Rompiendo el hielo con un buen café

, 16 de julio de 2012

Cafe EspressoRara vez rechazo una invitación a tomar café en la casa de algún amigo. Me encanta el café en todas sus variedades y a cualquier hora del día. Normalmente estas veladas me dejan muy buen sabor de boca, pero recuerdo un par de ocasiones en las que el café ha deslucido una tarde que podía haber sido perfecta. En ambos casos, una casa preciosa , una compañía agradable y una conversación interesante…y un café aguado, insípido y sin aroma.

Imagínate que has cambiado de trabajo y te apetece conocer mejor a tus nuevos compañeros ¿te atreverías a invitarles una tarde a tomar un café en tu casa?. Seguro que sí, pero vamos a asegurarnos que rompes el hielo de forma relajada y agradable y sobre todo, disfrutando de un buen café.

La elección de la cafetera es fundamental a la hora de hacer un buen café. Existe una gran variedad en el mercado desde las de goteo hasta las de cápsulas, pasando por las italianas…pero sí realmente te gusta disfrutar del café mi recomendación es que optes por una cafetera automática espresso. Cuida también la materia prima, no es lo mismo un café de supermercado, que una selección de cafés en grano de diferentes procedencias y texturas.

El café siempre listo

Cafetera Philips Intelia

Las cafeteras automáticas espresso te permiten adelantar tareas y por tanto ganar tiempo para disfrutar con tus invitados. Modelos como la cafetera Philips expreso automática de la gama Intelia disponen de todo lo necesario para elaborar todo tipo de cafés, incluido cappuccinos, tan solo con pulsar un botón.

Para ello, antes de que lleguen tus invitados, llena el depósito de agua, introduce el café en grano en el molinillo, vierte la leche en un recipiente adecuado para la preparación de cappuccinos y coloca las tazas en el soporte para tazas.

Sin prisas

Las primeras veces que invité a amigos a mi casa, había representado tanto en mi cabeza el momento de servir el café, que me precipitaba y apenas sentarse en el sofá, ya les agobiaba con invitaciones a degustar todo tipo de aperitivos y prácticamente les colocaba la taza en la mano. Supongo que ellos se llevarían la impresión de que tenía prisa por “despacharles”.

Ahora, un poco más rodado como anfitrión, dejo todo preparado en la cocina y cuando veo que la conversación adquiere un tono relajado, me levanto y, a veces acompañado incluso por alguno de los invitados, me dirijo a la cocina y preparo los cafés. Apenas dedico tiempo a la tarea porque solo tengo que colocar las tazas y seleccionar el tipo de café. Eso me permite estar más tiempo en su compañía.

Y tú, ¿me invitas a un café?

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