La ciencia nos explica por qué tomar un café es tan placentero

, 26 de septiembre de 2016

 

Café y cafeína en la salud

Hay quien lleva los madrugones mejor que otros, pero todos tenemos nuestro ritual para arrancar el día y rendir toda la jornada. Desayunes o no, seguro que tú tampoco puedes renunciar a tu café cada mañana, y es probable que tengas la costumbre de tomar algunas tazas más a lo largo del día. Pero no temas, no es porque seas adicto a la cafeína: lo que engancha es el placer de tomar el café en sí.

Los efectos de la cafeína

El café está formado por diversos compuestos pero la cafeína es el más conocido. Ya hemos repasado aquí en varias ocasiones los efectos que tiene en nuestro organismo y cómo puede ser beneficiosa para la salud. Es un estimulante y también tiene poder antioxidante, ayuda al rendimiento deportivo y contribuye a mejorar el estado de ánimo. Tomar café a determinadas horas del día aumenta la productividad en el trabajo incluso cuando estamos bajos de energía. Recordemos en este punto, que no es recomendable superar los 500mg al día (unas dos tazas de expreso.

Seguro que alguna vez has declarado que “no funcionas como las personas” hasta que te tomas tu taza mañanera, o a mitad del día exclamas “necesito un café”. A todos los cafeteros nos suelen decir en broma que somos adictos a nuestra bebida favorita, pero no es la cafeína lo que nos engancha, seguramente sea el mismo placer de tomar el café.

El factor psicológico y placentero del café

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Según afirma Kent B. Provost, especialista en ciencias sociales y psicología de la Universidad de Argosy (Estados Unidos), disfrutar de una taza de café se ha convertido en un hábito agradable que asociamos con el placer. El ritual de poner en marcha nuestra cafetera expreso por las mañanas y beber la taza a nuestro gusto, ya funciona como despertador sin que la cafeína tenga nada que ver.

Es un proceso que tiene parte de efecto psicológico, pues asociamos el olor y el sabor de la bebida recién hecha con momentos y recuerdos placenteros. También hay un factor social importante, pues hacer una pausa para el café de media mañana o compartir una taza y un dulce con amigos al salir del trabajo es otro momento de felicidad que estimula el cerebro y mejora el humor.

Así que ya sabes que lo más problable es que solo seas “adicto” a saborear un buen café. Degustar una taza como más te gusta, ya sea en un momento de pausa y relajación o en buena compañía, es uno de esos pequeños placeres de la vida que nos merecemos disfrutar.

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