Cómo preparar y servir un auténtico café turco

, 17 de agosto de 2016

Café turco

El verdadero amante del café sabe que su bebida favorita es mucho más que el empujón de cafeína que ayuda a ponernos en marcha cada mañana o que una taza en la que mojar las galletas de la merienda. El café también es cultura, sobre todo en algunos lugares del mundo en el que forma parte de su historia. El café turco es uno de los más emblemáticos de larga tradición, todo un arte que merece la pena probar en casa. ¿Quieres saber cómo prepararlo y servirlo correctamente?

El café turco, Patrimonio Inmaterial de la Humanidad

Café turco

En el año 2013 la UNESCO inscribió el café a la turca en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Esto demuestra la gran importancia que tiene para los turcos su forma de preparar y tomar el café, tanto a nivel social como cultural, y va unido de forma muy estrecha a su historia como pueblo. Aunque en el mundo globalizado de hoy, con la influencia del turismo, han llegado al país otras formas más comunes de tomar café como el espresso o el capuccino, los turcos siguen fieles a su tradición.

Sus orígenes no están totalmente claros pero parecen remontarse al siglo XVII, cuando aparecen en las crónicas de la época menciones a las primeras casas de café en Estambul. Aunque hay variantes similares en países cercanos, como Grecia, Eslovaquia o en regiones de Oriente Medio, es en Turquía donde se mantienen los modos tradiciones de preparación de este café sin filtrar.

Café turco

Para comprender el valor del café turco hay que considerarlo como todo un ritual y parte de la vida cotidiana de sus habitantes. Al igual que un inglés te prepará una taza de té si llegas a su casa, lo habitual en los hogares turcos es ofrecer café a los invitados sin ni siquiera preguntar primero si apetece. Sí puedes esperar que el anfitrión te pregunte cómo lo quieres, es decir, cómo de dulce te gustaría tomarlo. Preparar una taza de café es símbolo de hospitalidad, de correcta educación y de refinamiento, pero tiene más connotaciones.

Al igual que sucede en Suecia con el Fika, en Turquía la gente se reúne a tomar café en lugares públicos para leer, comentar las noticias del día o simplemente charlar con los vecinos. Cuando un familiar o un amigo tiene algo importante que contar lo hará invitando a los demás a un café y es un rito que nunca falta en los grandes acontecimientos y celebraciones, como las bodas o fiestas populares. Todo ello forma parte del día a día de los turcos y les mantiene ligados a su pasado cultural.

Cómo preparar el auténtico café turco

Café turco

El café turco o café a la turca es, básicamente, un café servido sin filtrar, muy oscuro y denso. Pero elaborarlo correctamente es todo un arte que requiere seguir unos pasos concretos y emplear los utensilios adecuados. El recipiente con el que se prepara desde hace siglos se llama cezve, una especie de pote o jarra de fondo ancho con boca estrecha que tradicionalmente es de cobre o latón con el asa de madera. Hoy en día venden versiones más modernas y nosotros podemos usar una jarra de tamaño medio en casa.

Además necesitamos agua mineral natural, azúcar blanco y café arábica molido al estilo turco. En Turquía el café se muele dejando un grano más fino de lo habitual, ya que no va a ser filtrado. Los más puristas que siguen la tradición más fiel muelen su propio café en un proceso que en sí mismo es un ritual; se hace con un molinillo manual de cobre y requiere un buen rato de dedicación para conseguir el molido uniforme y fino, casi un polvo muy ligero y suave.

En cuanto a las tazas, la medida normal ronda los 50 ml, es decir, la misma cantidad aproximada de lo que nosotros tomamos cuando preparamos un café espresso. A pesar de que hoy en día se utilizan tazas corrientes con platillo, la más tradicional se llama fincan y no tiene asa, por lo que se introduce en un recipiente metálico llamado zarf. Si no tenemos, cualquier juego corriente de tazas de café que tengamos en casa también nos servirá para servir café a la turca.

Café turco
  1. Medimos la cantidad de agua según el número de comensales utilizando el volumen de cada taza.
  2. Ponemos el agua a calentar en el cezve, en un cazo o en un pote eléctrico.
  3. Añadimos la cantidad de azúcar deseada, removiendo bien para que de disuelva por completo.
  4. Incorporamos el café, aproximadamente una cucharada de 15 ml por cada taza, y calentamos a fuego lento.
  5. Con el primer hervor saldrá una espuma que debemos echar rápidamente en las tazas con ayuda de una cucharita pequeña.
  6. Volvemos a colocar el cazo en el fuego, bajamos la temperatura al mínimo y cuando vuelva a romper el hervor llenamos las tazas a la mitad, echándolo sobre la espuma.
  7. De nuevo calentamos el café restante hirviéndolo unos 15 segundos más, añadimos un poco de agua fría para que los posos se vayan al fondo y lo repartimos en las tazas.

El ritual del café turco

Café turco

Además de seguir el paso a paso concienzudamente, es importante abrazar todo el ritual que conlleva si queremos servir un auténtico café turco. Siempre se sirve a los invitados primero, empezando por la persona más mayor en señal de respeto. Si la familia ha recibido al pretendiente de la hija es costumbre que sea ella quien sirva a su novio y, a veces, se le prepara el café con sal en lugar de azúcar para comprobar si es capaz de aguantar sin quejarse. Es una especie de prueba en forma de broma que a veces hoy todavía se practica.

El café siempre se toma caliente, recién hecho, y nunca se deja enfriar aunque sea un día caluroso. Se acompaña con un vaso de agua para limpiar el paladar antes y después de tomarlo, y se bebe a sorbos pequeños. Lo habitual es tomarlo solo o con pequeños dulces típicos, como las delicias turcas a base de frutas o chocolate. Es raro que se tome café turco para desayunar, lo más frecuente es degustarlo a lo largo del día, preferiblemente después de comer y de cenar.

Café turco

Por último, no podemos olvidar la tradición de leer los posos del café. A pesar de que ya no es una costumbre tan arraigada como hace años, muchas personas siguen practicándola aunque sea como mera tradición o curiosidad, especialmente entre grupos de mujeres. Para ello se coloca el platillo encima de la taza cuando se ha bebido todo el café, se da la vuelta y se lee el futuro en las formas que han quedado adheridas a la taza. Se interpretan como posibles augurios en los que puedes creero no, pero al menos es una forma entretenida y curiosa de terminar la degustación.

¿Qué te parece la forma auténtica de preparar y servir el café turco? ¿Lo has probado alguna vez? Anímate a intentar imitar el ritual en casa cuando tengas invitados para viajar por un rato a Turquía y probar una forma distinta de tomar café.

Fotos | Jorge Cancela, Eaeeae, LWYang, Roving-Aye!, Mah Tah, Christian Pichler, osmansozer

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