No lo hagas tú por ellos: razones para fomentar la autonomía de tu hijo

, 19 de abril de 2016

curious baby boy studying nursery room

Ayudar a nuestros hijos a desarrollar su autonomía personal es un objetivo prioritario y de gran importancia dentro de nuestro papel de padres. La autonomía constituye la base para aprender de manera constante durante toda la vida
Crecer con autonomía y responsabilidades les aportará confianza, autoestima, seguridad en sí mismos y un buen grado de madurez para enfrentarse a la vida y ser más felices. Por el contrario, un niño dependiente, requiere ayuda constantemente, convirtiéndolo en poco seguro y con mayores posibilidades de problemas futuros de aprendizaje. De ahí la importancia de su desarrollo: generalmente, cuando progresan en autonomía, también lo hacen en su aprendizaje y en su manera de relacionarse con los demás.

Pero todo esto se debería fomentar, no solo desde la familia, sino también desde el sistema educativo y desde el entorno. De manera general, podemos decir que cualquier tarea que pueda realizar el niño solo, y que no entrañe peligro, debería hacerlo él mismo. Pero muchas veces, somos los propios padres, los que por miedo a que ensucien, se vistan mal o se peinen incorrectamente, no les dejamos hacer las cosas. O porque las prisas y el tiempo apremian, y en vez de tener la paciencia de esperar a que ellos realicen la tarea, acabamos haciéndosela nosotros.

Los niños deben experimentar, y sí, también ensuciar, y aprender por prueba y error hasta que consiguen realizar lo que se proponen. Además, de esta manera estamos transmitiéndoles que confiamos en ellos, y que aunque estemos al principio cerca por si nos necesitan, son muy capaces de hacer esa tarea por sí mismos.

Otro aspecto muy importante a resaltar y que a veces no se valora, es el grado de concentración que van aprendiendo cuando tienen que centrarse en esa tarea en concreto. Por ejemplo, ¿habéis visto a un niño de unos 3-4 años poniéndose un botón? Está totalmente concentrado en ello. Y aunque quizá no se lo ponga en el agujero que debe, estamos fomentando durante ese tiempo que focalice su atención en aprender a abrocharse el botón. Y ¿habéis visto su cara de satisfacción después? En ese momento se siente seguro de sí mismo y su autoestima se ve reforzada por el triunfo que acaba de conseguir.

Como padres, debemos tener muy en cuenta lo que implica educar: “ayudar y acompañar a los niños y niñas a que sean independientes, autónomos y adquieran las habilidades necesarias para la toma de sus propias decisiones y puedan valerse por sí mismos”. Tendremos que aplicarlo en todos los aspectos de la vida:

En qué hábitos podemos fomentar la autonomía desde pequeños

  • Alimentación: dejarles usar la cuchara desde el mismo momento en que son capaces de sujetarla. Más adelante y cuando introducimos la comida en trozos, ayudarles en el manejo del tenedor.
  • Higiene: control de esfínteres, lavado de manos ellos solos, uso de la esponja en el baño, cepillado de dientes a partir del año y medio- dos años (al principio solo con agua), peinarse.

Si aprenden y aprecian el saber cuidar de sí mismos adquiriendo hábitos de vida saludables, será más fácil que los integren en su vida adulta. No se trata de que al principio lo hagan todo perfecto, sino de que vayan adquiriendo el hábito de hacerlo y de que los padres reconozcamos siempre esos grandes logros.

  • Vestirse: es muy importante fomentar también su autonomía en este aspecto: podemos empezar por enseñarles a vestirse de cintura para abajo al principio, para luego ir introduciendo la ropa más difícil para ellos, como las camisas, polos o jerseys.
  • Interacciones sociales: las relaciones con otros niños y adultos ajenos a la familia, les ayudará a conocer el sentido de la amistad, a integrarse, a tener sus propias opiniones, a ser tolerantes, abiertos y a crear su personalidad. Van desde saludar a la gente conocida, escuchar, pedir por favor y dar las gracias; respetar turnos en juegos, pedir prestado, conocer los lugares para cruzar la calle, conocer y evitar peligros (enchufes, productos tóxicos), y ordenar sus pertenencias y juguetes.

No debemos intervenir (a no ser que sea peligroso) cuando se estén relacionando con otras personas, aunque sea por un conflicto: debemos dejar que sea el propio niño el que encuentre sus recursos para resolverlos. Como padres, deberíamos observar más e intervenir menos.

  • Desarrollo intelectual: dotarles de herramientas para el aprendizaje como libros, juegos en familia, construcciones, o excursiones a espacios culturales. Esto les ayudará a realizar sus tareas escolares y fomentará que sean personas más curiosas.
  • Ocio: hay que dejar momentos para que los niños jueguen, de manera que ellos se hagan responsables de sus juegos. Que decidan a qué y con quien juegan.

 

La responsabilidad va de la mano de la autonomía

No debemos de olvidar que para ayudar a un niño en el proceso de madurez y autonomía tenemos que pedirle que se responsabilicen de tareas desde pequeños y que éstas aumenten de manera progresiva a su edad. De esta manera, fomentamos la autodisciplina, el razonamiento y el orden lógico.

Es aconsejable que además sigáis siempre estos pasos:

  1. Decidir lo que vamos a exigirle y preparar lo necesario
  2. Explicarle cómo tiene que hacerlo
  3. Practicar con él al principio
  4. Supervisarlo

Todo esto requiere paciencia, pero recordad los múltiples beneficios que tiene en su aprendizaje y en su vida en general.

Fuente| Guía para fomentar la autonomía y responsabilidad en nuestros hijos e hijas (CEAPA)

Fotos|Olesia Bilkei Raul Rosa Halfpoint

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