Si mi bebé no gatea ¿debo preocuparme?

, 10 de febrero de 2017

Se le suele dar mucha importancia al gateo, como paso casi imprescindible en la evolución motora de los bebés. Pero cada niño tiene su ritmo, y no existe una edad “correcta” a la que empezar a gatear (aunque lo habitual es que empiece entorno a los 8-11 meses de vida). Incluso hay bebés que se saltan el paso del gateo y directamente pasan de la posición de sentados, a la de de pie y después dan sus primeros pasos. Cada niño es diferente, y no nos debemos preocupar especialmente si nuestro bebé no gatea. De todas formas, si llega al año de edad sin gatear, sí se lo deberíamos comentar al pediatra por si es señal de algún tipo de disfunción.

Distintos tipos de gateo

Hacia los siete-ocho meses los niños empieza a mantenerse sentados y en su afán por explorar mundo, es cuando empiezan a arrastrase por el suelo. A veces lo hacen con el culo siempre en el suelo, estirando una sola pierna, a veces se deslizan sobre la barriga y a veces empiezan a gatear directamente, lo hacen tan deprisa y les gusta tanto, que comienzan a andar sobre dos piernas mucho más tarde que otros niños. También ha niños que aprenden a gatear después de aprender a andar. No se trata de comparar, cada bebé se desarrolla a su propio ritmo.

Cómo fomentar el gateo

Es importante que los niños vayan fortaleciendo la espalda y el cuello, para eso, déjales tumbados boca abajo en el suelo con una mantita de actividades. Ellos intentarán hacer fuerza para levantarse, para mirar lo que pasa alrededor, y sobre todo si ven juguetes o cosas interesantes cerca, intentarán alcanzarlas. Permite que se muevan libremente por la casa, revisando eso sí que no haya nada peligroso que llevarse a la boca o que tocar que les pueda quedar a su alcance. Es una etapa de explorar mundo y de descubrir cosas nuevas.

Aunque el bebé tampoco gatee de esta manera, estaremos favoreciendo su desarrollo motor, estamos fomentando su independencia, su curiosidad, su autonomía y la coordinación motora con las manos y los pies. Siempre habrá bebés más perezosos, quizás menos estimulados, más prudentes o con algo más de peso que le impide gatear como los demás. La etapa del gateo es una referencia más en su nivel del desarrollo, pero no la única. Como siempre, deberemos estar atentos a los signos que vemos en el pequeño para saber si hay motivos de preocupación o no.

Foto | iStock LuminaStock petrograd99

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