No tengo uno, no tengo dos, no tengo tres… Tengo cuatro hijos, y así es como me organizo

, 29 de diciembre de 2015

Cristina Polo

¿Cómo mantener las esferas trabajo-familia-pareja-tiempo para uno mismo y no morir en el intento cuando se tienen cuatro niños? La verdad, con mucha ayuda y organización. Y haciendo un gran esfuerzo por separar una cosa de otra, centrándote en lo que estás haciendo en cada momento.

Una de las situaciones diarias para mí más preocupantes de tener cuatro hijos a tu cargo, es conseguir que todos se sientan únicos y que ninguno se sienta menos atendido o escuchado. Esto ocurre en numerosos momentos en los que todos acuden a ti a la vez. Todos quieren tu ayuda o contarte algo importante para ellos al mismo tiempo. En estas ocasiones, intento transmitirles lo importantes que son todos para mí, pero hacerles comprender que no puedo atender a todos a la vez. Voy escuchando sus demandas uno a uno, y he conseguido que entiendan que, aunque tengan que esperar, luego mamá estará con ellos para ayudarles o escuchar todo lo que me quieran contar.

Además, antes de acostarles, intento pasar un rato con cada uno por separado, y aprovechamos para saber qué tal le ha ido el día, con quién ha jugado en el recreo, si ha surgido algún problema con algún amigo o con alguna tarea. Es un ratito en el que tienen exclusividad con mamá o papá y en el que consigo que expresen mejor sus sentimientos. Para ello, yo también les cuento mi día, les digo si he estado feliz o si algo me ha enfadado o puesto triste y qué cosas he hecho para solucionarlo. Intento fomentar su inteligencia emocional y les hago preguntas abiertas que les lleve a pensar en sus sentimientos y en cómo solucionar sus propios conflictos.

Desde el coaching, intento también fomentar mucho su empatía, sobre todo hacia sus hermanos o hacía papá y mamá. Esto me ayuda mucho en la resolución de conflictos en casa. Hago preguntas tipo “¿cómo crees que se siente tu hermano cuando haces esto?, ¿cómo te sentirías tú si te hicieran esto?, ¿qué podrías hacer tú para que se sintiera mejor?, ¿cómo podrías solucionar tú esto?…. De esta manera consigo que comprendan lo que provoca actuar de una determinada manera y que sean ellos mismos los que resuelvan el problema.

Otro aspecto que intento potenciar desde que son pequeños es conseguir que sean independientes lo máximo posible. Esto les ha ayudado mucho tanto dentro como fuera de casa. Cuando se ven capaces de hacer algo por sí mismos y consiguen algo que creían que no podrían hacer sin ayuda, logramos que fomenten su autoestima, su autoconcepto y su nivel de concentración. Mejora la confianza que sienten en ellos mismo y se sienten capaces de hacer mucho más. ¿Habeís observado por ejemplo a un niño de tres años intentando ponerse solito un botón? El nivel de concentración que consigue en esos momentos es total; y ¿habeís podido ver su cara de satisfacción cuando lo consigue? Se siente el rey del mundo! Pues esta capacidad de concentración es la que luego le ayudará en el resto de ámbitos de su vida, sobre todo en la escolar.

Respecto al trabajo, tengo la suerte de poder disponer de casi todas las tardes libres y, en la actualidad, de tener un horario que me permite poder llevar a los niños al colegio y de poder ir a recogerles. Cuando esto no es posible, me organizo con mi marido para que sea él el que se ocupe.

Con respecto a mi pareja, me parece fundamental no perder de vista el disponer de tiempo para los dos. A diario, y a partir de las 21 horas que los niños están en la cama, los dos cenamos juntos y luego pasamos un rato hablando o viendo alguna serie que nos guste a ambos antes de irnos a la cama. Anualmente, hacemos un viajecito de dos días para desconectar, coger fuerzas y descansar. Y mensualmente, por lo menos uno o dos viernes al mes contratamos a una canguro o bien nos echan una mano los abuelos y hacemos algún plan de pareja.

¿Lo más difícil…? El tiempo para uno mismo. Es cierto que hay que hacer malabarismos para conseguir dedicarse un rato para uno mismo. Pero me parece importantísimo que las madres nos cuidemos y le demos la importancia que se merece esto último. A veces somos nosotras mismas las que nos culpabilizamos por dejar una tarde o unas horas a los niños al cuidado de un familiar o de quien dispongamos para tener tiempo para nosotras. Y no nos damos cuenta de que, para mantener el equilibrio, es necesario tener alguna actividad o hobbie que sea solo nuestro. En mi caso, una tarde a la semana voy una horita a una clase de Zumba que me permite soltar estrés, y pasarlo bien. E intento tomarme otra hora alguna otra tarde para salir a caminar, ir de compras, leer un rato o hacer lo que me apetezca, aunque esto último sinceramente no todas las semanas lo consigo.

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