espuma del café

Los baristas profesionales de verdad saben que para lograr un buen latte art todo empieza con la calidad de la espuma. Tenga o no un acabado artístico, la espuma del café debe cumplir unas características concretas para crear esa experiencia completa en su degustación. De hecho, tiene un papel crucial porque es nuestro primer contacto con el café, con todos los sentidos.

La espuma del café primero se observa: tiene que ser homogénea, lisa, con las burbujas invisibles a la vista pero perceptibles en su consistencia. Además debe lucir firme y con una apariencia regular, con un color también homogéneo que preferiblemente se mostrará blanco y brillante.

También podemos oler la espuma. Nos llegan sus matices aromáticos combinados con los del propio café, y las posibles especias o cacao que se hayan podido añadir. Todos los componentes se combinan creando ese aroma tan característico que define cada bebida, reconocible como el olor de un buen vino antes de catarlo.

Espuma del café

El oído también interviene en la apreciación de la espuma; las burbujas de aire empiezan a romperse a un nivel microscópico pero se puede llegar a escuchar, sobre todo cuando hundimos la cuchara o echamos el azúcar. Casi como el sonido de una mousse, la espuma del café también se oye.

Y, por supuesto, el gusto es el que nos termina de mostrar las cualidades de una buena espuma. Al llevar la taza a los labios es esa capa blanca la primera que entra en contacto con nosotros, y podemos percibir su textura y su sabor, antes de fundirse con el café. Si la espuma es buena, la combinación de ambas partes crea una experiencia gustativa irresistible en la que los elementos se potencian entre sí.

Espuma del café

A través de los cinco sentidos desgranamos poco a poco cómo debe ser la espuma perfecta:

  • Homogénea, sin imperfecciones.
  • Firme, que no se hunda fácilmente ni pierda volumen con el paso de los minutos.
  • Con la temperatura adecuada y siempre en consonancia con el propio café, para no enfriarlo ni tampoco calentarlo de más.
  • Cremosa, espesa, suave y melosa, con textura de terciopelo.
  • Persistente, que no desaparezca después del primer sorbo y mantenga su firmeza.
  • Sabrosa y aromática, en equilibrio con el propio café.

Cafeteras expreso superautomáticas y espumador de leche para conseguir la espuma perfecta

Espuma del café

Gracias a la tecnología avanzada de las cafeteras expreso superautomáticas ya no tenemos que salir a buscar una cafetería que merezca la pena cuando nos apetece un capuccino o un café latte. Nuestros abuelos no pudieron ni imaginar un café con espuma, pero nosotros podemos disfrutar de nuestra bebida favorita con solo pulsar un botón.

Las cafeteras Philips disponen de un espumador de leche integrado para preparar fácilmente las recetas con leche o bebida vegetal. El llamado pannarello por los baristas es un tubo que libera un potente chorro de vapor directamente a la jarra o a la taza, calentando la bebida para crear espuma.

El capuccinatore o espumador de leche dirige la leche o bebida vegetal desde la jarra o el mismo cartón de leche hasta la taza, calentándola y espumándola automáticamente. Así, la cafetera dispensa primero la espuma en la taza antes de añadir el café, en un flujo constante sin salpicaduras.

Espuma del café

Otra forma de dar un toque especial a nuestro café de siempre es mediante el espumador de leche o Milk Twister de Philips. Con este dispositivo portátil es muy fácil obtener una espuma cremosa, densa y aterciopelada con un solo toque, con capacidad de espuma cada vez para dos tazas.

El espumador además consigue el mismo resultado tanto con leche caliente como fría, lo que multiplica sus posibilidades de uso, no solo con café. Es ideal para disfrutar de un capuccino perfecto hasta un delicioso latte macchiato, un café helado o incluso té frio y otras bebidas con leche.

Espuma del café

Disfrutar de un buen café coronado por una capa cremosa y suave de espuma es todo un placer para los sentidos. No dejes que una mala espuma de café arruine tu taza, exige siempre la máxima calidad en su acabado y date el capricho de prepararla a tu gusto en casa siempre que quieras.

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