La importancia de relacionarse entre madres empieza antes del parto

, 4 de octubre de 2016

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Puede que antes de tener hijos miraras con suspicacia los grupos de madres que se reunían entorno a la zona de juegos infantiles para hablar de sus retoños. Pero una vez que eres madre descubres lo terapéutico que puede llegar a ser tener a alguien con quien consultar tus dudas, desahogarte de tu día a día y que además te comprenda perfectamente porque ella está en la misma situación que tú. Con el tiempo, descubres que alguna de esas madres con las que charlas todos los días simplemente por la casualidad que vuestros hijos juegan juntos porque son de la misma edad, se ha convertido en tu mejor amiga y tu mayor confidente.

Todo empieza con las clases de preparación al parto. Estas embarazada, confundida con muchos de los síntomas, aterrada por lo que te espera, pero también increíblemente ilusionada. Una combinación de sentimientos y sensaciones que es difícil compartir con gente que no está embarazada.

Entre respiración y respiración y mientras la matrona te da consejos sobre cómo establecer la lactancia, cómo cuidar los puntos de la episotomía y cómo medirte las contracciones, tú vas contando a tu compañera de colchoneta que has notas tus primeras contracciones, que el bebé viene grande porque las mediciones lo dicen así, mientras escuchas que ella ha tenido náuseas todo el embarazo y la marca de carrito que ha comprado. Descubres que en las clases estás aprendiendo mucho, pero que además te sirven como terapia de grupo que te ayuda a afrontar la recta final del embarazo y el parto con mucha más fuerza.

Después del parto, en los primeros paseos con tu bebé puede que te encuentres con algunas de tus compañeras de las clases. Una idea estupenda es compartir esos paseos, y así poder hablar mientras os recuperáis del embarazo. Los primeros días tras el nacimiento del bebé son duros, y tener una confidente, así como salir a andar, puede ayudarte a evitar la depresión postparto.

Desde un punto de vista práctico, charlar con otras mujeres que han sido madres antes que tú te puede resolver muchas dudas: ¿qué compro?, cómo te organizas?, ¿es realmente necesario comprar un andador? Además, siempre es útil poder prestaros cosas como ropa o algunos artículos de bebés y así ahorrar un poco de dinero.

Puede ser muy útil crear una red de madres y de familias que te sirvan de apoyo para cubrir imprevistos como un niño que se pone malo o un día que no llegas a recoger al pequeño al autobús. Entre todos nos podemos hacer favores y ser de gran ayuda.

¿Has hecho grupo ya con otras madres con hijos de la misma edad que tú?

Foto | iStock Olga Sapegina

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