¿Por qué no se da la misma importancia al café que al vino en los restaurantes?

, 13 de marzo de 2018

Café en el restaurante

¿Cuántas veces has disfrutado de la comida en un restaurante pero el café no estaba a la altura? Desafortunadamente, es una escena que se repite con demasiada frecuencia. Ningún buen restaurante se permitiría ofrecer una mala carta de vinos y, sin embargo, muchos descuidan el café. Se trata de un error que los consumidores no podemos pasar por alto: hay que reivindicar el valor del café en la restauración como producto y experiencia gourmet.

Restaurantes de estrella Michelín que descuidan el café

El mundo de la hostelería no es fácil y los restaurantes que aspiran a diferenciarse del resto cuidan hasta el más mínimo detalle. Los galardonados con estrellas Michelín tienen un gran equipo detrás que trabaja muy duro para crear una carta única planificada y estudiada con minuciosidad. No se deja nada al azar para ofrecer una experiencia gastronómica completa.

Café en el restaurante

Pero, ¿realmente sucede así? Por desgracia, son muchos los locales que recurren a cafés mediocres o máquinas de cápsulas cuando el cliente pide culminar su comida con una taza de café. Es una escena demasiado repetida incluso entre los restaurantes más prestigiosos, aunque algunos grandes chefs están empezando a cambiar de mentalidad.

Por qué los restaurantes deberían cuidar más la calidad de su café

Si en un menú degustación de lujo se han estudiado a fondo los maridajes para ofrecer bebidas que realcen los propios platos, también debería cuidarse la calidad del café. El chef responsable y su equipo de cocina se encargan de desarrollar cada plato escogiendo además el origen de cada ingrediente, para no dejar nada al azar, y sucede lo mismo con las bebidas.

 

Un buen restaurante tiene un equipo especializado en cada campo para ofrecer el mejor servicio posible, por eso la carta de vinos se desarrolla aparte y está en manos de profesionales expertos. El sumiller conocer a fondo la bodega y saber cómo aconsejar para acompañar correctamente cada plato, incluso hay locales con personal especializado en la coctelería.

Sin embargo, se descuida el café, cuando normalmente es lo último que prueba el cliente. Nos gusta terminar una buena comida o cena con una taza de café de calidad que ponga el broche de oro al menú después de los postres, y si no está a la altura, puede arruinar por completo la experiencia.

 

Café en el restaurante

Por eso un buen restaurante debería también prestar atención al café que ofrece a sus clientes, y no solo en los espacios de más lujo. Terminar con una buena taza es la guinda final que redondea el placer de un gran menú, y demuestra que el local cuida de verdad cada detalle. El café, sencillamente, tiene que estar a la altura del restaurante.

La ceremonia del buen café en la alta gastronomía

Apostar por un buen servicio de café en un restaurante no solo evita decepciones, también puede elevar toda la experiencia ofreciendo un elemento diferenciador. El primer detalle, y en el que cualquier sibarita del café se fija nada más pisar un local, está en la cafetera. Invertir en una buena cafetera espresso es algo básico, también su mantenimiento, limpieza y cuidado. Cada detalle cuenta.

Café en el restaurante

Una buena máquina de última generación y diseño además aporta distinción y elegancia a cualquier local, casi como una obra de arte para exhibir con orgullo. A los cafeteros nos gusta presumir de cafetera en casa y los restauradores deberían ser capaces de hacer lo mismo, integrando la máquina en el resto del local.

Café en el restaurante

El cliente también debería disponer de información sobre el tipo de café que se prepara: variedad de granos, orígenes, detalles del tostado, etc. Lo ideal sería ofrecer una carta detallada para escoger al gusto, como si fuera la carta de vinos o de postres, demostrando que el local se preocupa por invertir en café en grano de buena calidad, añadiendo notas de cata.

Y siguiendo la comparación con el vino, los buenos restaurantes necesitan personal experto en el café de especialidad. Puede ser un barista profesional o miembros del equipo que hayan recibido formación específica, entrenados en la preparación y cata del café para resolver todas las posibles dudas que pueda tener el cliente y ofrecer sus sugerencias.

El buen café es un producto gourmet de calidad, y debería ser tratado como tal. Si el restaurante no está a la altura, es preferible disfrutar del café en casa preparado con nuestra cafetera de confianza. Así nos ahorramos disgustos.

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