Los remedios de las abuelas, la solución a muchas enfermedades infantiles

, 8 de noviembre de 2012

Recuerdo cuando fui la primera vez al ambulatorio con mi bebé malito con tos, mocos, un poco de fiebre (unas décimas, nada preocupante), vamos el típico resfriado de toda la vida y le pregunté a la pediatra qué medicina le podía dar. Mi sorpresa es que los remedios que me recomendó son los mismos que hubiera aplicado mi abuela: tener húmedo su cuarto (le puse un bol con agua debajo de la cuna), poner una cebolla abierta debajo de su cuna, e incorporarle un poco para dormir (introduciendo un cojín debajo del colchón para que su cabeza y pecho estén más altos que sus piernas).

Bebé hidratado, bebé curado

Sobre todo, hay que darle al bebé mucha agua y mucho líquido en forma de zumos, sopas, etc. Para asegurarnos de que el bebé esté correctamente hidratado, le debemos ofrecer frecuentemente el pecho (si es un bebé lactante), o vasos con agua o zumo, en recipientes adecuados para su edad, como este biberón de entrenamiento de Philips AVENT.

También es muy importante la hidratación en otras enfermedades como la diarrea, aunque en estos casos, probablemente el pediatra nos recete un suero (sales) para que el bebé no se deshidrate.

La paciencia es la madre de la ciencia

Los resfriados no tienen más secreto que los remedios caseros. Al de unos días se pasan, y mientras tanto, la mejor manera de aliviar sus síntomas es seguir esas recomendaciones. El hombre ha llegado a la luna, maneja móviles con pantallas táctiles, pero todavía no ha encontrado el remedio definitivo contra la gripe y el resfriado.

El problema es que con los bebés yendo a las guarderías a edades tan tempranas, los resfriados son casi inevitables durante todo el invierno. Los van encadenando uno detrás de otro, y de paso, contagiándolos a los sufridores padres.

Lo que sí que hay que vigilar son los resfriados persistentes (más de 10 días), las fiebres altas (a partir de 38-39 grados, con un bebé pequeño, hay que ir corriendo a urgencias), y las otitis (si el bebé se queja mucho y se lleva las manos a los oídos puede que la infección le haya afectado a los oídos). En esos casos, sí es posible que el pediatra nos recete una medicina. Mientras tanto, muchos mimos, mucha paciencia, y a esperar.

Otros remedios de las abuelas curiosos

Otra afección frecuente entre los bebés para que los consejos de las abuelas son mano de santo es el estreñimiento. Cuando el bebé comienza a comer alimentos sólidos es frecuente algún episodio de estreñimiento aunque habitualmente sea “muy ligero“. Recuerdo algunos días que mi bebé lo pasó fatal.

En estos casos, se recomienda tomar zumo de naranja en ayunas, añadir más aceite de oliva y frutas y verduras con fibra a los purés (como peras, vainas, calabacín con su piel bien lavada), eliminar los purés con frutas y verduras astringentes (como el plátano, la manzana, o la zanahoria), y de nuevo, beber mucha agua.

Además hay un remedio que sólo mi suegra fue capaz de hacerle al niño (fue sólo una vez y yo no me atreví): meterle una ramita de perejil untada en aceite por el ano. No sé qué opinarán los pediatras de este remedio casero, pero la evacuación fue instantánea.

Fotos | N8tr0n, Abbybatchleder
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