Siesta nórdica ¿sí o no?

, 9 de diciembre de 2016

siesta nordica

Si bien cuando hablamos de los países nórdicos y los niños a todos nos viene a la mente su magnífico sistema educativo y condiciones de maternidad, lo cierto es que existen algunas costumbres desconocidas que llaman poderosamente nuestra atención. Es el caso de la llamada siesta nórdica, una tradición que implica dejar a nuestro pequeño durmiendo en la calle. Y nada de en verano, sino a gélidas temperaturas.

De hecho y curiosamente, se trata de una técnica habitual que, si bien a priori despierta todas nuestras reticencias, podría resultar saludable si se lleva a cabo de la manera apropiada. Pero, ¿cuándo sería beneficiosa? ¿Podemos dejar a nuestro pequeño en el carro bajo cero sin temer por su salud?

Los beneficios de la siesta nórdica

siesta

Así, se trata de una tendencia que lleva décadas ejecutándose, un habitual que se plasma en estampas como la de hileras de cochecitos a las puertas de las cafeterías. Una práctica cuya finalidad es la de preparar a los benjamines de la casa para la llegada del frío invierno, fortaleciendo sus defensas y acostumbrándoles a lo que está por llegar.

La teoría, defendida por pediatras como Marjo Tourola, del Instituto de Ciencias de Salud de la Universidad de Oulu en Finlandia, también apunta al aire fresco y la luz solar como agentes beneficiosos. El estado de ánimo también se vería afectado positivamente, provocando que los niños que hacen la siesta nórdica se muestren más activos y coman mejor.

Sin embargo, parece que no todos los especialistas están de acuerdo. De hecho, algunos informes de la Agencia de Protección de Medio Ambiente de Suecia han obtenido resultados que lo desmienten. En concreto y únicamente, lo que se ha observado es que aquellos niños que duermen la siesta gozan de mayor salud que aquellos que no la hacen, sin que las condiciones meteorológicas bajo las que han estado durante ese intervalo de tiempo afecte en absoluto.

Algunas consideraciones

bebé abrigado

Al margen de lo comentado, resulta obvio que, de decidirnos a probar, deberemos optar por un entorno controlado en el que estemos pendientes de nuestro pequeño. Algo que, de hecho, no es frecuente en los citados países donde, por el contrario, resulta habitual encontrarse a los carros aparcados en la calle y a los padres en el interior del local e incluso en casa, charlando tranquilamente.

Equipar de la forma apropiada a nuestro hijo será un aspecto clave para evitar que se resfríe. Para ello existen conjuntos específicos de ropa de cama para carros con acabados afelpados y térmicos que preservan la temperatura del niño, así como prendas habilitadas para tal fin y protectores que les resguardan del viento. La idea es que estén abrigados pero que no pasen calor.

Resultaría conveniente, en todo caso, consultar con el pediatra previamente y valorar cuándo es demasiado frío. Teniendo en cuenta que los daneses lo practican entre 5 y 15 grados bajo cero, se nos plantean serias dudas. La duración es otro aspecto que deberíamos tener en cuenta; un tiempo que suele marcar el propio bebé al despertarse. Los más mayores suelen incluso pasar hasta tres y cuatro horas en el exterior.

En Mi Mundo Phillips | ¿Podemos evitar los resfriados de los pequeños?

Imágenes | iStock FamVeldginew

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