Los mejores hábitos para tomar café y ayudarte en la vuelta al trabajo

, 13 de septiembre de 2016

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Seguro que esta frase te suena: “Hasta que no me tomo el café no soy persona”; probablemente la hayas escuchado muchas veces o incluso puede ser tu mantra personal, y es que somos muchos los que no terminamos de arrancar hasta que no hemos degustado el primer café del día. Ahora que estamos recuperando rutinas podemos disfrutar aún más de nuestra taza aplicando algunos buenos hábitos: según cómo tomemos el café nos podrá ayudar en la vuelta al trabajo.

Los efectos beneficiosos del café en el organismo

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Ya hemos comentado en más de una ocasión cómo un consumo habitual y moderado de café puede beneficiar a nuestra salud. Sus antioxidantes y otras sustancias naturales pueden ayudar a prevenir enfermedades, y también es un buen aliado para los deportistas. Pero sobre todo su característica más apreciada es el poder que le otorga la cafeína, el “despertador” que tanta gente busca por las mañanas y al que millones de trabajadores no saben renunciar.

Es cierto que la cafeína no es mágica y no te va a dar el mismo impulso de energía que se consigue con un buen descanso y hábitos de vida saludables, pero el café sí que puede ser una ayuda extra gracias su poder estimulante. A veces se produce cierto efecto placebo al confiar demasiado en ese café mañanero, creyendo que sin él no podremos aguantar toda la jornada laboral, pero es indudable que, como estimulante, supone un extra de energía en nuestro cerebro.

Por desgracia todavía hay gente que cae en el error de pensar que solo un café muy fuerte y amargo va bien cargado de cafeína. Es uno de los falsos mitos del torrefacto que llevan a tantas personas a buscar un mal café por las mañanas, pero por suerte cada vez somos más los que arrancamos el día con una buena taza preparada como mandan los cánones. La experiencia placentera de degustar un café perfecto preparado en nuestra cafetera expreso es un buen motivo para encarar el día con optimismo y energía.

¿Puede el café aumentar nuestra productividad en el trabajo?

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Más allá del simple placer, la buena costumbre del café de la mañana puede tener efectos reales en nuestro rendimiento a lo largo de las horas laborales. Pero no se trata de correr a poner en marcha la cafetera antes de amanecer, ni tampoco de hacer una pausa para ir a la máquina de la oficina cada media hora. Recientes estudios han dado con la clave en cuanto a cuándo y cómo debemos beber café si queremos sacar el máximo partido a nuestra productividad.

El secreto está en aprovechar cuando somos más receptivos químicamente. El cuerpo humano produce su propia “cafeína”, la llamada hormona del estrés o cortisol. Es una sustancia natural que el organismo segrega a lo largo del día en un proceso conocido como el ritmo circadiano, que regula nuestra atención el tiempo que estamos despiertos y activos.

Hay determinados momentos en nuestra jornada en los que el cerebro segrega mayores cantidades de cortisol: por la mañana nada más levantarnos, al mediodía y a úlima hora de la tarde, cuando se pone el sol. Son los llamados “picos” de cortisol, en los que deberíamos aprovechar esa energía natural sin interferir añadiendo cafeína. Si bebemos café cuando la hormona está en pleno apogeo solo conseguiremos crear tolerancia al café, perdiendo sus efectos a largo plazo.

Los mejores hábitos para tomar café

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Teniendo esto en cuenta, las mejores horas para hacer una pausa para el café son a media mañana (9.30 – 11.30), y después de la comida, en las últimas horas de la jornada laboral (14.30-18.30). Así podemos aprovechar en el trabajo las recargas naturales de energía de nuestro organismo combinadas con el poder de la cafeína, aumentando nuestro rendimiento y evitando los bajones.

Para mejorar aún más la productividad asociada al consumo de café es recomendable no fumar, beber poco alcohol y, aunque parezca una contradicción, no abusar. Queremos que la cafeína permanezca en el organismo durante más tiempo, y para eso hay que llevar un consumo moderado y razonable. Recuerda que siempre es mejor apostar por pequeñas cantidades de buen café, con granos de calidad y bien preparado, que grandes tazas aguadas o de dudoso origen.

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Podemos además ralentizar la absorción de cafeína si acompañamos el café de vitamina C, hidratos de carbono simples y grasas saludables. Por eso un buen desayuno equilibrado a media mañana es lo ideal, por ejemplo con unas mandarinas o una macedonia de frutas con una tostada de aceite de oliva o aguacate. Pero eso sí, recuerda esperar al menos una o dos horas después de levantarte.

Si eres de los que tiene el estómago cerrado a primera hora de la mañana, enhorabuena; ahora ya sabes que atrasar el desayuno te ayuda a ser más productivo y tener más energía. Pero si eres de los que necesita ese primer café para arrancar no te preocupes, prueba a hidratarte bien con un buen vaso de agua o un zumo natural y espera un poco para disfrutar de tu café. En pocos días te habrás acostumbrado al nuevo ritmo y verás cómo lo notarás en el trabajo.

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