¿El tercero en discordia?: cómo se puede preparar la pareja ante la llegada del bebé.

, 14 de junio de 2016

Young couple looking at their baby ultrasound picture

Con el nacimiento de nuestro primer hijo, pasamos de ser dos, con nuestras propias necesidades y nuestras propias prioridades, a de repente ser tres. En este punto, todo cambia. Lo importante es hacer un buen planteamiento de todo este cambio antes de que nazca el bebé.


Como matrona, también profundizo en aspectos que afectan no sólo al bebé y a la crianza, sino al entorno familiar y en este caso, a la relación de pareja. Yo utilizo técnicas de coaching con la pareja para afrontar este gran cambio y estar preparados antes de que el cansancio, el sueño y la falta de tiempo puedan hacer mella en la pareja.

En las sesiones de coaching invito a la pareja a abordar individualmente los cambios que pueden suponer la llegada de bebé en sus respectivas vidas. En todas las esferas de la misma (trabajo, familia, tiempo para uno mismo…..). Y después les invito a hacer el mismo ejercicio con respecto a su relación de pareja, tratando todos los aspectos que pueden influir en la misma (opiniones de la familia de ambos, estrés por la llegada del bebé, dudas e inseguridad en su cuidado, puntos de vista distintos a nivel educativo, tiempo de pareja, etc.). Una vez realizado el planteamiento conjunto de la situación y de que cada uno pueda expresarse libremente sobre todo esto, pasamos al plan de acción.  Como cualquier proceso de coaching, utilizamos la “consciencia” y la “responsabilidad”.

Es decir, les planteo preguntas de este tipo: “con todo esto que acabáis de descubrir, ¿qué queréis hacer vosotros?”. Y cada pareja debe elegir sus propios objetivos a alcanzar. Eso sí, mi labor como coach es asegurarme de que son acciones realistas, medibles y de que realmente van a comprometerse con ellas.

Closeup, Loving Couple

Les hago también plantearse sus prioridades como padres y sus prioridades como pareja. Es imprescindible hablar de los obstáculos con los que pueden encontrarse en sus objetivos; pero además se hace un planteamiento de sus puntos fuertes y sus dones como pareja.

No sirve de nada optar por soluciones muy bonitas a simple vista pero poco realistas. Como decimos en el mundo del coaching, “hay que bajar a tierra” el plan de acción previsto.  Les invito a tener muy presente ese plan de acción para evitar que en el futuro se quede solo en un texto escrito y no se lleve a cabo.

En el punto de recomendaciones, se hace hincapié en estos aspectos:

  • No olvidarse nunca del tiempo de pareja. Planificar una salida al mes por lo menos para hacer algún plan en pareja.
  • Cuando surjan discusiones importantes, intentar que se hablen siempre fuera de casa y que nunca estén los hijos presentes (es mejor tratar los temas en un sitio neutral y un ambiente más relajado que en la propia casa, donde a veces la crispación es mayor).
  • Intentar que las constantes opiniones de las “visitas” y el resto de la familia no se interpongan nunca en la pareja. Muchas veces las discusiones son creadas por personas allegadas a la pareja (ya lo he comentado en más ocasiones cuando he hablado del postparto y las visitas). Los progenitores del bebé deberían mantenerse fuertes y unidos frente al resto de opiniones.
  • Tener en cuenta que todos necesitáis un proceso de adaptación. El tener un hijo es un cambio muy fuerte en la vida de las personas. Y tanto los padres, como la pareja en sí, necesitan un tiempo de adaptación a su nuevo rol y situación.

No creo que tenga que haber crisis en la pareja cuando nace un bebé. Al revés, muchas parejas experimentan una unión mucho más fuerte y profunda de lo que habían sentido antes. Pero creo firmemente en que es imprescindible hacer un ejercicio de introspección y de planteamiento de posibles problemas antes de que el nuevo miembro de la familia llegue a casa, así que, os invito a charlar tranquilamente sobre este tema a la vez que preparáis todo para la llegada de vuestro hijo. Lo importante es mantener ese “canal” de comunicación abierto para que,  una vez que el cansancio y el agotamiento físico y mental están presentes, los problemas se puedan afrontar con más serenidad, sin llevarnos por las emociones.

 

Fotos |  iStock

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