Siete errores imperdonables que tenemos que evitar al preparar un café

, 29 de mayo de 2019

errores al preparar un café

En España somos cafeteros: este producto nos acompaña en nuestro día a día en distintos momentos de consumo, desde el desayuno hasta la merienda o el colofón a una cena especial. Pero, pese a que nuestra cultura gastronómica no se entiende sin café, no siempre lo preparamos como se merece, por lo que empañamos su sabor y singulares características. Estos son algunos de los errores cafeteros más comunes… y cómo evitarlos.

1. Emplear café torrefacto

Ya lo hemos dicho en alguna otra ocasión: el café torrefacto no es una opción. Es un café quemado y mezclado con azúcar quemado por lo que, como podrás imaginar, no es la mejor combinación.

De entre todo el abanico de opciones, elige la que más te guste por sus matices, su compromiso con el medio ambiente o su país de origen, pero, sobre todo, porque no sea torrefacto. Pudiendo escoger entre cafés de Costa Rica, Honduras, Indonesia, Guatemala o Etiopía, ¿por qué quedarnos con uno chamuscado?

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2. Añadir azúcar en exceso

Otro de nuestros pecados cafeteros es añadir azúcar a tutiplén, cambiando el sabor del café por el del edulcorante. No vamos a entrar en lo bueno o malo que es el azúcar para la salud, pero sí para el café: esta bebida, por sí sola y si está bien preparada, nos ofrece un contrapunto de acidez, dulzor y amargor perfecto, ¿por qué estropearlo con (demasiadas) cucharadas de edulcorante?

Intenta, poco a poco, reducir tu dosis de azúcar para disfrutar del sabor más puro del café.

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3. Recalentar el café

Si vives solo o eres el único en tu hogar que toma café, es probable que, cada día, prepares más del necesario y termines recalentándolo. ¿Es esto un crimen contra el café? Efectivamente. Porque, en ese caso, los posos del café se recalientan y se produce una sobreextracción, lo que no es recomendable… ni mucho menos, delicioso.

La manera más sencilla de evitar esto es emplear las cafeteras como L’Or Barista, que, con sus cápsulas, nos permiten preparar únicamente el café que vamos a tomar, ni una gota más ni menos. Además, así siempre lo saborearemos calentito y recién preparado.

4. Llevar el café a ebullición

Es un clásico, pero también una verdad: el café no debe hervir. Pero, si lo preparas en cafeteras italianas clásicas, es complicado apagar el fuego en ese momento exacto en el que el café está listo, pero sin llegar a ebullición. De nuevo, el mejor método para no incurrir en este error es emplear cafeteras espresso superautomáticas Philips, que preparan el café en su punto… sin que tú tengas que preocuparte por nada.

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5. Emplear agua del grifo

En algunas ciudades, el agua del grifo es mejor que en otras, pero, por lo general, no es la adecuada para preparar un café perfecto. Porque suele contener más minerales y hasta tiene un sabor distinto que enmascara el del café. Lo ideal, también cuando emplees cafeteras de cápsulas como L’Or Barista, es utilizar agua embotellada: le ahorrará más de un disgusto a tu paladar.

Si eres, además, de los que siempre toma el café con leche, no lo hagas de cualquier manera: añádela cremosa y con espuma a tu café. ¿Misión imposible? Todo lo contrario… siempre que tengas a mano el espumador de leche de Philips, que podrás emplear para tus capuchinos y lattes y para esos batidos de café tan refrescantes.

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6. No guardar bien el café

Si la materia prima no es buena, el resultado final tampoco lo será, eso es evidente. Por ese motivo, si quieres disfrutar de una buena taza de espresso, compra un buen café. Y guárdalo en las condiciones adecuadas: en un espacio sin humedad y donde no le dé con fuerza la luz del sol.

Un tip más: evita almacenar el café durante mucho tiempo, pues perderá sus propiedades y personalidad. Si consumes café frecuentemente, cómpralo también frecuentemente y, a poder ser, recién tostado.

7. No cuidar tu cafetera

Es la herramienta que empleas para preparar tu café, así que cuídala. Evita limpiarla con jabón en exceso (puedes hacerlo solo con agua, pero, si prefieres jabón, solo unas gotas) y, en el caso de las cafeteras de cápsulas, limpia el depósito con frecuencia y emplea, de vez en cuando, un descalcificador. Tu paladar te lo agradecerá.

Imágenes | Philips, Unsplash – Julia Solonina, Eric Gilkes, Louis Hansel

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