¿Qué pasa cuándo el bebé quiere mamar todo el rato?

, 6 de Julio de 2017

Fue uno de esos momentos en los que dije: tiro la toalla, no puedo más con la lactancia. Mi hijo mayor siempre había sido muy glotón. Nació con 4 kilos de peso y los bebés grandes son grandes comedores. Y la lactancia en exclusiva puede ser muy demandante en esos casos. Pero aquello era una locura. Mi bebé tenía aproximadamente un mes y medio y pedía pecho todo el rato. Lloraba de hambre y de desesperación y yo alternaba un pecho con otro pero no me subía suficiente leche. Y él pasaba hambre. Era una crisis de crecimiento, algo muy habitual y que hay que saber identificar para no abandonar la lactancia antes de tiempo.

La mejor manera de entender las crisis de crecimiento y saber porqué el bebé necesita mamar todo el tiempo es comprendiendo cómo funciona el proceso. La lactancia es a demanda y esto es muy importante, porque significa que nuestro cuerpo va a generar toda la leche materna que el bebé necesite. Cada vez que le ponemos al pecho estamos estimulando la producción de leche, y cuando el bebé pide mamar todo el rato, va a cumplir esa función de estimulación para hacer que la cantidad de leche materna se ajuste a lo que necesita.

¿En qué momento ocurren las crisis de crecimiento?

Los momentos en los que ocurren estos brotes de crecimiento suelen ser los siguientes:

  • Alrededor de los 17-20 días de vida, el bebé quiere mamar de manera continua, no se suelta del pecho o pide cada media hora. Justo cuando parecíamos que habíamos cogido el truco al recién nacido, y que empezaba a hacer tomas regulares, el bebé llora desesperado cuando no está en el pecho. Si el bebé ha recuperado el peso de cuando nació, no nos debemos preocupar. El bebé necesita más leche y hay que ajustar la producción de leche a la demanda, y eso puede demorar un día o dos. Cuando tenga la cantidad que necesite, volverá con las tomas más espaciadas.
  • Entorno a las seis-siete semanas de vida. El bebé aumenta la cantidad y duración de las tomas, y a veces se muestra muy nervioso cuando está mamando: llora en el pecho, arquea la espalda, etc. Al parecer, en ese momento cambia la composición de la leche y se vuelve más salada. Cuando se normaliza la situación, los bebés vuelven al patrón de tomas habitual.
  • A los tres meses de vida. Esta crisis es muy típica y suele provocar que muchas madres abandonen la lactancia. Los bebés que antes mamaban durante mucho tiempo ahora espacian las tomas, maman muy rápido y hacen tomas muy cortas. El pecho de la madre, que antes se llenaba antes de cada toma y después de cada toma, ahora se muestra vacío y blando, es el momento en el que dejamos de sentir la subida de la leche. El bebé se distrae más y parece que solo mama de noche. El bebé engorda menos y su percentil de crecimiento empieza a bajar. Muchas madres creen que ya se están quedando sin leche, que el bebé se queda con hambre y que no está comiendo lo suficiente, pero lo que ocurre es que la lactancia se está estableciendo y normalizando. Los bebés han aprendido a mamar mejor, y con un par de minutos consiguen vaciar el pecho y comer todo lo que necesitan. Pero la leche tarda algo más en subir que antes, así que tienen que mamar unos segundos sin que les salga nada de leche, lo que les desespera. El bebé tiene que trabajar para conseguir comer y no estaban acostumbrados a eso.  Además, el bebé está madurando, ven mucho más lo que ocurre alrededor suyo y se distraen más fácilmente.  Las tablas de percentiles comparan bebés alimentados con leche materna con los alimentados con fórmulas, y los patrones de crecimiento de ambos son diferentes, sin que suponga que ninguno de los dos esté infraalimentado.
  • También se suelen producir crisis de crecimiento al año de vida y a los dos años, cuando se junta la presión de la sociedad por la lactancia prolongada (incluso la de los médicos), a que el bebé está madurando y descubriendo mundo y a que está introduciendo nuevos alimentos y rutinas en su vida. Ante la recién estrenada autonomía que tienen, el pecho de mamá suele ser un refugio de las pataletas y frustraciones. Aún así, la leche le sigue proporcionando nutrientes y grandes beneficios para la salud, así que si estás convencida de continuar la lactancia, sigue con ella todo el tiempo que quieras y puedas.

¿Cómo actuar cuando el bebé quiere mamar todo el rato?

Antes todo, se necesita mucha paciencia. Puedes tardar unos días hasta que la producción de leche se ajuste a lo que el bebé está demandando. En estas crisis de crecimiento muchas madres tienen la tentación de complementar las tomas con leche de fórmula, pero justo es lo contrario de lo que hace falta. Si el bebé mama menos, al final, tendrás menos leche. Así que ponle al pecho siempre que lo demande, sin forzarle ni insistir demasiado, y trata de que las tomas sean lo más tranquilas posibles. Así que en la oscuridad de la noche, sin estímulos ni ruidos es más fácil que el bebé haga mejor las tomas.

Entender el comportamiento de tu bebé y de cómo funcionan estas crisis de crecimiento ayudarán a disminuir la angustia y a continuar con confianza en la lactancia materna, sabiendo que todo pasará y se normalizará en unos días. Para cualquier duda siempre pregunta a tu pediatra o matrona, que seguirán en las revisiones la evolución de tu bebé.

Fuente| Alba Lactancia Materna

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