¿Qué nos dice la personalidad de un niño sobre el adulto en el que se convertirá? Entrevista con una psicóloga infantil

, 19 de noviembre de 2015

niños

Desde muy pequeños nos damos cuenta del temperamento de nuestros hijos: si son más tranquilos, o más nerviosos, si son más sociables o si son más tímidos. Como padres, nos gustaría criar un niño feliz, que se sepa adaptar a vivir en una sociedad y que tenga un buen futuro, y para eso son claves los primeros años de vida. Así que hoy charlamos con Amparo Cervera, psicóloga infantil y experta en medicina psicosomática, sobre qué nos dice la personalidad de un niño sobre el adulto en el que se convertirá.

Cuando vas a tener un bebé, piensas que lo más difícil será el embarazo, el parto, las noches sin dormir, estar constantemente cambiando pañales, pero según van creciendo los niños, te das cuenta que lo más complicado es educarles. Los niños aprenden por imitación, y para ellos somos su mayor ejemplo. Así que cuando estemos a punto de perder la paciencia (lo que ocurre muy frecuentemente con los pequeños), debemos pararnos a pensar qué comportamiento es el que queremos que nuestros hijos aprendan. Amparo nos cuenta cosas muy interesantes sobre la personalidad de los niños, y por cómo su educación y sus padres son claves para su personalidad en el futuro.

Entre Mamás: ¿Desde qué edad empiezan los niños a manifestar su personalidad?

Amparo Cervera: La personalidad se adquiere de los 0 a los 5 años y estará determinada por el estilo de crianza que se le de al niño. Los niños necesitan muy pocas reglas, que sean claras, coherentes, que no se cambien según el humor de sus progenitores y que les den seguridad. Con estos componentes se irá gestando una personalidad equilibrada, que se manifestará desde la más tierna infancia.

Entre Mamás: ¿Se puede intuir cómo serán de mayores por cómo se comportan de niños?

Amparo Cervera: Sí, se puede intuir. Sobre todo lo intuimos por la personalidad que tienen los padres. Tenemos que tener en cuenta que los niños aprenden imitando y si el modelo está en armonía, el niño desarrollará una personalidad armoniosa, pero si no es así, el niño lo acusará.

Entre Mamás: ¿Podemos cambiar de personalidad a lo largo de los años?

Amparo Cervera: Nosotros podemos cambiar muchos rasgos de personalidad y dulcificar el núcleo de personalidad que hemos adquirido en la infancia si no es adaptativo. Cuando los psicoterapeutas trabajamos con las personas, no tocamos su núcleo de personalidad, lo que hacemos es psicoeducación, mostramos porque nos comportamos de determinada manera en determinadas situaciones y eso les lleva a entenderse y fortalecerse. Si que hace cambios la persona en rasgos determinados de la personalidad que le estén produciendo malestar y problemas en su vida cotidiana.

Entre Mamás: ¿Hasta qué punto puede cambiar nuestra forma de ser con la educación y las experiencias vividas según vamos creciendo?

Amparo Cervera: El modelaje que experimentamos a lo largo de nuestra vida es muy importante. Es muy diferente pasar una niñez traumática, con un entorno falto de amor a tener una infancia con la protección necesaria. Pero también existe la resiliencia, que nos da una oportunidad de ser felices aún cuando, no hayamos tenido el amor y protección que necesitamos todos.

Entre Mamás: ¿Qué aspectos pueden influir en nuestra personalidad durante la infancia?

Amparo Cervera: Lo fundamental para el desarrollo correcto de una persona es tener un apego seguro, esto es, una relación cálida, íntima y continuada con nuestra madre o sustituto de ella. La separación materna en los primeros 3 años de vida es traumática y nos acarreará carencias y complejos que tendremos que solucionar de mayores.

Entre Mamás: ¿Qué podemos hacer los padres o los educadores para formar la personalidad que tengan los niños?

Amparo Cervera: Tenemos que tratarlos con mucho amor, tienen que sentirse seguros y queridos, tratarlos con todo el respeto, enseñarles los valores humanos que les lleven a ser seres sociales comprometidos y que ayuden cooperativamente. En estos momentos, la sociedad en general, está transmitiendo otros valores de competitividad que hace infelices a las personas a la larga.

Entre Mamás: ¿Hay niños malos?

Amparo Cervera: Bueno, esto es delicado. Cuando un niño no ha tenido lo necesario para saber él mismo amar, puede ser un niño malo, por incapacidad de empatizar con otra persona, porque no se le ha enseñado. Por desgracia hay muchos adultos que ellos mismos, no saben amar y no pueden enseñárselo a sus hijos. Estaría muy bien que con tanta planificación que tienen las parejas en éste momento para tener un hijo, entre las cosas importantes fuese pasar una psicoterapia breve que les diese los instrumentos necesarios para que no tuviésemos ni un solo niño malo.

Entre Mamás: ¿Cómo reaccionan ante los abusos?

Amparo Cervera: Por desgracia, casi siempre callándose. Pero hay señales inequívocas y se deben de observar y si se tienen indicios, acudir a un profesional inmediatamente. Las conductas que serán evidentes pueden estar entre éstas, aunque no se presenten todas:

Posibles consecuencias a corto plazo del abuso infantil

  • Físicas: pesadillas y problemas de sueño, cambios de hábitos de comida, pérdida de control de esfínteres.
  • Conductuales: Consumo de drogas y alcohol, fugas, conductas auto lesivas o suicidas, hiperactividad, bajada del rendimiento académico.
  • Emocionales: miedo generalizado, agresividad, culpa y vergüenza, aislamiento, ansiedad, depresión, baja estima, rechazo al propio cuerpo.
  • Sexuales: conocimiento sexual precoz e impropio a su edad, masturbación compulsiva, exhibicionismo, problemas de identidad sexual.
  • Sociales: déficit en habilidades sociales, retraimiento social, conductas antisociales.

Posibles consecuencias a largo plazo del abuso infantil

Existen consecuencias de la vivencia que permanecen o, incluso, pueden agudizarse con el tiempo, hasta llegar a configurar patologías definidas. Por ejemplo:

  • Físicas: dolores crónicos generales, hipocondría o trastornos psicosomáticos, alteraciones del sueño y pesadillas constantes, problemas gastrointestinales, desorden alimentario.
  • Conductuales: intento de suicidio, consumo de drogas y alcohol, trastorno de identidad.
  • Emocionales: depresión, ansiedad, baja estima, dificultad para expresar sentimientos.
  • Sexuales: fobias sexuales, disfunciones sexuales, falta de satisfacción o incapacidad para el orgasmo, alteraciones de la motivación sexual, mayor probabilidad de sufrir violaciones y de entrar en la prostitución, dificultad para establecer relaciones sexuales.
  • Sociales: problemas de relación interpersonal, aislamiento, dificultades de vinculación afectiva con los hijos.

Damos las gracias a Amparo por contarnos estas cuestiones tan interesantes sobre lo que nuestros hijos de verdad necesitan de nosotros. Aunque nos esforcemos diariamente por darles lo mejor estas pautas seguro que nos hacen replanteranos algunas cosas de nuestra crianza.

Foto | Pixabay

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