Ser madre a los 40, ¿y si no puedo quedarme embarazada?

, 15 de abril de 2019

La edad de media de la mujer española para tener su primer hijo se sitúa en los 30 años, aunque existen muchas mujeres que todavía esperan un tiempo, para ser madres a los 40 o incluso más tarde.

¿Por qué sucede y cómo se puede afrontar esta situación, cuando tu cuerpo ya no tiene la energía y vitalidad de los 20 o los 30?

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2010 hubo 13.575 nacimientos de madres de 25 años y 9.778 nacimientos de madres de 40 años, una tendencia que se revirtió en 2014, y en 2017, hubo más nacimientos de madres de 40 años (12.933) que de 25 (9.244).

En los últimos cuatro años además, ya son más las madres de 40 a 44 que de 20 a 25 y las de 35 a 39 casi doblan a las de 25 a 29. Un hecho demográfico evidente que demuestra los cambios que sufre nuestra sociedad en cuestión de maternidad.

Queremos tener hijos, sí, pero no tan temprano como lo hacían nuestras madres. Las prioridades cambian y los salarios y la falta de conciliación familiar son aspectos fundamentales para retrasar la maternidad, según las conclusiones extraídas de la Encuesta de Fecundidad que el INE ha publicado recientemente.

Aunque está demostrado científicamente que la fertilidad de la mujer disminuye radicalmente a partir de los 35 años, momento en el que se pierde de forma progresiva, el potencial reproductivo, en muchos casos damos el paso de ser madres por primera vez, más allá de esta frontera temporal. A pesar de que los óvulos son de peor calidad, la reserva ovárica se encuentra bajo mínimos y conseguir un embarazo natural es más complicado, las mujeres españolas esperamos más tiempo para llevarlo a cabo.

¿Somos conscientes de lo que implica ser madres a los 40?

Si decides ser madre a los 40…

  • Sé consciente de que dispones de una reserva ovárica menor.
  • Infórmate y pregunta desde el momento en el que lo decides. Es fundamental tener todos los datos necesarios para afrontar un proceso que en principio no es sencillo.
  • Existen más probabilidades de que el futuro bebé pueda padecer alguna anomalía, aunque gracias al avance de la ciencia existen métodos para preverlo y actuar en consecuencia.
  • Si vas a ser madre a los 40 el embarazo puede ser más complicado; con el aumento de la edad se pueden producir abortos espontáneos con más frecuencia. A partir de la doceava semana de embarazo este riesgo disminuye.
  • Tendrás que cuidarte más durante el embarazo y llevar un control prenatal exhaustivo.
  • Deberás comer de forma adecuada, dando prioridad al consumo de frutas y vegetales ricos en ácido fólico y manteniéndote en forma, realizando algún tipo de ejercicio como pasear, nadar o bailar, de forma moderada y bajo supervisión médica.

¿Y si no puedo quedarme embarazada de forma natural?

Recurrir a métodos de reproducción asistida es algo muy frecuente en madres de todas las edades, especialmente en aquellas que tienen más de 38 años.

Aunque a partir de los 40 los tratamientos de fecundación asistida son menos eficaces que en edades más jóvenes, son muchas las mujeres que lo consiguen.

Tener en cuenta que cada año que pasa provoca que la tasa de embarazo caiga es fundamental: a los 25 años existe un 25% de posibilidades de conseguirlo, con 30 años, baja al 22 %, con 35 al 12 % y, con 40 años al 5%.

¿Qué tipo de tratamientos de reproducción asistida existen?

Si no puedes tener hijos de forma natural, ya sea por motivos de infertilidad producidos por la edad o por otros factores puedes optar a métodos de reproducción asistida como la inseminación artificial o la fecundación in vitro (FIV).

Inseminación artificial

Tanto si quieres ser madre a los 40 o a cualquier otra edad, la inseminación artificial es el tratamiento más sencillo y al primero que se recurre. Puede llevarse a cabo con semen de la pareja, si existe, o bien con de donante.

El tratamiento consiste en depositar una muestra de semen en el útero de la mujer para incrementar las posibilidades de fecundación, al disminuir la distancia que existe entre el óvulo y los espermatozoides.

Para conseguirlo es necesario someterse a una estimulación ovárica producida por un tipo de medicación específica que se administra con inyecciones intramusculares o subcutáneas. Una serie de estudios y controles anteriores determinarán cuál es el mejor momento para llevarlo a cabo.

Fecundación in vitro (FIV)

Cuando la inseminación artificial no funciona o los médicos lo deciden por otros motivos, la mujer puede intentar quedarse embarazada por fecundación in vitro.

Esta técnica consiste en fecundar el ovocito con el espermatozoide en un laboratorio para implantarlo posteriormente en el útero de la futura madre.

También es necesario preparar el cuerpo mediante estimulación ovárica para extraer ovocitos con los que se procederá a la fecundación, bien inyectando el espermatozoide dentro del óvulo o colocando un óvulo en una placa de cultivo rodeado de espermatozoides.

Tras analizar los embriones, se implantan los de mejor calidad en el útero de la mujer.

Al transferir más de un embrión aumentan las posibilidades de que ocurra un embarazo de gemelos. El resto pueden conservarse mediante la técnica de vitrificación, por si falla la primera implantación o, tiempo después, queremos dar un hermano a nuestro primer hijo.

En cualquier caso, el apoyo psicológico de familiares y profesionales será fundamental para llevarlo a cabo, tanto si el embarazo prospera como si no.

Y, si al final, eres madre a los 40 o más, ¡enhorabuena!, te tocará ser fuerte, proveerte de los mejores productos para el cuidado de tu bebé y tener unas buenas lumbares para levantar y corretear tras el pequeño, con la energía adecuada y la sabiduría y experiencia que proporciona la edad.

Créditos imágenes: iStock/KatarzynaBialasiewicz | iStock/Ocskaymark | iStock/Wavebreakmedia | iStock/Wavebreakmedia | iStock/ktsimage |iStock/FotoDuets

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