Parto con epidural o parto sin epidural. ¿Cuál escojo?

, 26 de febrero de 2019

parto con epirudal

Una de las dudas más habituales cuando se acerca el gran momento es escoger un parto con epidural o sin epidural. En muchos casos, aunque tomemos la decisión con anterioridad,  hasta el momento del parto podemos cambiar de opinión. Contar con toda la información necesaria para tomar la mejor decisión resulta fundamental para estar preparadas para un parto mínimamente intervenido o no. Descubre en qué consiste la epidural y cuáles son las ventajas y desventajas de una u otra opción.

¿Qué es la epidural?

La anestesia epidural o peridural es un tipo de analgesia que su utiliza en distintos campos de la medicina, aunque el más popular es en el momento del parto. Se utiliza como método de alivio que permite disfrutar de un parto sin dolor.

parto con epirudal

La epidural debe aplicarse a partir de un momento determinado del parto, entre las vértebras lumbares,  para insensibilizar la zona inferior del cuerpo, de modo que la madre puede estar consciente de forma más cómoda, tanto física como mentalmente. Se administra por un anestesiólogo a través de un fino catéter por el que se irá introduciendo lenta y continuamente la medicación.

¿Cuándo se aplica la anestesia en un parto con epidural?

Por lo general, en un parto con epidural normal es aconsejable poner la anestesia cuando la dilatación esté alrededor de los 3 ó 4 centímetros, las contracciones sean intensas y rítmicas y el cuello del útero esté parcialmente borrado.

Cuando el parto está en fase muy avanzada, con una dilatación de 8-10 cm, en muchos casos ya no se coloca la anestesia epidural, ya que resulta bastante probable que cuando el analgésico haga efecto (empieza aproximadamente a los 2 minutos de su administración para llegar al efecto completo a los 15-20 minutos), la madre puede haber entrado en fase expulsiva.

parto con epirudal

Para su aplicación es necesario que estés sentada o acostada de lado con la cabeza hacia delante y la espalda arqueada. A partir de entonces, el anestesista introduce la aguja y el catéter epidural en un simple pinchazo en la zona lumbar situada entre la segunda y la tercera vértebra. Mediante una bomba con temporizador el medicamento va fluyendo por el catéter para mantener la zona insensible durante el tiempo necesario. La cantidad de anestesia administrada se regula en función de las necesidades particulares de cada futura madre, a medida que el parto avanza.

Ventajas e inconvenientes de la anestesia epidural

Esencialmente, podrás disfrutar del parto sin dolor, estando consciente durante todo el proceso, sin afectar a tus facultades mentales. No perderás totalmente la movilidad de piernas y nalgas, por lo que podrás moverte ligeramente.

Aunque perderás la capacidad para pujar, al estar monitorizada durante todo el parto, el ginecólogo o la comadrona te podrán avisar cuando llegue una contracción para poder pujar y permitir así la extracción del bebé. Además con este tipo de parto se mantienen los niveles de azúcar en sangre adecuados para que la placenta reciba más oxígeno.

Uno de los riesgos del parto con epidural es la pérdida de la sensibilidad de la vejiga. Para evitar que sea necesario poner una sonda es fundamental que te esfuerces en orinar mientras estés en el hospital y que las enfermeras lo comprueben regularmente.

parto con epidural

Existe también la posibilidad de que te baje la presión arterial, por lo que estar bien hidratada con suero, será la mejor solución. Puedes sentir también algunos escalofríos durante el parto y después del nacimiento y dolores en la zona de punción de la epidural, que se producen porque la aguja que administra la anestesia atraviesa distintas capas musculares

Parto sin epidural, ¿podré soportarlo?

Curiosamente, cuando vivimos una época en la que la anestesia epidural permite evitar el dolor en el parto, una opción que no existía pocas décadas atrás, cada vez más mujeres prefieren tener un parto natural, sin intervención.

parto con epidural

Lógicamente, el dolor que siente la madre en un parto sin epidural puede ser muy intenso y aunque la fuerza de superación puede jugar un papel fundamental para soportarlo, estar preparada física y mentalmente para llevarlo a cabo será imprescindible.

En algunos casos, debido al intenso dolor, algunas madres pierden la conexión con entorno, por lo que puede provocar pérdida de consciencia sobre el proceso del parto.

Aprender a controlar el miedo y a respirar bien serán clave para reducir la percepción del dolor. Asisitir a un curso de preparación al parto te ayudará a conocer las distintas fórmulas para administrar tus fuerzas de modo que puedas afrontar el gran momento de forma más llevadera y menos dolorosa.

En cualquier caso, tengas clara cuál será la opción que elijas, con o sin epidural, hasta que llegue el momento no sabrás qué vas a sentir o cuál será la mejor opción. Se recomienda en todo caso llevar un plan de parto y, ante todo confíar en tu instinto y en el de tu médico para disfruta del parto, un acontecimiento único e inolvidable.

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