Sin miedo a la plancha: mis cinco trucos secretos

, 11 de noviembre de 2013

GC7635_30-U3P-global-001_highresHoy me toca planchar a mí, y no me da ningún miedo. Os voy a contar mis trucos secretos para que esta tarea, que en general suele ser la más ingrata para todos, sea mucho más llevadera.

No sé como lo hacéis vosotros en vuestra casa, pero en la mía tenemos repartidas las tareas de casa de forma rotatoria para que todos nos encarguemos de lavar la ropa, limpiar y planchar, y no siempre le toque lo mismo a la misma persona. Pues hoy me toca plancha.

Hace unos días os contaba el primero de estos trucos, aprender a tender bien para facilitarte el planchado, y hoy os voy a explicar cómo conseguir que la tarea de planchar no nos asuste cuando nos enfrentemos a la tabla y a un buen montón de ropa arrugada.

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Mis trucos secretos para planchar

Uno: Para vencer la pereza que suele darnos ponernos a planchar, yo suelo empezar con las prendas más sencillas como los pañuelos, las camisetas o los pantalones vaqueros. Así consigo empezar con buen ritmo, y además enseguida me he quitado una buena cantidad de ropa, lo cual me anima a seguir.

Dos: Un truco que utilizo cuando plancho las camisetas de mi hijo, sobre todo las que tiene con estampados y dibujos juveniles, es poner encima de las camisetas un pañuelo de hilo al plancharlas.

Así, evito el riesgo de que los dibujos se puedan derretir o modificar como consecuencia del calor, y de paso, según plancho la camiseta, se va planchando el pañuelo. También podéis plancharlas del revés pero luego hay que darles la vuelta para rematar el cuello y las mangas así que con mi truco, gano tiempo.

El truco del pañuelo también es bueno para cuando planchamos camisas o vestidos de color negro, o cuando repasamos una americana que esté arrugada, porque al planchar sobre el pañuelo evitamos que les puedan salir brillos.

Tres: Ahora le toca a las camisas, que planchamos siempre en el orden correcto hasta dejarlas impecables. Primero el cuello para seguir con los hombros. Luego continuamos planchando los puños y estirando un poco, seguimos con las mangas.

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Llega el turno de la pechera y finalmente de la espalda, todo poco a poco, sin prisa y sin preocuparnos mucho que cada pasada que damos, la camisa va quedando mejor. Además, con mi centro de planchado Philips, hay una ventaja adicional.

Cuatro: Antes en casa necesitabamos pulverizar la pechera con un spray para darle más apresto y para conseguir que quedase un poco más almidonada, pero las últimas camisas que he planchado, ya no lo necesitan pues quedan estupendas con dos pasadas. Seguro que el extra de vapor de 240 g/ minuto que les doy tiene mucho que ver.

El ajuste automático de temperaturas de mi Perfect Care

Además, con mi Perfect Care tengo una ventaja estupenda a la hora de planchar, ya que no necesito ir ajustando las temperaturas para cada prenda, porque la plancha con su tecnología Optimal Temp lo hace automáticamente.

Además, mientras yo esté planchando no deja de producir vapor, lo que me facilita mucho la tarea. En especial cuando llego a la ropa delicada, a la que he perdido el miedo ya que queda genial a la primera.

Así plancho seguro en todos los tejidos, incluso las prendas de seda, de lana o de poliéster. Ya no me vuelvo a cargar ni una prenda al plancharla. Y si me voy un momento y dejo la plancha desatendida, no hay problema porque la Perfect Care se desconecta para mayor seguridad.

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Y cinco: Este es mi último truco secreto, que os vendrá muy bien para planchar manteles, sábanas y otras prendas grandes. Antes las planchaba estiradas y luego las iba doblando, por lo que tardaba mucho tiempo porque la superficie a planchar es muy grande.

Para tardar mucho menos y aprovechando la potencia de nuestro Centro de Planchado, yo prefiero planchar estas prendas dobladas por la mitad o incluso dándoles dos dobleces antes de planchar, si son muy grandes como por ejemplo las sabanas de matrimonio.

Haciéndolo así, al terminar la cara que estoy planchando, vuelvo a doblar por la mitad y doy otra pasada. La potencia de nuestro Perfect Care y la cantidad de vapor hace que la plancha llegue a las capas de debajo.

Vuelvo a doblar y vuelvo a planchar la cara superior. Hago este procedimiento dos-tres veces en los manteles y sabanas individuales y tres-cuatro en las de matrimonio y ahorro mucho tiempo, quedándome impecables.

Como os digo, con estos cinco trucos ya no me da miedo planchar. Desde que tenemos en casa este cómodo sistema de planchado, tardamos justo la mitad de tiempo en planchar la ropa, y eso que yo creo que cuando me toca planchar a mí, siempre parece que hay más que cuando les toca a los demás.

Fotos | Elfidomx y Philips

En Mi mundo Philips | Aprende a tender bien para facilitarte el planchado

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  • Chloe

    Tomo nota de los trucos, que planchar siempre es complicado. Lo del ajuste automático de la Perfect Care me parece estupendo para patosas como yo.

  • pakus

    Lo del ajuste de temperatura es realmente cómodo. Un abrazo