Di sí a la lactancia prolongada. Estos son sus beneficios

, 12 de enero de 2017

Aunque no todas las madres cuentan con la posibilidad de hacerlo, dar el pecho a nuestro hijo es la opción más natural de alimentarle durante sus primeros meses (e incluso años) de vida. Una práctica capaz de crear vínculos muy especiales entre nosotras y nuestro pequeño que conlleva múltiples beneficios para la salud de ambos. ¿Por qué no prolongarla entonces?

Sin embargo, la lactancia prolongada no siempre es habitual. La reincorporación al trabajo, la vuelta a la rutina, y mitos varios son solo algunos de los motivos por los que acaban abandonándose. Hoy te contamos las ventajas de seguir amamantando a tu bebé durante más tiempo.

Qué es la lactancia prolongada

Para empezar, debemos especificar a qué nos estamos refiriendo con lactancia prolongada. En concreto se trata de aquella que va más allá de los dos años indicados por la Organización Mundial de la Salud. Una edad solo orientativa y que en ningún caso implica una obligatoriedad. De hecho, los expertos consideran que el periodo natural de amamantamiento del ser humano abarca hasta los siete años.

Los beneficios de la lactancia prolongada

La leche materna continúa siendo un alimento muy completo, repleto de nutrientes y que, además de estos, proporciona consuelo, ternura y un sinfín de emociones positivas. Tal es así que algunos profesionales como Sally Kneidel, indican que incrementar el periodo de amamantamiento reduce las posibilidades de que se desarrollen desórdenes de la conducta y da lugar a niños socialmente bien adaptados.

Otros estudios apuntan a que refuerza su sistema inmunitario, que empieza a madurar entre los dos y los seis años de edad. De hecho, constituye un remedio magnífico para las afecciones gastrointestinales –les permite hidratarse y recuperarse-. También se ha demostrado que les protege de la obesidad infantil y les aleja del sobrepeso; y que esto es directamente proporcional al tiempo que se alargue. Y hasta previene el asma, las alergias y las infecciones.

Respecto a tu propia salud, cabe destacar que puede repercutir en la pérdida de peso y la recuperación después del parto. Además, aquellas mujeres que la practican sufren índices menores de diabetes, hipertensión, enfermedades cardiovasculares y similares que las que no lo hacen. La disminución del riesgo de fracturas por osteoporosis y de padecer riesgo de cáncer de mama y ovarios son algunas virtudes más.

No es fácil

A pesar de las ventajas, lo cierto es que decantarse por la lactancia prolongada no siempre resulta fácil. El día a día puede ser más trabajoso ya que el niño suele demandarla en momentos donde estemos ocupadas, lo que supone un conflicto. También las noches requieren que estemos cerca de ellos, lo que puede ser cansado en periodos donde se despierte frecuentemente. También nos enfrentamos a otra cuestión: el estigma social.

Sí. porque, en ocasiones, el entorno no ayuda y nos vemos obligadas a luchar contra críticas y similares. Un asunto directamente relacionado con la pérdida de la cultura del amamantamiento y, sobre todo, con la desinformación pues, ¿quién no querría continuar disfrutando de esta práctica siendo consciente de sus beneficios?

En caso de decantarte por ella, los sacaleches te lo pondrán un poco más fácil para las horas en las que no te encuentras en casa, cuando tu hijo tenga que acudir a la guardería, etcétera. Aquí te recomendamos investigar sobre las condiciones en las que deberías conservar la leche, el recipiente y demás para mantenerla en perfecto estado. Y por supuesto, deberás seguir cuidándote y alimentándote correctamente.

Imágenes | iStock: yarutabmcent1 y AlekZotoff

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