Te has convertido en tu madre: las frases de madre que tú también repites a tus hijos

, 21 de octubre de 2015

madre

Seguramente juraste en su momento que tú no ibas a ser tan pesada con tus niños, pero aquí estás, con uno, dos o tres retoños fruto de tu vientre y repitiendo todas esas frases cansinas que tu madre no paraba de decir. Dicen que los padres tenemos que ser muy pacientes e insistentes con los niños para que se porten bien y para que guarden ciertas normas sociales, pero en realidad, terminamos siendo muy pesados y repetitivos. A ver cuantas veces oiste tú estas frases de madre cuando eras niño o niña y cuántas repites ahora:

Cómete todo el puré. Los padres queremos que nuestros hijos se lo coman todo, todo y todo, aunque les hayamos puesto una ración enorme en el plato. Las horas de comer se pueden hacer eternas por muy rico que te haya salido el puré.

Abrigate, ponte la chaqueta. Otra obsesión paternal:  siempre hace frío para nuestros niños, así que tendemos a llenarles de ropa aunque ellos no tengan frío porque están corriendo todo el rato.

Siéntate bien. Una cosa que nos pone nerviosos de los niños: su postura. Se sientan mal en la mesa, se tiran por el suelo, y caminar en línea recta y sin detenerse con ellos es completamente imposible. Cuesta inculcarles buenos modales en la mesa, unos 20 años más o menos.

Escúchame. A veces parece que hablamos en distintos idiomas, o no nos oyen, o no nos escuchan, o están absorbidos con otro tema que les distrae por completo (un juego, la tele) y que parece que les roba hasta la capacidad de oir.

¡A dormir! ¡ He dicho que a dormir! Nuestros padres lo tenían más fácil: la hora en la que salía Casimiro o la familia Telerín era la hora en la que inevitablemente teníamos que acostarnos. Y ahora para dormir a nuestros hijos solo nos queda mucha paciencia.

Es hora de recoger. Tener la casa ordenada cuando tienes hijos pequeños es casi imposible. Siempre queda algún juguete por en medio. Hay que insistir mucho para que dejen cada cosa en su sitio. Y lo de “vamos a jugar a recoger” no cuela.

Porque lo digo yo y punto; como tenga que ir yo… ; como sigas llorando, te voy a dar una razón para que llores de verdad. En fin, las frases más típicas que nos decían en casa y que cuando nuestra paciencia se agota, acabamos soltando. Al fin y al cabo las escuchamos miles de veces cuando eramos niños y las tenemos grabadas a fuego en la mente. Ups, sin quererlo te has convertido en tu madre.

Foto | Pixabay

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