Septiembre y vuelta al gimnasio: consejos para que no quede en una intención

, 7 de septiembre de 2016

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Muchos consideran el mes de septiembre como el auténtico comienzo del año. Y con razón, claro, ya que en él depositamos mucho de nuestros nuevos propósitos para el nuevo curso que se nos viene por delante. Entre ellos es un clásico la vuelta al gimnasio. Bueno, la vuelta o empezar a ir por primera vez. Sea como fuere, nosotros te ayudamos con estos consejos a que no se quede en una mera intención.

Empieza con calma

La primera semana después de las vacaciones solemos estar muy motivados, pero cuidado, porque si en estos días de inicio nos pegamos la paliza del siglo, lo más probable es que nos salgan unas agujetas que nos obliguen a quedarnos en el sofá unos cuantos días. Y créeme: después te costará mucho volver a levantarte de él. Así que empieza con calma, poco a poco, hasta que tengas un buen fondo. Además, claro está, así evitarás lesiones y la desgana de los días siguientes.

En equipo, la motivación es mayor

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Si eres de los que te da pereza ir al gimnasio, una buena forma para motivarte y obligarte a ir, es hacerlo con más gente. Busca al menos un amigo que esté en el mismo nivel que tú y estipulad días y horas para entrenar juntos. Así será más difícil encontrar excusas para saltarte el entrenamiento.

Márcate unos objetivos realistas

Sea cual sea tu objetivo (estar en forma, hipertrofia, perder peso…), es importante que seas realista. La clave para alcanzar la meta es la constancia e ir poco a poco. Por ello, debes establecer objetivos que puedas ir cumpliendo. Habla con tu entrenador para que te aconseje. Lo que está claro es que si decides estar más fuerte que Superman en un mes, al final acabarás desmotivado viendo que no lo has conseguido.

Hazte selfies para comprobar avances

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Sí, selfies. Y sin camiseta. Tranquilo, que no me he vuelto loco. Es muy difícil que uno mismo pueda valorar los avances. Todos tenemos una percepción muy subjetiva de nosotros mismos y hasta el estado de ánimo puede influir en cómo nos veamos un día determinado. Por ello, te aconsejo que te hagas selfies sin camiseta periódicamente (cada mes, por ejemplo) y, a ser posible, en el mismo sitio, con las mismas condiciones de luz y en la misma postura. Así podremos ver de forma más o menos objetiva cómo va cambiando nuestro cuerpo.

Compra una equipación nueva

Este es un buen momento para tirar todas las viejas camisetas y comprar ropa nueva para el gimnasio, con la que nos sintamos especialmente bien. A todos nos gusta estrenar ropa y éste puede ser un aliciente para cumplir nuestra rutina de entrenamiento.

Búscate un amor platónico de gimnasio

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No nos engañemos, somos seres sociales y el gimnasio está lleno de gente atractiva. ¿Por qué no buscarte un amor platónico? Uno cuyas ganas de verle a diario contribuyan a que acudas puntualmente a tu cita con las mancuernas. Ojo, no me refiero a que vayas persiguiendo todo el tiempo molestando a esa persona, ¿eh? Aunque quien sabe, lo mismo también se fija en ti y es el comienzo de una bonita historia. Love is in the air!

Elige actividades que te gusten de verdad

No te obligues a ti mismo a hacer actividades que te aburran. En el gimnasio hay muchas actividades diferentes y la clave es encontrar aquella que te apasione. No sirve de nada hace el esfuerzo por entrenar en sala, si en dos semanas vas a dejar de ir por culpa del tedio. Prueba diferentes opciones y quédate con lo que te divierta.

¡No te compares con nadie!

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En un gimnasio hay personas de todo tipo. Jóvenes, mayores, delgadas, gruesas, musculosas… Y luego estás tú, que eres como eres, pero que te gustaría estar de otra forma (y por eso estás allí). La tentación de desear un físico ajeno es muy grande, pero no debes hacerlo. No sabes los antecedentes de los demás ni el tiempo que llevan entrenando para estar así en la actualidad. Así que tú a lo tuyo.

Escoge un gimnasio que esté cerca

Es fundamental que escojamos un centro deportivo que esté cerca de casa o del trabajo para que a la pereza de entrenar no se una la de tener que desplazarnos a una gran distancia. Cuanto más próximo esté, mucho mejor. En mi caso, para que os hagáis una idea, escucho los gritos de las clases de spinning desde mi casa.

Contrata un entrenador personal

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Por último, y aunque no es imprescindible, te aconsejo que contrates a un entrenador personal, que se dedique a ti al 100% mientras estés entrenando, para que te motive y asesore a cada momento. El inconveniente de este punto es puramente económico, ya que contratar un servicio así no es muy asequible. Pero si puedes hacerlo, notarás las ventajas desde el primer momento.

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