Los secretos de una merienda perfecta para tu peque

, 18 de noviembre de 2013

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La merienda es una comida muy importante para los pequeños de la casa. Ellos necesitan hacer varias comidas frecuentes porque sus estómagos son pequeños y se llenan enseguida. Con la merienda mantienen el organismo con la energía constante que necesitan a lo largo del día. Te damos varias alternativas para una merienda saludable y sana.

A partir de los seis meses

A partir de los seis meses, los bebés comienzan con la alimentación complementaria. Tu pediatra probablemente te recomendará que le comiences a dar algún puré de frutas a la hora de la merienda. El sabor dulce de la fruta hará que sea uno de los momentos favoritos del día. Elige fruta madura para que tenga un mejor sabor y tritúrala bien. Puedes empezar con zumo de naranja o mandarina, plátano, pera y manzana, fruta que está disponible todo el año. Semana a semana vete incorporando una nueva fruta para comprobar que no le provoca alergia. A mi hijo pequeño le doy combinadas de dos en dos, plátano con mandarina o manzana con pera, por ejemplo.

La fruta se oxida enseguida, así que ten en cuenta nuestras recomendaciones para que los niños aprovechen todas la vitaminas. El mejor complemento a esa merienda es un lácteo: leche materna si todavía amamantan, un pequeño biberón o un quesito o un yogur si pueden empezar ya con los lácteos (entorno a los 7-8 meses). Ten en cuenta que hasta el año, el alimento principal debe ser la leche materna o maternizada.

Cuando mastican

En cuanto empiezan a masticar les podemos incorporar muchos más alimentos. Lo ideal es que coman el bocata de toda la vida: con queso, con jamón, con pavo, etc. También debemos darles algo de fruta y un yogur. Sabiendo lo que comen al mediodía y a la cena de postre, en la merienda podemos complementar lo que necesiten para que lleguen a tomar las cinco raciones de fruta y verdura y las dos o tres de lácteos que necesitan a lo largo del día.

La hora de la merienda de mi hijo mayor (que está a punto de cumplir tres años) es cuando le voy a buscar a la parada del autobús. Así que suele merendar acompañado de sus compañeros, mientras juegan. Por un lado está bien porque al ver comer a los demás se animan a comer más y por otro mal porque se les va el santo al cielo (se aburren de merendar y prefieren jugar). Le suelo llevar alguna fruta como mandarinas o plátanos, que son fáciles de transportar, o fruta cortada y pelada en un tupper (manzana, piña, kiwi, o en temporada, fresas, uvas, sandía, melón), un bocata o galletas y un yogur de beber.

Una merienda poco saludable

Puede ser el recurso fácil, pero evita en la medida de lo posible la bollería, los zumos artificiales (tienen demasiado azúcar añadido), las bebidas con chocolate o las chuches. De vez en cuando no pasa nada porque coman eso, pero se deben acostumbrar a comer variado, y a preferir la comida fresca y sana. La alternativa para los días que tienes prisa para hacerles la merienda puede ser un potito de frutas o unas galletas maría acompañadas de un vaso de leche.

Foto | JavYliz
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