El origen del café irlandés o Irish Coffe

, 19 de diciembre de 2016

El origen del café irlandés

Hoy en día ya es normal entrar a cualquier cafetería o bar y encontrarse con una carta que tenga una sección especial dedicada a diferentes tipos de café que se pueden pedir. Sin embargo, hasta hace poco la variedad brillaba por su ausencia, con una excepción: el café irlandés. Hasta el bar más castizo lo incluía en su oferta mucho antes de la moda de los cafés de especialidad. Pero, ¿por qué es tan famoso? ¿Cuál es su origen? Hoy indagamos un poco en su curiosa historia.

Los antecedentes del café irlandés

Si preguntas a cualquier persona, aunque no sea un cafetero de pro, seguro que sabe que el café irlandés consiste en una mezcla de café caliente con whisky y coronado con nata montada. Es una bebida tan popular que prácticamente se conoce en todo el mundo, aunque los especialistas a veces se quejan de que la receta genuina se maltrata con frecuencia incluso entre los profesionales.

Y es que precisamente por ser tan famoso al final se multiplican las copias, adaptaciones o invenciones simplificadas, versiones populares de hoy que al mismo tiempo nos trasladan a los antecedentes más remotos de la bebida. Ocurre algo parecido con el carajillo o el café asiático de Cartagena; son recetas de café que surgieron de un entorno humilde y terminaron volviéndose en bebidas para sibaritas, y elaboración original ya no siempre se respeta.

El origen del café irlandés

Antes de existir el café irlandés como tal ya era habitual mezclar café con whisky y otras bebidas alcohólicas de alta graduación. Hay referencias históricas en distintas fuentes que se remontan a más de 100 años atrás, a una época en la que la vida de la clase obrera no era nada fácil. En países como Irlanda, además, tenían que enfrentarse a condiciones extremas de frío, ya fuera en fábricas, en alta mar o trabajando en el campo. Para calentarse era habitual recurrir al whisky o a bebidas calientes, así que era normal echar un chorrito de alcohol en la taza humeante.

Los combinados más conocidos en Europa eran el Pharisäer y el Fiaker, típicos de los cafés vieneses, mezclas de ron o aguardiente con café servidos en vaso de cristal y coronados con nata. También se hicieron populares en Alemania y países nórdicos como Dinamarca, y en Francia se extendió mucho la receta del gloria, un café mezclado con espirituosos.

El nacimiento del genuino café irlandés

El origen del café irlandés

Para rastrear el original del café irlandés auténtico hay que viajar hasta el condado de Limerick, provincia de Munster, en la zona oeste de la República de Irlanda. Allí se sitúa la pequeña localidad de Foynes, con menos de dos siglos de historia, pero que se convirtió en un enclave primordial para Irlanda y Europa en la década de 1940, con un turismo que revolucionó el pequeño pueblo y toda la región.

Con su puerto marítimo y, sobre todo, el aeropuerto internacional, Foynes se estableció como puerta de entrada de viajeros de buena posición económica, con muchas celebridades y hombres de negocios procedentes de América. Entre las personalidades famosas que pisaron tierras europeas a través de Foyles destacan estrellas del Hollywood clásico como Maureen O’Hara y Douglas Fairbanks, políticos como Kennedy o Roosevelt y otros personajes como Ernest Hemingway.

En 1943, Brendan O’Regan abrió una cafetería restaurante en la terminal del aeropuerto. Pronto se hizo muy famoso y consiguió ganarse la fama de servir unas de las mejores comidas de toda Irlanda, en parte gracias al chef Joe Sheridan, contratado por O’ Regan. Curiosamente, en su solicitud de empleo tan solo escribió “Soy el hombre para el trabajo”. El empresario le contrató sin más dilación, acertando totalmente en su apuesta. La cocina de Sheridan pronto se hizo muy famosa entre los viajeros transoceánicos.

El origen del café irlandés

Una fría noche de invierno del mismo año 1943, un vuelo que había despegado de Foynes se vio obligado a volver al aeropuerto debido a las malas condiciones climatológicas. El capitán contactó con la torre central con un mensaje en código morse informando de la situación y se pidió a los empleados que volvieran a sus puestos de trabajo, incluyendo el restaurante. Los pasajeros llegaron muy cansados y congelados, así que Sheridan preparó un buen café humeante con whisky irlandés.

La bebida fue recibida con entusiasmo y el chef recibió felicitaciones por su creación, incluso algunos pasajeros le preguntaron por su secreto. “Café irlandés”, era la única respuesta. Animado por el éxito, el chef trabajó un poco más en su receta añadiendo nata montada y presentó su obra a su jefe O’Regan, quien quedó encantado. El combinado se bautizó como Irish Coffee, se incorporó al menú y pronto su popularidad de extendió como la espuma.

El café irlandés hace las Américas

El origen del café irlandés

En 1945 el restaurante de Foynes se vio obligado a cerrar. El chef Sheridan cogió a su equipo de cocina y consiguió un empleo en el restaurante de Rineanna, hoy Aeropuerto Internacional de Shannon. Por supuesto, se llevó consigo la receta de café irlandés, continuando así aún más su fama. Se convirtió en la bebida oficial de bienvenida para los viajeros que llegaban a Irlanda, y así fue como en 1951 llamó la atención de un periodista americano.

El reportero, llamado Stan Delaplane, quedó tan contento con el café irlandés que compartió la experiencia al volver a casa con su amigo Jack Koeppler, propietario de un local en San Francisco. Se trataba del Buena Vista Café un local hasta entonces discreto y tranquilo pero que se convertiría en lugar de peregrinaje cuando Sheridan empezó a trabajar allí.

Y es que en 1952 el chef irlandés recibió una oferta imposible de rechazar, abandonando Europa para siempre. Gracias a la promoción que le hizo el periódico ‘The San Francisco Chronicle’ y el poder del boca-oreja, el Buena Vista fue ganando popularidad y el café irlandés de Sheridan terminó instaurándose como el café más famoso del mundo. El cocinero trabajó allí una década, pero el Café continuó sirviendo su creación de forma ininterrumpida, y así sigue hasta hoy.

La auténtica receta del café irlandés

El origen del café irlandés

Actualmente el Buena Vista Cafe prepara unos 2000 vasos de café irlandés al día. A pesar de que es un combinado muy simple y no guarda ningún ingrediente secreto especial, los grandes apasionados de esta bebida siguen acudiendo al local en busca de la receta genuina. Hoy puedes encontrar un café irlandés en prácticamente cualquier cafetería o bar del mundo, pero hay algo de mágico en disfrutar de un vaso servido en la barra donde lo preparaba su creador.

Es una bebida tan popular que a veces se hace demasiado simple, sin cuidar los detalles, y otras se complica en exceso, con toques creativos que buscan diferenciarse del resto. Pero, ¿cuál es la receta auténtica del café irlandés de Sheridan? ¿Cómo se sigue preparando en esta cafetería de San Francisco?

Primero necesitas un recipiente adecuado. El café irlandés se sirve en vaso de cristal o vidrio transparente, y aunque se ha extendido el tipo taza, con asa, el vaso Foyles original es tipo copa de balón o vaso de cerveza, de boca ancha. Lo importante es que sea transparente y con una buena capacidad, no sirven las copas opacas o de abertura estrecha. Estos son los pasos:

  1. Introduce una cucharilla en la copa y llénala de agua hirviendo durante cinco segundos. Vacía la copa y sécala rápidamente para dejarla caliente.
  2. Añade una cucharadita de azúcar moreno y una medida de 40 ml whisky irlandés.
  3. Llena el vaso con café fuerte muy caliente, dejando 1 cm por debajo del borde. Remueve para diluir completamente el azúcar.
  4. Con mucha suavidad, vierte nata medio montada dejando que caiga sobre el dorso de una cuchara, para que flote sobre el café creando una crema espesa.
  5. No remuevas ni agites la bebida antes de degustarla.
El origen del café irlandés

En algunos lugares se flambea antes de añadir la nata y también se puede decorar con canela, cacao en polvo o nuez moscada. Para darle un toque más irlandés incluso se pueden ver copas decoradas con sirope de menta, aunque no lo recomendamos ya que mata demasiado los sabores del combinado. La clave para degustar un auténtico café irlandés está en utilizar whisky de calidad, café recién hecho y nata semimontada casera, nunca de bote ni servida con sifón.

Degustar un café irlandés es sencillo y demuestra cómo los mayores placeres de la vida son los más simples. Al utilizar nata cremosa, la idea es beberlo todo sin mezclar para que el sabor del café y el whiskey se fundan con la crema, que nunca debe estar demasiado fría. Hoy en día se considera un combinado a medio camino entre el café y el cóctel, con recetas de autor de bartender y otras que apuestan por maridarlo con chocolate y dulces. ¿Cómo te gusta a ti el café irlandés?

Fotos | iStock.com/PhotosbyShirley, bhofack2, , stonesoup, IrishFireside, stephen, Rudolf Fink, Simon Bonaventure, Gary

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