Cómo mantener tus pies suaves sin durezas

, 2 de noviembre de 2017

cuidado pies suavesPasa el verano, recoges los pies en medias y calzado de invierno y te olvidas por completo de cuidarlos. ¿Te sientes identificada con esta situación? No eres la única: es muy común abandonar esta parte de nuestro cuerpo al paso que dejamos de lado las sandalias.

Pero, para que nuestros pies no sufran en ningún mes del año y estén suaves de enero a diciembre, hay que ser constante y seguir unas rutinas sencillas pero efectivas. Apunta… y acátalas al pie de la letra.

Las durezas y callos son el gran enemigo de unos pies finos y bonitos. Si, por el uso excesivo de zapatos de tacón o por el roce diario del calzado con la piel, ya cuentas con más de una acumulación de células muertas (eso son, al fin y al cabo, las durezas), tu mejor aliada será la depiladora Satinelle Prestige.

Sí, has leído bien: una depiladora. Pero no cualquiera, sino esta de Philips, que tiene un cabezal para limar durezas perfecto para callos incipientes. En un momento —y sin demasiadas cosquillas— tendrás tus pies lisos y suaves.

Prevenir, como suele decirse, vale más que curar. Así que, si quieres evitar tener que acudir al podólogo, nada como estos tips. Cada mañana cuando te duches, invierte un par de minutos en secar bien tus pies. Así evitarás la aparición de hongos y que tus durezas se ablanden y extiendan.

Masajea cada noche tus pies con una crema específica e incide, con especial atención, en aquellas zonas en las que tiendas a tener callosidades. Normalmente, la parte de apoyo de la planta, los dedos meñiques y los talones son las zonas más afectadas.

cuidado pies suaves

Si no tienes a mano una crema para pies —el producto ideal— puedes sustituirla por preparaciones caseras como vaselina y unas cuantas gotas de zumo de limón. Aplicas el ungüento antes de irte a dormir y listo: tendrás unos pies bien hidratados.

Cuando necesites un masaje porque tus pies están agotados de la jornada, puedes optar por un remedio casero de lo más tradicional: un baño para tus extremidades inferiores con agua tibia y sal gruesa. De este modo, lograrás que descansen, pero, ojo, porque la sal puede resecar la piel de la zona. Para contrarrestar este efecto, vuelve al paso anterior: aplica cada día una crema específica.

Con estos fáciles y sencillos trucos (y mucha constancia) tendrás unos pies de catálogo de sandalias todo el año.

Fotos | Pexels – Marianna, Unsplash – Jan Romero, Philips

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