La lactancia ¿te ayuda a adelgazar?

, 21 de marzo de 2017

Fortalece el sistema inmune del bebé, constituye un remedio magnífico para las afecciones gastrointestinales, los protege de la obesidad infantil, previene el asma y las alergias, y nos aleja a nosotras del cáncer. Sí, que la lactancia materna cuenta con múltiples beneficios es una realidad sobradamente conocida de la que ya hemos hablado en anteriores ocasiones.

Sin embargo, existe otra ventaja de dar de mamar a nuestros hijos menos conocida: que nos ayudará a adelgazar y a recuperar la forma tras el parto. ¿La razón? Que durante este proceso nuestras necesidades calóricas se incrementan, de manera que nuestro cuerpo rescata las reservas de grasa para conseguir energía, haciendo que perdamos peso.

Por qué adelgaza


Así, los expertos apuntan que la lactancia en exclusiva requiere de una energía de entre 500 y 600 calorías al día, lo que equivale a unas dos horas de actividad física moderada; algo que no está nada mal y que repercutirá sobre tu figura. Cuanto más se amamante, más peso se perderá.

Y no afectará a todas las partes del cuerpo por igual, pues la grasa que las mujeres acumulamos en la cadera pasa a formar parte de la leche materna y a tener una misión sumamente importante cuando somos madres: la de ayudar al desarrollo cerebral del bebé. De hecho, se estima que medio kilo de grasa va a parar de esta zona a la leche por cada mes de dar el pecho.

En todo caso, también debes saber que bajar de peso de un modo excesivamente brusco puede ser negativo, pues es posible que acentúe la fatiga propia de este periodo, de la falta de sueño y similares; de manera que asegúrate de que aportas los minerales y nutrientes necesarios en tus ingestas para “funcionar” correctamente.

Por supuesto, y a pesar de las necesidades calóricas extra, puede suceder todo lo contrario: que engordemos durante ella. Esto suele ocurrir cuando cambiamos nuestras rutinas y nos volvemos más pasivas con los horarios de lactancia, por ejemplo. La idea es volver a hacer “vida normal” tras dar a luz. Otra opción es que sea la consecuencia de los altos niveles de cortisol, directamente relacionado con el descanso, la destrucción del músculo y la sensación de hambre.

Otros trucos

Por supuesto y al margen de la lactancia, existen otras maneras de perder peso después del parto. Y más allá de las dietas específicas –que únicamente y sobre todo en este caso, deberemos seguir bajo la suscripción y control de un profesional que garantice nuestra salud y la calidad de la leche– nos estamos refiriendo a hacer ejercicio.

Algo que no siempre resulta sencillo con las nuevas responsabilidades familiares, pero que es posible lograr con modalidades como la caminata o la carrera, que puedes practicar con tu propio hijo gracias a cochecitos específicos y similares, aunque dependerá de vuestro estado.

Evidentemente, hasta que no transcurra un tiempo tras dar a luz, tampoco podrás realizar determinadas actividades. En todo caso, cuanto antes se empiece, mejor.

En todo caso, aléjate del picoteo entre horas, de las grasas y azúcares, y no te atiborres pensando que esa necesidad calórica adicional compensará tus malos hábitos. Si todavía no estás embarazada, por otra parte, lo ideal sería prevenir y tratar de ganar los kilos justos, realizando ejercicios de fortalecimiento que favorecerán el parto y que acelerarán tu metabolismo.

Imágenes | iStock: adrian825, Vagengeym_Elena y evgenyatamanenko.

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