Los cuidados de la ropa de baño: bañadores y toallas como nuevos

, 23 de julio de 2016

Ropa de verano

Seguro que ya estás disfrutando al máximo del verano, de los días de playa o piscina, del terraceo urbano y de escapadas al aire libre. Ya sabes todas las precauciones que hay que tomar si vamos a la piscina, lo imporante que es mantenerse hidratados y cómo cuidar tu piel estos días pero, ¿sabías que la ropa de baño también sufre en verano? Aprende a cuidar de tus bañadores y toallas y el año que viene seguirán como nuevos.

Ropa de baño perfecta muchas temporadas

Ropa de baño

A todos nos gusta empezar el verano renovando un poco el armario y aprovechando las rebajas para comprar algún bañador o toallas nuevas, pero no nos gusta encontrar las telas estropeadas y los colores apagados al final de la temporada. Si las camisas y jerséis aguantan muchos años los cambios de armario, ¿por qué no también la ropa de baño? Bikinis, bañadores y toallas pueden acompañarnos muchos veranos en perfectas condiciones si aplicamos algunos cuidados especiales.

Y es que estos tejidos no solo son especiales por su composición especial para el baño, también sufren unos efectos diarios al que no sometemos la ropa el resto del año. La luz del sol y los rayos ultravioletas, las temperaturas extremas, la humedad y la sequedad de las olas de calor, el cloro o el agua salada del mar pueden dañar rápidamente la ropa sin apenas darnos cuenta, incluso de los bañadores de firmas más caras. Por eso merece la pena dedicar una atención especial a sus cuidados.

Bañadores y bikinis

Ropa de baño

Encontrar el bañador o bikini perfecto, que te guste y te siente bien, no es una tarea fácil, así que intentaremos que sobreviva al verano en las mejores condiciones para que vuelva a alegrarnos las vacaciones al año siguiente. El primer paso nos obliga a tener un poco de paciencia antes de estrenarlo: pon tus bañadores nuevos a remojo durante unas horas con agua limpia fría, sal y vinagre. Este remedio ayudará a fijar los colores y a que la tela sea más resistente.

Intenta ponerte la crema protectora, el bronceador y el aftersun en casa o en el vestuario antes de enfundarte en el bañador, así evitarás mancharlo. Ten mucho cuidado cuando repongas las lociones a lo largo del día, ya que algunas podrían dejar manchas en los tejidos. También conviene evitar sentarse directamente sobre el césped en la piscina precisamente para evitar manchas que luego serán muy difíciles de lavar.

Ropa de baño

Además de las manchas, las rozaduras agresivas pueden dañar seriamente la tela de los bañadores. El bordillo de la piscina, la arena de la playa, las rocas de una cala o las hojas de palmeras son superficies ásperas que tienden a dejar enganchones y cuyo roce puede dejar marcas muy desagradables en la superficie de la ropa de baño, sobre todo en las prendas más delicadas. Intenta también no permanecer sobre arena muy gruesa con el bañador húmedo para evitar que deje marcas con manchas.

La excesiva exposición al sol puede perjudicar muy rápidamente los colores y la calidad de las telas. Intenta no permanecer muchas horas seguidas bajo los rayos solares y evita las horas centrales del día. Utiliza sombrilla siempre que puedas, y recurre a una camiseta blanca ligera para protegerte cuando vayas a pasear por la orilla de la playa, que además también te protegerá la piel. Además es preferible tener varios conjuntos de baño para alternarlos con frecuencia, incluso puedes combinar entre sí las diferentes partes de tres o cuatro bikinis para no someter siempre las mismas prendas al sol y al cloro.

Cómo cuidar las toallas de baño

Ropa de baño

Los mismos cuidados generales que debemos dar a los bañadores podemos aplicarlos a las toallas de baño. A menudo no damos la atención necesaria a las toallas, cuando en realidad son prendas que sufren mucho durante el verano por el uso constante que les damos y por someterlas a condiciones agresivas que pueden estropearlas demasiado pronto. Si las tratamos bien, las toallas de verano pueden durarnos perfectamente durante muchos años.

En ocasiones los fabricantes aplican tintes de color extra a las toallas para que luzcan más brillantes, pero pueden desteñir un poco antes de usarlas. Para evitar manchas, fijar el color y también por higiene, lava las toallas nuevas recién compradas en una colada separada del resto de la ropa. En la playa o en el césped no las uses como base para tumbarte o sentarte directamente, utiliza primero una esterilla que proteja la tela del contacto con el suelo.

La excesiva humedad termina dañando los tejidos, así que es mejor tender las toallas inmediatamente después de cada uso para que sequen. Hazlo evitando el contacto muy directo con el sol, o al menos fuera de las horas centrales del día. Lo mejor es dejarlas unos pocos minutos al sol para que pierdan la primera capa de humedad y después tenderlas bien estiradas a la sombra en un lugar ventilado, para evitar olores y desgastes.

Cómo lavar y guardar la ropa de baño

Ropa de baño

Los bañadores y bikinis, y cualquier prenda que uses en la playa o en la piscina, conviene lavarlos después de cada uso, sobre todo si ha sido una jornada completa bajo el sol o junto a la brisa marina. No importa si no te has mojado mucho, el simple contacto con el ambiente del mar deja residuos en la ropa, y seguro que en la piscina te has llevado alguna salpicadura de cloro. No hace falta poner una lavadora cada jornada, es suficiente con dejar la ropa en agua fría con un poco de detergente a remojo durante una hora.

Después enjuaga las prendas con agua limpia tibia a mano, pero no las retuerzas o las estires demasiado para escurrirlas. Cuelga bañadores, bikinis y toallas en un tendedero a la sombra o sobre una superficie lisa, bien aireado, y no tengas prisa por recogerlas hasta que se hayan secado completamente. En verano apenas harán falta unas horas, incluso si no están al sol. Despídete de la secadora y nunca planches la ropa de baño, pues el calor que emiten puede dañar las fibras elásticas.

Algunos bañadores y toallas son más delicados y tienen necesidades especiales, por lo que conviene leer bien las etiquetas antes del primer lavado. En cualquier caso, recuerda usar siempre agua fría y no olvidar las prendas a remojo mucho tiempo. Evita detergentes agresivos, mejor usar jabón líquido para ropa delicada y desechar los suavizantes. Ten también cuidado con los bikinis que incorporen adornos tales como abalorios o bordados, no solo porque se pueden caer sino porque podrían engancharse y desgarrar la tela.

Ropa de baño

Finalmente, al terminar la temporada de baño, prepara una colada en la lavadora con un programa especial para prendas delicadas, sin suavizante y con agua tibia o fría, sin centrifugar. Deja que se sequen muy bien a la sombra y guarda toda la ropa en bolsas de cierre hermético, mejor si están forradas con tela o si son de efecto vacío. Lo fundamental es evitar la humedad y el roce con objetos agresivos que las pueden deformar.

Aplica todos estos consejos a tus vacaciones de verano y verás cómo podrás seguir disfrutando de tu ropa de baño favorita el año que viene. Con un poco de cuidado es muy fácil mantener bañadores y toallas como nuevos durante muchas temporadas.

Fotos | iStock.com/Nirad, iStock.com/BarbaraHelgason, iStock.com/JazzIRT, iStock.com/tessarola, iStock.com/PeterJensen, iStock.com/SerrNovik, iStock.com/etorres69

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