¿Qué comidas echan de menos las futuras mamás durante el embarazo?

, 18 de junio de 2019

Estar embarazada implica cambios. Cambios inmediatos, a medio y largo plazo, tanto a nivel físico como emocional. Uno de los cambios inmediatos que deben llevarse a cabo cuando una mujer se queda embarazada tiene que ver con las comidas. Es recomendable aumentar la ingesta de ciertos alimentos, evitar o reducir algunos otros y eliminar por completo alimentos que pueden ser altamente perjudiciales, tanto para la salud del futuro bebé como de la madre.

Hablamos con tres futuras madres que están embarazadas para descubrir qué comidas echan de menos especialmente.

Quesos sin pasteurizar

Raquel está embarazada de 4 meses de su primer hijo y aunque su embarazo está siendo muy tranquilo, porque “no sufrí las típicas náuseas y malestar de los tres primeros meses”, echa de menos algunas de sus comidas favoritas, como el queso. “Soy una fanática de los quesos, especialmente de los quesos franceses fuertes, que en su gran mayoría, no están pasteurizados, por lo que el médico me dijo que debía eliminarlos completamente de mi dieta”.

comidas embarazadas

Los quesos sin pasteurizar, blandos o azules pueden contener listeria, un tipo de bacteria que puede provocar un parto prematuro y algunas complicaciones relacionadas con el feto. “En cuanto el ginecólogo me puso sobreaviso, eliminé este tipo de quesos de mi comida, aunque sí que como en ocasiones queso fresco tipo Burgos y algunos curados o semicurados, siempre y cuando estén pasteurizados.”, explica Raquel.

“El médico me advirtió también sobre las ensaladas crudas, uno de mis platos favoritos, especialmente cuando llegan los meses de más calor; aunque no me lo ha prohibido, tengo que tener especial cuidado de lavarlas a fondo para evitar la toxoplasmosis. incluso aquellas que vienen en bolsa. Y fuera de casa, cuando voy a un restaurante, procuro no pedir platos de ensalada, ya que no sé cuál ha sido su manipulación.”, añade.

El pescado crudo y el anisakis

Marta está embarazada de poco más de 8 meses, a punto de conocer a su pequeña Sara. Se siente feliz con la idea de poder ver al fin la carita de su segunda hija y “por qué no reconocerlo, de comer un buen plato de sushi y sashimi”, comenta entre risas. “La comida japonesa me vuelve loca. Antes de saber que estaba embarazada, por lo menos una vez a la semana, mi marido y yo nos escapábamos para disfrutar de la gastronomía japonesa y realmente lo echo de menos. Incluso he pensado pedir que me traigan al hospital, tras dar a luz, una buena fuente de pescado crudo.”, añade María.

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El pescado crudo puede contener anisakis, un tipo de parásito que puede afectar a cualquier tipo de persona, embarazada o no. Congelarlo adecuadamente antes de su consumo, a una temperatura de -20ºC y durante cinco días, evitará la proliferación de este parásito.

Aunque el pescado crudo que se utiliza para el sushi y el sashimi debe estar siempre congelado previamente, incluso en los restaurantes, “no me he fiado de que lo congelen como es debido, por lo que he decidido no comerlo. ¡El sacrificio merece la pena!”, matiza.

El riesgo de la toxoplasmosis

La toxoplasmosis es una enfermedad producida por otro tipo de parásito, el Toxoplasma Gondii y, aunque afecta, incluso sin saberlo, a multitud de personas en todo el mundo, si se produce durante un embarazo, puede afectar muy severamente la salud del bebé. La carne cruda o poco hecha y el contacto con las heces de los gatos son algunas de las principales fuentes de toxoplasmosis. Por ello, y aunque declara que casi no puede vivir sin jamón o un buen plato de embutidos con pan y tomate, Carla, embarazada de seis meses de su segundo hijo, “lo he eliminado completamente de mi dieta”.

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Una mujer que haya sufrido toxoplasmosis anteriormente está inmunizada a la enfermedad, por lo que sí podría comer este tipo de alimentos durante el embarazo. “En los análisis que me realizan de seguimiento del embarazo, sale que no he tenido nunca la toxoplasmosis, por lo que inevitablemente he tenido que renunciar al jamón, carpaccio y otro tipo de carnes crudas. Aunque me gustan mucho, es más importante la salud de mi pequeño, y ya tendré tiempo de volver a comerlo más adelante. Lo echo de menos, pero no me preocupa demasiado”, explica Carla.

El pescado crudo, el queso sin pasteurizar, el jamón y los embutidos no cocidos son solo algunos de los alimentos con los que una embarazada debería tener mucho cuidado. Seguir las indicaciones del ginecólogo o la comadrona, será de gran ayuda para saber, cuáles son las comidas más adecuadas, qué se puede comer y qué no durante el embarazo. Y aunque lo podamos echar de menos, la salud del feto y de la madre son lo más importante.

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¡Solo es necesario esperar unos meses para poder disfrutar de nuevo de nuestros platos favoritos!

¿Cuál es el que más echas de menos?

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