Las razones por las que tener un hijo único también está bien

, 30 de enero de 2017

 

Cada vez es más habitual que las familias tengan un solo hijo. La tasa de maternidad sigue siendo muy baja (1,32 hijos por mujer frente a la media de 1,58 hijos de la Unión Europea), y no solo por las mujeres que han decidido no tener hijos, sino por las parejas que tienen uno y se plantan. Los que nacimos en los años setenta y ochenta recordamos que lo habitual era tener dos o tres hermanos, y el que era hijo único era la excepción. Incluso teníamos muchos prejuicios en su contra (como la de ser un niño malcriado). Hoy en día el cliché está superado y tener un hijo único puede tener ventajas. 

  1. La principal ventaja es que le podemos dedicar más tiempo a él. Para jugar, para escucharle, para compartir su día a día. Sin caer en la sobreprotección ni en el paternalismo excesivo, poder disfrutar de tiempo juntos es un placer para él y para nosotros.
  2. Nos podemos adaptar mejor a sus necesidades y deseos. Por ejemplo, los fines de semana o sus actividades extraescolares se pueden organizar según sus horarios y sus gustos, y no depender de lo que hagan sus hermanos.
  3. Cada hermano es muy diferente, su personalidad es completamente distinta, y los padres, en ocasiones, por tratarles igual a los hermanos e intentar ser justos, cometemos desequilibrios e injusticias en nuestro trato con ellos. Como cuando castigas a uno de tus hijos sin ver la tele y el otro resulta también castigado “de rebote“. Con un solo hijo, las normas, las reglas y los límites son más claros y sencillos de establecer.
  4. En el tema económico también hay ventajas evidentes. Queremos darles a nuestros hijos lo mejor, y centrando nuestros esfuerzos en un solo hijo podremos darle una mayor formación, más posibilidades de viajes al extranjero para aprender idiomas, etc.
  5. Porque las diferencias de comportamiento entre hijos único e hijos de familias más grandes no tienen porqué ser significativasSegún Luis Alfonso Alonso García, de la Unidad de Pediatría General del Hospital Universitario Infantil La Paz, de Madrid, “el hecho de carecer de hermanos no determina el carácter del menor. Los hijos únicos son tan sociables como el que más. Es así, siempre que se favorezcan las conductas sociales desde la primera infancia“.

Así que olvida las preocupaciones por si tu hijo crece con hermanos o no, porque no será un niño más egoísta o poco sociable por ello. Lo importante es como lo eduques, las normas y límites que establezcas y todo el cariño que le puedas ofrecer. Además hay que evitar sobreprotegerlo, tratar de que se relacione con otros niños y evitar que se sienta solo jugando con él o con otros compañeros de juego.

Fotos | iStock atyana_tomsickova, iStock Gpointstudio

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