Tomas nocturnas: que no te amarguen la noche

, 23 de septiembre de 2013

Suele ser una de las primeras cosas que te dicen cuando vas a ser madre o padre: “¡Enhorabuena!, prepárate para no dormir”. Y hay niños que duermen mejor y otro peor, pero los primeros meses de vida es prácticamente inevitable que a las noches te tengas que despertar dos o tres veces para darle de comer al niño. Puedes estar tranquilo, todos los padres hemos sobrevivido a ello e incluso hay algunos que seguimos repitiendo experiencia.

Tomas nocturnas con lactancia materna

La lactancia es a demanda, así que si tienes suerte y el niño es dormilón eso que llevas ganado, y si es tragón, pues a levantarse ¡qué se le va a hacer! Como decía una amiga mía, me fastidia más madrugar para ir a trabajar, que dormir poco para dar de comer a mi hijo.

Las dos o tres primeras semanas sí que conviene despertar al niño para que coma, sobre todo si ha nacido con poco peso o con mucho peso (los extremos pueden ser delicados). Son muy pequeños y a veces no tienen fuerzas suficientes, las tomas son cortas y frecuentes, por eso conviene tenerlo cerca, durmiendo a tu lado. Si al de unas semanas va alargando las tomas de las noches, perfecto, podrás disfrutar de un sueño reparador que tanta falta hace. Aprovechará las tomas de día para comer más. Sin embargo, hasta que no empiece con los alimentos sólidos (hacia los seis meses) la mayoría de los bebés se siguen despertando al menos una vez por noche.

La buena noticia si estás con la lactancia materna es que la leche se adapta al ritmo biológico, es decir, la leche que se produce a la noche tiene más hormona del sueño, así resulta más fácil que tú y tu bebé conciliéis el sueño de nuevo tras la toma. Sobre todo si consigues darle la toma acostada en la cama, apenas te desvelas.

Tomas nocturnas con biberón

Si no has podido dar el pecho a tu bebé por las razones que sea, también tendrás que estar pendiente a las noches para las tomas con biberón. Lo bueno es que os podéis turnar el padre y la madre para alimentara al pequeño, así los problemas de sueño se hacen más llevaderos.

Para que no tengas que levantarte a preparar el biberón en mitad de la noche, puedes dejarlo todo preparado, la cantidad de leche artificial ya con la medida exacta que necesites y el agua ya caliente en un termo calienta biberones no eléctrico.

Sólo tendrás que esperar poco más de dos minutos y el biberón estará caliente y listo para dárselo al bebé. Así el pequeño no tendrá que esperar y todo el proceso será mucho más rápido. Así podéis volver los dos cuanto antes a la acogedora camita y cunita.

Foto | Oksidor
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