Primeras 24 horas con tu bebé: cómo es la lactancia del recién nacido

, 30 de junio de 2017

Tu bebé acaba de nacer. Estás exhausta tras el parto, feliz por verle por fin la cara, y con un vendaval de sensaciones que nunca antes habías sentido. Y, tal y como te recomienda la matrona, lo mejor que puedes hacer es ponerle al bebé al pecho e iniciar la lactancia cuanto antes. Las primeras 24 horas tras el nacimiento del bebé son claves para establecer una lactancia exitosa, y por eso es tan importante empezar con buen pie la lactancia del recién nacido.

El importante contacto piel con piel

La lactancia es algo instintivo, aunque no siempre tiene que salir bien a la primera. Para asegurarte que el niño comienza a mamar pronto y bien, es fundamental el contacto piel con piel. El bebé tiene que sentir tu calor, oler tu leche, y sentirte, así el mismo buscará el pezón para mamar en la primer hora tras nacer.

La primera vez que di el pecho al bebé fue en la misma sala de partos. Así, tan pequeño, era genial sentirlo a mi lado, y ver con que interés miraba todo, las caras que ponía, y como mamaba con ganas.

Las primeras tomas son de calostro, el color es más amarillento que el de la leche, y por su alto contenido en proteínas y sales minerales, es un líquido precioso que ayuda al bebé a recuperarse del parto. La subida de la leche tarda unos días más, pero el calostro es igual de importante para el bebé y le ayuda a aumentar sus defensas en su débil sistema inmunológico.

Asegúrate de que el bebé agarre bien

La leche no sale exclusivamente del pezón, sino también de minúsculos agujeros alrededor de él, por eso, y porque así no se te formarán grietas, es muy importante que el bebé abra bien la boda y abarque toda la areola en la toma. Puedes agarrarte el pecho con los dedos en forma de pinza para facilitar el enganche, y que el mismo sea el que abra la boca al sentir el olor y cierre la boca entorno al pezón. No se trata de meterle el pezón a la fuerza, sino que el mismo lo puede hacer bien.

Si ves que te está haciendo daño, corrige el agarre. Suavemente, retira su boca metiendo el meñique y vuelve a intentarlo. Así evitarás las grietas. Dar el pecho no tiene que doler.

La mejor posición para que tú y tu pequeño estéis cómodos es juntando estómago con estómago. El bebé no tiene que adoptar una posición forzada con el cuello y tu espalda tampoco. Si os sentís a gusto los dos, todo será mucho más fácil.

Muchas tomas de poca cantidad

Desde el principio, descubre que el bebé come a demanda, es decir, cada vez que llora o protesta. Al principio, casi no tiene fuerzas para mamar y las tomas son cortas y frecuentes. Si el bebé tiene poco peso y está muy dormido, tendrás que despertarle para que mame, puedes pellizcarle los pies, o mojarle la cara, para que se acerque a tu pecho y coma. Las matronas suelen insistir que por lo menos las dos primeras noches le despertemos si no lo hace él solo cada tres o cuatro horas para asegurarnos de que está comiendo lo suficiente.

No nos tenemos que preocupar si las tomas son pequeñas, o si nos extraemos leche y salen unas pocas gotas. El estómago del bebé es muy pequeño y no necesita más. Tras tres o cuatro días ya subirá la leche y empezará a hacer tomas de mayor cantidad. Cuanto más veces le pongas al pecho, más leche te subirá.

El primer día es complicado, estamos muy cansadas del parto, de los nervios, y quizás no es el mejor momento para recibir visitas. Tu hijo y tú necesitáis tranquilidad para que la lactancia vaya sobre ruedas. Aprovecha que en el hospital hay matronas expertas en lactancia para pedirles ayuda o consultar tus dudas.

En Mi Mundo Philips | Un estudio sobre la lactancia alrededor del mundo demuestra que todas nos encontramos con las mismas dificultades3 madres, 3 formas muy diferentes de ver la lactancia

Deja tu comentario

Al dejar tu comentario aceptas las políticas de uso y de privacidad de Disqus.