Ocho consejos para hacer más fácil la lactancia a madres primerizas

, 19 de septiembre de 2018

consejos lactancia

Dar de mamar a nuestro hijo puede ser tan fácil como natural, aunque en ocasiones se complica, y si eres madre primeriza te asaltarán muchísimas dudas sobre dar el pecho y sobre la lactancia materna. A medida que llevas tiempo dando el pecho, vas pillándole el truco y encontrando la manera de que todo funcione mejor, pero al principio te serán de mucha utilidad estos consejos para facilitar la lactancia.

Pasa mucho tiempo con el niño en brazos y cerca del pecho. Eso le tranquiliza, y le ayudará a mamar siempre que quiera. Esto es especialmente indicado en bebés prematuros o en aquellos a los que les cuesta comer porque no se agarran bien y comen poco al principio.

Si quieres estimular la producción de leche y crees que tu bebé se está quedando con hambre, ponle más tiempo al pecho para que mame más. Además puedes facilitar también la subida de la leche con un sacaleches que imite la succión del bebé.

Es muy importante la postura y el agarre de las tomas. Trata de estar lo más cómoda posible, con la espalda recta y bien apoyada, si no quieres acabar con dolor de espalda. Las almohadas de lactancia son de gran utilidad para hacer las tomas erguida. En cuanto al agarre,  si el bebé te está haciendo daño, es que está mal enganchado. Retírale del pecho interponiendo tu dedo meñique entre tu areola y su boca y deja que vuelva a mamar, pero esta vez abriendo más la boca y cogiendo con ella parte de la areola y no solo el pezón.

Si no estás segura de si el bebé está mamando lo suficiente, el mejor control que puedes hacer es mediante el control de su peso (y para ello el pediatra lo medirá regularmente, lo comparará con niños de la edad, y verá su evolución a lo largo del tiempo), y comprobando que el bebé moja el pañal. Si hace pis regularmente es que está bien alimentado.

Mantén tus pezones hidratados para prevenir y curar las grietas. Si el bebé te está haciendo daño, trata de solucionarlo antes de que te haga demasiada herida. Además, puedes utilizar crema de lanolina pura para aplicarte sobre las grietas o unas gotas de leche materna mientras dejas secar el pezón al aire para ayudar a cicatrizar.

Vete cambiando de postura y prueba diferentes maneras de dar el pecho, no solo sentada. Además de prevenir mastitis, te resultará muy cómodo y conveniente si puedes darle de mamar tumbada en la cama (sin tener que levantarte por las noches) o incluso si puedes darle el pecho con una manta de porteo mientras haces tus recados.

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Si ves que el pecho se te pone muy duro y se hincha más de lo normal, no lo dejes pasar. Puedes prevenir una mastitis si te vacías el pecho manualmente bajo un grifo de agua caliente. Así es más fácil “ablandar” el pecho y hacer que la leche circule con normalidad para evitar obstrucciones en los conductos.

La lactancia no es una ciencia exacta y la leche materna no es siempre igual. Tu hijo tendrá épocas que necesite comer menos, épocas en las que quiere estar al pecho todo el rato porque está creciendo, y solo podemos adaptarnos a su ritmo sin preocuparnos. La leche materna también va variando en su composición: al principio de la toma es más ligera y acuosa y luego se va volviendo más grasa, también cambia según el bebé crece para adaptarse a sus necesidades y también se modifica según la hora del día, por ejemplo, por la noche tendrá sustancias como el triptófano y la melatonina que ayudan tanto a la madre como al bebé a dormir mejor.

Y un consejo extra que puede venir muy bien a las madres con niños recién nacidos es tener confianza en que la lactancia es lo mejor, de que pueden dar el pecho y de que aunque cueste algo al principio, podrán superar las dificultades y amamantar a su hijo.

Fotos | iStock lolostocktatyana_tomsickovaoksun70

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