¿Qué es la lactancia en diferido?

, 20 de febrero de 2017

Como ya hemos comentado en anteriores artículos, amamantar a nuestro hijo no solo constituye una forma tremendamente natural de alimentarlo, sino que se trata de una práctica que cuenta con múltiples beneficios, tanto para él como para nosotras. Y es que la lactancia fortalece el sistema inmune del bebé, favorece su crecimiento e incluso puede llegar a alejarlo de enfermedades como la obesidad y la diabetes. Por no hablar de que facilita la pérdida de peso en la madre y fortalece los vínculos afectivos entre ambos.

Sin embargo, y tras la vuelta al trabajo, son muchas las mujeres las que acaban abandonándola. La falta de conciliación, el cambio de horarios, el estrés y otros inconvenientes no lo hacen fácil. Sin embargo, lo cierto es que puedes seguir practicándola a distancia. En concreto nos estamos refiriendo a la lactancia diferida. Pero, ¿en qué consiste exactamente?

Por qué se llama lactancia en diferido

Así y como su propio nombre indica, la lactancia diferida sustituye la toma directa del pecho por la extracción y almacenamiento previo de la leche. Algo que debe hacerse de la forma apropiada y que permitirá a nuestro pequeño seguir disfrutando de sus beneficios sin agarrarse al pecho directamente, en cualquier lugar y, por supuesto, sin que tengamos que estar presentes.

Una técnica que podemos llevar a cabo fácilmente con la ayuda de accesorios específicos y que resulta muy recomendable para aquellos bebés que padecen problemas de succión, para agarrarse al pecho, en prematuros y otros que tienen dificultades para subir de peso. Lo ideal, en todo caso, es combinarla con el amamantamiento tradicional cuando vuelvas a casa.

Lo que debes saber

Antes de practicarla, eso sí, deberías consultar con un especialista para conocer mejor cómo extraerla y almacenarla. No obstante, debes saber que necesitarás hacerte con un sacaleches; un complemento específico que puede variar enormemente y que deberás escoger según tus sensaciones (los hay eléctricos y manuales, con diferentes adaptadores, etcétera). Una elección inadecuada podría acabar condicionándote y llevarte a abandonar. Aquí lo más recomendable es probar con varios modelos.

Además, necesitarás un envase o bolsa específico para guardarla, correctamente esterilizado y con un cierre hermético. Si lo haces en el trabajo, ten en cuenta que deberás almacenarla en un lugar limpio y fresco, a una temperatura inferior a los cuatro grados centígrados, preferentemente. También puedes congelarla, aunque todo dependerá del tiempo que quieres que dure, del tiempo que tardes en volver de la oficina a casa una vez terminada la jornada (podría descongelarse) y otros factores similares.

Por otra parte, lo aconsejable es que empieces a probar unas semanas antes de reincorporarte al trabajo para ahorrarte sorpresas, extraerla puede entrañar algunas dificultades si no estás acostumbrada. Pero tranquila, es cuestión de acostumbrarse y de hacerlo de forma relajada. Ten en cuenta también que necesitarás contar con cierta comodidad en tu puesto y valora todas las opciones.

Imágenes | balenopix, Pilin_Petunyia y kzenon

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