¿Por qué deberías escribir una carta a tu bebé que todavía no ha nacido?

, 27 de enero de 2016

El vínculo afectivo entre madre e hijo se podría definir de manera sencilla como el lazo sentimental que establecemos con nuestros hijos. Yo siempre digo que somos madres desde el mismo momento en el que nos quedamos embarazadas. Y lo mismo pienso sobre el papel del padre.

Este vínculo se debe de ir fomentando y reforzando a diario. Me parece un gran error considerarlo como algo que ya está ahí solo por el mero hecho de que estén creciendo dentro de nosotras. No es un vínculo preestablecido, sino algo muy valioso que debe irse cultivando y fomentando en el día a día.  Una manera de conseguirlo cuando el feto está en el útero materno es a través del lenguaje y de la música. A partir de la semana 22, es aconsejable que habléis mucho con vuestros bebés, y que lo hagáis con total sinceridad; no desde vuestra cabeza, sino desde vuestro corazón. A mí me ha sido también muy útil usar la música en los embarazos. Intentaba ponerles siempre las mismas canciones, incluso solo una que les relajara y tranquilizara. Después de nacer, y cuando mis hijos estaban nerviosos o intentaba que se durmieran, les reproducía la canción que habían estado escuchando en los últimos meses y la reacción era sorprendente: se calmaban casi instantáneamente.

Además, según mi propia experiencia, uno de los mayores regalos que podemos hacerles a nuestros hijos es escribirles una carta. No sólo te ayudará como madre o padre a fomentar ese vínculo hacía tu hijo, sino que se convertirá en un hermoso regalo para darle cuando ya tenga unos años en los que pueda comprenderla. Además, creo que a veces se nos da mejor expresar las cosas a través de la palabra escrita que la hablada. Y aunque lo que os voy a decir a priori suena un poco raro, vais a comprobar cuánta magia y emociones surgen al escribirla.

Algunos consejos a la hora de escribir:

  1. Siéntate en un sitio tranquilo, sin ruido, y hazlo en un momento en el que no tengas prisa.
  2. Visualiza por un momento a tu bebé en tu vientre (cierra los ojos si es necesario): cómo es su carita, sus manos, cómo se mueve…
  3. Destierra a tu cabeza de este momento, y fíjate solo en tu corazón, en tu pecho. Respira un par de veces profundamente.
  4. Y ahora, empieza a escribir todo lo que te gustaría decirle, lo que sientes (tanto lo bueno como lo malo), cuáles son tus mayores virtudes como madre, dónde puede ser que falles (y acéptalo sin problema). Lo que vas a intentar cambiar, cómo te imaginas vuestra vida una vez que nazca….. y todo lo que tu necesites plasmar en esta carta.

Escribe desde el corazón, de una manera totalmente sincera y plena. No te guardes tus preocupaciones y plásmalas también sobre el papel. Y, cuando la acabes, métela en un sobre y guárdala en uno de tus sitios favoritos. Consúltala cada vez que la necesites, pero guárdala como si fuera un tesoro. Si algún momento sientes la necesidad de volver a escribir algo en esa carta, cógela y hazlo sin problemas. Y el día que tu hijo/a esté preparado, entrégasela. Y verás lo que ocurre….

Esta es mi carta a mi primer hijo, espero que os sirva de ayuda a la hora de escribir la vuestra.

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