Qué ponerse, cómo comportarse y qué llevar en todos nuestros compromisos navideños

, 23 de diciembre de 2015

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Sobrevivir a las fiestas navideñas no es nada sencillo. Toca comer con los jefes, con los suegros, con los padres, con el cuñado cansino, con los del gimnasio, con los del equipo de fútbol y con la pandilla de amigos. En definitiva, un evento tras otro y, atención, siempre con buena cara, que para eso Navidad.

¿Cómo? ¿Ya te has agobiado en el primer párrafo? Pues agárrate que vienen curvas y, sin ir más lejos, mañana es Nochebuena. Pero tranquilo, que aquí viene una guía que hará que superes con éxito todas estas situaciones respondiendo solo a tres preguntas. Are you ready?

¿Qué me pongo?

Empecemos por la indumentaria. Partamos de la base de que no es lo mismo Nochebuena que Nochevieja, ni tampoco que una cena de empresa o con amigos. En general, lo que permite (o exige, según veamos) un look festivo es la Nochevieja, pero ojo, no tiene sentido ir a cenar a casa de tu suegra con esmoquin, cuando tu cuñado va a estar en chandal.

Así que mi consejo es que allá donde fueres, haz lo que vieres (menos ponerte chandal para algo que no sea hacer deporte). Nadie mejor que tú sabe cómo son tus colegas, tus compañeros de trabajo y tu familia, por lo que no te será muy difícil prever cómo irán vestidos para ir acorde a ellos.

En caso de que no lo tengas claro, lo mejor es apostar por un look casual pero con estilo. Pantalón vaquero, camisa sport y americana puede ser una muy buena opción. Y no está de más tener una corbata a mano por si hay que recurrir a ella para aumentar el grado de formalidad en un momento dado.

¿Cómo me comporto?

Asumo que aquí todos hemos sido muy bien educados por nuestros padres. Sabemos beber sin sorber, utilizar la servilleta cuando toca y masticar con la boca cerrada. Pero demos un paso más allá. En primer lugar sé puntual. No hay excusa que justifique que la cena se ha quedado fría por tu culpa.

En segundo, olvida los temas peliagudos, lo que incluye pasar de Mariano Rajoy, Pablo Iglesias, el papa Francisco y las corridas de toros. Al final cada quien tiene sus ideas y, creedme, el mejor momento de confrontarlas no es en plena Nochebuena.

Por último, mucho ojo con el alcohol. Que si una cervecita, una copa de vino, otra, un poco de champán, un chupito para hacer la digestión y, de buenas a primeras, te ves en las fotos del día después abrazado a tu jefe y con la corbata en la cabeza. Y mira, no.

¿Qué llevo?

Aunque no lo parezca, el tema de llevar algo a una cena a la que te han invitado es un poco delicado y depende sobre todo del grado de confianza que se tenga con los anfitriones. Si son familia o amigos muy directos, podemos preguntar con toda tranquilidad qué llevamos y seguir sus pautas.

En cambio, si no hay confianza, la cosa se complica. Es muy típico presentarse con un vino o un postre, algo que no siempre es apropiado. Por lo general cuando alguien organiza una cena, cuida todos los detalles, incluyendo el vino que quiere servir y el postre, y el hecho de que alguien traiga también hace que se vea obligado a tener que servirlo en lugar de su propia elección. Ante esto, una buena alternativa puede ser llevar unas flores en señal de agradecimiento o unos bombones. Eso sí, más como regalo que como un postre que hay que servir por obligación.

En el caso de que haya duda, no pasa nada por no llevar nada, aunque lo que sí hay que dejar clarísimo es que estamos muy, pero que muy agradecidos por la invitación.

Y esto es todo, amigos. Ya solo falta un consejo: disfrutar, que para eso son estas fiestas, dejando de lado rencillas, piques y diferencias de opiniones. ¡Feliz navidad a todos!

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