¿Te toca ser el anfitrión de Navidad? 13 errores que no puedes cometer

, 14 de diciembre de 2016

Anfitrión en navidad

Más tarde o más temprano, a todos nos llega el momento de ser el anfitrión en las fiestas de Navidad. Son muchos días de celebraciones para compartir con la familia y los amigos, así que lo más probable es que te toque acoger la fiesta en casa en algún momento. No hay que agobiarse pero tampoco hay que dejarlo todo al azar o para el último momento; si quieres que todo salga perfecto toma buena nota de los errores que nunca puedes cometer.


1. No planificar con suficiente antelación

En Navidad hay mil cosas que hacer y muchos compromisos que atender, pero nunca hay que olvidarse de planificar con tiempo una cena o comida en casa. No confíes en que el día antes es suficiente para pensar en el menú y tampoco esperes a unas horas antes para decidir cómo colocaréis la mesa o la decoración. Las improvisaciones del último momento suelen acabar en desastre.

Al menos una semana antes confirma todos los invitados que van a acudir y ve planificando el menú, haciendo listas de tareas y apuntando lo que tengas que comprar. Piensa bien dónde se va a desarrollar la velada, si hay suficiente sitio, si falta alguna silla o una mesa supletoria, si la vajilla está completa, etc. Si son muchos invitados, un esquema de la mesa con la disposición de cada comensal y los accesorios puede ayudarte a visualizar el conjunto.

2. Ser demasiado ambicioso con el menú

Te consideras un cocinillas y quieres sorprender a todos con el banquete que les tengas preparado, pero hay que ser realistas. Las ocasiones especiales no son el mejor momento para ponerse a experimentar o a probar por primera vez una receta complicada que nunca has hecho antes. Si no has tenido tiempo de ensayar, apuesta por algo que ya domines para asegurarte que saldrá bien.

La originalidad está bien, pero recuerda que es Navidad. Los invitados esperan ciertos platos y sabores tradicionales, es parte del encanto de las fiestas. No quieras sorprender con un menú de cocina fusión coreano-israelí; algún toque especial y diferente siempre se agradece, pero sin pasarse. Ya habrá más ocasiones de ofrecer menús exóticos a lo largo del año.

3. Confiar demasiado en tus habilidades culinarias

Anfitrión en navidad

Aunque hayas preparado mil veces tu receta de pollo asado o esa tarta fantástica, no confíes demasiado en que todo saldrá perfecto si no pones atención. Revisa las recetas paso a paso, controla que tienes todos los ingredientes en casa y vigila que no haya nada en mal estado o caducado. Es buena idea practicar una “mise en place” antes de empezar a cocinar, es decir, disponer ordenadamente todos los ingredientes sobre la mesa para trabajar ordenadamente.

4. Preparar demasiada comida

Es un error en que todos solemos caer cuando se trata de celebrar la Navidad. Hay tantos platos y productos festivos a nuestra disposición que queremos prepararlo todo, y no queremos que los invitados se queden con hambre. Pero el exceso nunca es bueno, y a nadie le gusta terminar la cena con un empacho. Tampoco querrás acabar con un montón de sobras a las que te será difícil encontrar salida.

Mantén los pies en la tierra y sé realista con la capacidad del estómago de tus invitados. Y procura organizar un menú equilibrado, con opciones más ligeras y frescas para compensar los platos más calóricos y contundentes. Apuesta por el pescado como plato principal si hay muchos aperitivos y entrantes, siempre es menos saciante que la carne. Cuida el tamaño de las raciones y elige un postre suave, ligero y refrescante, que tenga fruta fresca.

5. No tener en cuenta las necesidades de los invitados

Si quieres que tu familia y amigos se sientan como en casa y disfruten de lo que has preparado, no te olvides de sus posibles restricciones alimentarias. Las alergias y las intolerancias son muy importantes ya que un desliz puede crear problemas de salud; si no tienes muy claro si un plato lo podrá comer tu primo el celíaco, no te corte en preguntarle directamente antes de arriesgarte.

También hay que tener en consideración otras necesidades, como las de los vegetarianos y veganos, o incluso los gustos y manías.  Si este año viene una embarazada, ten en cuenta sus restricciones en cuanto a algunos alimentosTampoco hay que obsesionarse y querer contentar a todo el mundo, pero si sabes que tu cuñada no come carne procura que en los aperitivos haya algo más que embutidos y patés. Te agradecerán que los tengas en cuenta.

6. Pecar de humildad

La soberbia no le gusta a nadie, pero la humildad excesiva tampoco es buena compañera de un anfitrión. A lo mejor tú eres demasiado duro contigo mismo y te exiges la máxima perfección en la cocina, pero no te disculpes continuamente. Quizá para ti a la sopa le falta algo de sal o el asado está demasiado hecho, pero lo más probable es que los invitados ni lo noten.

No hablamos de verdaderos desastres culinarios, claro, pero es habitual que nosotros nos fijemos en detalles que a los demás nunca les llamarán la atención. Eso sí, a nadie le apetece mucho ponerse a comer cuando el anfitrión sirve el pavo pidiendo perdón por anticipado porque se le ha quedado algo seco por dentro.

7. No crear un buen ambiente

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Es Navidad, son días de celebración y la atmósfera festiva lo inunda todo. Tus invitados esperarán encontrase un buen ambiente acorde con las fechas, con algo de decoración que anime la velada y ponga a todos en situación para disfrutar. Algunos adornos, un árbol decorado, quizá el Belén o un nacimiento, luces o velas, una corona en la puerta, música… Siempre es agradable que el espacio de la cena o de la comida acompañe a la ocasión. Una casa desangelada y fría echa algo para atrás y da la impresión de que no te has preocupado por cuidar los detalles para que los invitados se sientan cómodos.

Pero tampoco hay que caer en el lado contrario, un exceso decorativo puede ser muy contraproducente. No te vuelvas loco decorando hasta el último rincón, colgando guirnaldas o poniendo lucecitas por todas partes. Las velas aromáticas pueden ser una buena idea, pero elige bien las fragancias y no mezcles olores en la misma habitación. En cuanto a la música, deja los villancicos populares para la sobremesa con el cava y apuesta mejor por música navideña de voces clásicas como Sinatra, Louis Amstrong o Michael Bublé.

8. Olvidarse de poner bien la mesa

En estas celebraciones todo parece transcurrir alrededor de la mesa, así que mejor dedicarle la atención que se merece. Empieza procurando que haya sitio para todos con espacio para que os podáis mover bien, y pon un buen mantel y servilletas de tela. La vajilla no tiene que ser carísima de pocerlana fina, pero tampoco saques los platos de diario machacados o una desechable.

Decora la mesa con pequeños toques navideños sin caer en el exceso. Un bonito centro de mesa con piñas, frutos secos y algún lazo o bolas brillantes y velas siempre queda bien y no roba demasiado sitio. Prepara también pequeñas tarjetas con los nombres para indicar dónde tiene que sentarse cada invitado, y si quieres diseña un menú bonito para que se vayan preparando al festín que les espera.

9. Cocinar todo en el último momento

Una vez sabes exactamente qué vas a servir, organiza y planifica cada paso de cada receta. No empieces a cocinar demasiado tarde y aprovecha para dejar listo con antelación todo lo que puedas. Por ejemplo, hay sopas, caldos y cremas que puedes hacerlas un par de días antes, las croquetas aguantan sin problemas en el congelador y muchos postres puedes hacerlos la víspera.

Las ensaladas las puedes dejar medio preparadas por la mañana para solo tener que montarlas en el último momento, y otros platos como verduras rellenas o canelones puedes dejarlos preparados para el último golpe de horno cuando vayan llegando los invitados. Recuerda también sacar del congelador y de la nevera lo que haga falta el tiempo necesario, y los canapés y tostas móntalos en el instante de servir para que no se reblandezcan.

10. Agobiarse constantemente y no aceptar ayuda

No caigas en el error típico de convertirte en ese anfitrión al que no se le ve el pelo durante toda la velada. Olvídate de agobios innecesarios y no te compliques demasiado, acepta la ayuda que te ofrezcan y pide colaboración a toda la familia. Los invitados vienen a verte y compartir la fiesta contigo y los tuyos, no te pases toda la noche dentro de la cocina o preocupándote de detalles que no tienen importancia.

11. Olvidar los aperitivos y la sobremesa

Nunca subestimes el poder de unos buenos aperitivos. Los invitados nunca llegan a la vez ni son todos puntuales, así que lo mejor es recibirlos con una copa y algo de picar para ir animando el ambiente y abriendo el apetito. Así también tendréis tiempo de terminar de ultimar los platos del menú en la cocina. ¿Cómo debe ser el picoteo? Original y variado, que parezca sofisticado sin tener que complicarte, y que no sea contundente. No quieres que los comensales lleguen sin hambre a la mesa.

Un cocktail de frutos secos casero, galletitas saladas, conservas de verduras y pescado de buena calidad bien presentadas, unas tostas ligeras con escalivada o tapenade, algo de queso gourmet… son opciones sencillas, elegantes y apetecibles que siempre apetecen. Recuerda tener también lista una bandeja de dulces navideños para la sobremesa, siempre hay hueco para un trocito de turrón o un par de polvorones.

12. Confiar a ciegas en los invitados

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Pedir a un familiar que traiga su famoso postre o aceptar el ofrecimiento de ese amigo que asegura que traerá los vinos puede ser buena idea, pero no confíes a ciegas en los invitados. Es habitual que en estas fechas se olviden o algo salga mal, así que es recomendable tener un plan B de emergencia por si acaso.

Asegúrate también de que saben a la hora que se les espera en casa para no estropear la planificación del menú, y ten en cuenta que a veces hay quien se presenta con los niños que en principio no iban a venir, o incluso podrían aparecer con el perro. Siempre es buena idea preguntar antes de llevarse sorpresas: un buen anfitrión nunca da nada por sentado.

13. Planificar mal las bebidas

No hace falta montar una barra de bar en casa pero tampoco te olvides de tener suficiente bebida para todos. Elige los vinos a tu gusto sin caer en los clichés de “pescado-vino blanco”; “carne-vino tinto”, y calcula una botella por cada dos personas. Pero añade también otras opciones para los que prefieran una buena cerveza de calidad, agua fresca o con gas y algunos refrescos.

Recuerda tener reserva de hielos y suficientes vasos y copas para todos. Para brindar al final de la velada no puede faltar un espumoso, pero considera también la sidra además del cava o el champán, es más suave y sienta mejor. Alguna botella de vino dulce para los postres también suma puntos como anfitrión, así como los licores de sobremesa.

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Al final, lo más importante, es acordarse de pasarlo bien. Ser anfitrión en Navidad no tiene por qué convertirse en un reto o una pesadilla, hay que olvidarse de agobios innecesarios y procurar pasarlo bien. Son fechas para compartir con nuestros seres queridos y disfrutar con ellos, no de estresarse por detalles que no merecen la pena. Con un poco de planificación y cierta organización es fácil evitar caer en estos errores que nunca se deben cometer como anfitrión. Y a ti, ¿te toca acoger alguna comida o cena de Navidad en casa este año?

Fotos | iStock.com/omgimages, monkeybusinessimages, DGLimages, aetb, DragonImages, cookelma, CentralITAlliance, AnjelaGr

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