Por qué no deberías pedir a un barista un café “fuerte”

, 1 de agosto de 2017

Hay algunas manías y costumbres que son difíciles de quitar. En España nos está costando sudor y lágrimas superar la lacra del torrefacto, pero también deberíamos aprender a saber cómo pedir correctamente un café. Y cuando vas a una cafetería de especialidad, lo de pedir “café fuerte” tendrías que borrarlo de tu vocabulario.

¿Qué es un café fuerte? Una definición problemática

El problema con definir a un café como “fuerte” está precisamente en la dificultad de establecer qué es exactamente. Y no es algo que ocurra solo en nuestro país, el mundo anglosajón también tiene sus debates en torno al strong coffee.

Porque, ¿qué se entiende por café fuerte? Parece obvio: sería lo contrario a un café débil o flojo, pero no es tan sencillo. La fuerza de un café puede estar en su cantidad de cafeína, en el aroma, en el sabor, el retrogusto, la acidez…

Ya sabes que la cafeína de un café puede variar mucho según diversos factores, e incluso podría no tener tanto sabor como otro café con una cantidad menor. ¿Y por ser muy amargo es más fuerte? ¿O son los granos muy tostados lo que dan más fuerza al café?

Y en el mundo barista y de cafés de especialidad entramos también en el café de autor, pues cada profesional puede tener sus preferencias o su estilo personal. Por eso, pedir un “café fuerte” solo puede dar lugar a malentendidos o decepciones.

Es mejor precisar el origen de los granos, el tipo de infusión y el volumen de agua cuando queremos un café de una determinada manera. O, simplemente, déjate aconsejar por los especialistas: ellos conocen su café mejor que nadie. Ya en casa puedes preparar con tu cafetera expreso el café “fuerte” como más te guste.

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