Para un niño, un mundo feliz es un mundo con animales

, 13 de junio de 2017

Cuando hablamos de niños y mascotas son muchas las madres que se llevan las manos a la cabeza pensando en los supuestos daños y alergias que podría causarle el animalito a su hijo. Sin embargo, lo cierto es que la relación entre ambos resulta tremendamente beneficiosa, fomentando el desarrollo cognitivo y afectivo del niño y sentando las bases para un adulto más responsable.

De hecho y en un nivel más físico, es capaz de alejarles de las enfermedades respiratorias –tienen menos posibilidades de sufrir asma y alergias–, disminuir la presión arterial y de mejorar su motricidad. En definitiva una serie de ventajas que abordamos con más detalle seguidamente. Porque para tu pequeño, un mundo feliz es un mundo con animales.

Mejora los afectos

Una de las muestras más evidentes de los efectos positivos de las mascotas en los benjamines en el hogar es su uso en el tratamiento de patologías como el autismo infantil, un problema que mejora notablemente con la introducción de los animalitos en casa.

En todo caso, cualquier pequeño se verá favorecido por su presencia desde un punto de vista emocional y afectivo, pues aprenderá a respetar a su peludo amigo, a cuidarle y a acompañarle de un modo altruista, sin pedir nada más a cambio que su amor. Identificar cuándo se encuentra nervioso, enfermo o similares también le permitirá desarrollar fácilmente la empatía.

Niños más responsables

Lo ideal, no obstante, será exceder esa introducción inicial para enseñarle cuáles son las necesidades de cada especie y los cuidados que necesita para subsistir. Trata de brindarle nuevas responsabilidades, eso sí, que sea capaz de asumir. Cumplirlas hará que se sienta orgulloso de sus logros e incrementará sus niveles de autoestima, algo fundamental en las etapas más tempranas y en la formación de un adulto equilibrado. Directamente relacionado con esto, cabe comentar que los niños que tienen mascota tienen un mejor control de sus impulsos.

Asimismo, el contacto con ellos favorecerá el respeto en las relaciones y les enseñará la importancia del buen comportamiento. De hecho, un estudio realizado por la Fundación Affinity reveló que el vínculo que se crea entre ellos resulta muy especial, tanto que hasta un 90% dedicaría parte de su tiempo a cuidarles y el 80% renunciaría a sus juguetes para que su mascota tuviera uno. El 75% dijo que madrugaría para sacarlo a pasear o cubrir otras necesidades.

Estimulando su imaginación

Más allá de lo comentado y de las mascotas en sí mismas, los animales en general también deben estar presentes en diferentes objetos cotidianos del niño, en los cuentos, dibujos e historias. De esta manera no solo le estaremos dando a conocer nuevos seres vivos de un modo natural y ameno, sino que le ayudaremos a formarse su particular imaginario.

 

 

Un excelente modo de introducirlos es, por ejemplo, de la mano de divertidos chupetes y biberones con un diseño de safari, como los que ofrece la nueva colección de Philps AVENT. Sencillos dibujos de leopardos, elefantes y similares que, además, estimularán la imaginación de tu pequeño y fomentarán su desarrollo cognitivo. El tacto, los mimos y caricias a sus mascotas serán también claves.

Imágenes | Pixabay

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