La simple costumbre que te ayudará a mantener la casa limpia y sin alergias

, 2 de Agosto de 2017

A todos nos gusta tener la casa perfecta, pero ya sabes que en el mismo momento en que terminamos de limpiar se empieza a ensuciar. El exterior es el primer enemigo y fuente de alérgenos, pero hay una costumbre muy sencilla que te ayudará a mantener el hogar limpio: quitarse los zapatos al entrar.

Una costumbre de muchas culturas que podemos adoptar

Si has visto alguna película japonesa seguro que te has dado cuenta de que siempre, siempre se quitan los zapatos de la calle al llegar a casa. Todos los hogares tienen una pequeña zona separada en altura del interior del hogar, con espacio para dejar el calzado de calle. En su lugar se ponen unas zapatillas que jamás tocan el exterior.

Puede parecer una extravagancia asiática pero es una costumbre muy arraigada también en países nórdicos y de centroeuropa. Quizá no es algo que se siga tan a rajatabla como en Japón, pero en muchas casas lo normal es quitarse el calzado de calle al entrar para ponerse las pantuflas hogareñas.

Algunos tienen un zapatero al lado de la puerta, otros los guardan en el armario, hay quien los cuelga en la pared o simplemente se dejan a un lado en el rellano, o sobre el felpudo. Y siempre suele haber zapatillas de más para los invitados, de quienes se espera que se descalcen en sus visitas.

¿Por qué es un buen hábito?

La gente que tiene esta costumbre no es simplemente “rarita”; en primer lugar es mucho más cómodo llegar a casa y quitarte las botas, sandalias, tacones o zapatillas de deporte. Pero además es mucho más higiénico, y también tiene muchas ventajas para la salud.

¿Has pensando todo lo que se mueven las suelas de tus zapatos? ¿La cantidad de lugares diferentes y espacios públicos que pisan? Dejándolos entrar en casa estás metiendo polvo, suciedad, barro, partículas de tierra, restos de hojas, pelos… y también muchos alérgenos como bacterias y microorganismos.

Si mantienes las alergias a raya con tu aspirador, con un aire limpio gracias al purificador, da un paso más dejando los zapatos de calle en la entrada. Solo necesitas un espacio en el armario, un mueble zapatero o una banqueta, y tener unos cuantos pares de pantuflas u otros zapatos cómodos. Anima a toda tu familia a adoptar esta sencilla costumbre y verás cómo se convierte en un hábito que ya nunca querrás abandonar.

Fotos | iStock.com/ Soffirvenusphoto

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