Las cosas que más me sorprendieron de la lactancia materna

, 8 de enero de 2016

Mother breast feeding her baby girl at home

Antes de ser madre, la verdad es que mi interés por el mundo de los niños y de la maternidad era nulo, sin embargo, durante el embarazo cubrí mi desconocimiento (tratando de calmar el pavor por lo que se me venía encima) leyendo todo lo que podía sobre el tema. Y la lactancia materna me fascinó por un montón de cosas que desconocía y que me convencieron de que era la mejor opción para mi y para mi bebé. Aparte de la cuestión de los innumerables beneficios que aporta para la salud de ambos, éstas fueron mis mayores sorpresas durante el tiempo que estuve amamantando:

Nada más dar a luz, el bebé nace con hambre, y mama muy bien. Fomentando el contacto piel con piel tras el parto, el recién nacido es capaz incluso de reptar hasta el pecho de su madre. Este vídeo es impresionante y demuestra el instinto natural de los pequeños.

La subida de la leche puede ser brutal. Mi talla de sujetador es bastante discreta, y al de 3 o 4 días de dar a luz, cuando me vi con los pechos de Pamela Anderson, lo cierto es que me asusté. Me dolían y estaba incomodísima. Y amigas que tienen el pecho grande ya de por sí, me han comentado que en su caso es aún peor. No podían ni dormir de lo molesto que resultaba. Lo bueno es que al de uno o dos días el tema se estabiliza y el volumen del pecho baja, sigue siendo enorme, pero resulta más llevadero. Así que si te ves abrumada los primeros días de lactancia, aguanta un poco y verás que cada día te resulta un poco más fácil y más llevadero.

Por la noche, la leche cambia su composición, haciendo que el bebé se calme antes y duerma mejor, y todo gracias al triptófano y a la melanina que tiene la leche materna de madrugada. Pero no sólo el bebé dormirá mejor gracias a la lactancia, sino que la madre también lo hará gracias a que la prolactina, la hormona que ayuda a la producción de leche y tiene un efecto favorecedor del sueño tanto en la madre como en el bebé, tiene su pico entre las 2 y las 6 de la mañana.

El sabor de la leche va cambiando según lo que come la madre, de modo que los bebés van desarrollando el sentido del gusto cuando toman pecho. Así, cuanto más variada sea tu dieta, más acostumbrado estará el pequeño a probar todo tipo de platos.

Puedes producir leche incluso meses después de haber interrumpido la lactancia, siempre con determinados estímulos, por ejemplo, ayudándote de un extractor de leche, o simplemente, estimulando el pezón con calor o incluso con la excitación sexual. Es posible relactar incluso a bebés adoptados a los que no has dado a luz. Me parece una cosa maravillosa de la naturaleza.

Foto | iStock

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