Tradiciones del café: la hospitalidad del café árabe

, 30 de septiembre de 2015

Hospitalidad del café árabe

Las tradiciones del café tanto a la hora de su preparación como a la de su consumo, nos parecen un tema muy atractivo a los muy cafeteros. Por ese motivo, me ha parecido muy interesante contaros una de las más bellas tradiciones del café, la hospitalidad del café árabe, en especial la del café preparado en los campamentos beduinos.

El café es una bebida social, con la que los beduinos se relacionan con quienes les visitan, ya sean otras tribus o familias, ya sean extranjeros que llegan a sus tiendas o campamentos y con la en jornadas normales se relacionan con sus semejantes. En torno a esta bebida, se producen todos los acontecimientos sociales, tales como negocios, peticiones de mano, arreglos de desavenencias, peticiones de perdón o incluso celebraciones o pésames.

La ceremonia de la preparación del café

Normalmente, el café no es preparado siempre por la misma persona. De esta forma, se nota al tomar café el estado de ánimo de quien lo ha preparado, que lo tostará más o menos en función de sus gustos, que utilizará más o menos cantidad de grano, azúcar y agua, obteniéndose así diferentes intensidades.

café árabe

Tras el tueste del café, realizado en una chapa puesta al fuego y siempre removiendo para que no se queme el grano, viene el momento de su molido. Esto se realiza en un mortero grande de madera, llamado merbash, donde se introducen los granos y se muelen a golpe de almirez. El sonido de los golpes del mortero, hace que todo el mundo en la zona sepa que se está preparando café, sirviendo de llamada a los que quieran compartirlo, según la tradición hospitalaria de los beduinos.

moler café árabe

Una vez molido el café, se introduce en una cafetera grande, llamado tal la o finjan, donde se añade el agua y se lleva a ebullición. Entonces se pasa a la jarra de servir, normalmente de plata, donde se incorpora cardamomo al gusto del que prepara el café y ya está listo para servir.

El servicio del café del beduino y sus mensajes ocultos

Servir café al invitado es toda una muestra de hospitalidad. El que ha preparado el café sostiene la jarra del café en su mano izquierda y la taza en la derecha. Entonces, vierte el café en la taza desde cierta altura, originando un golpeteo que sirve para subir los aromas y enfriar un poco el café que está prácticamente hirviendo.

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El visitante, espera sentado su turno y cuando se lo ofrecen, toma la taza de café y lo bebe a sorbos, mostrando que ha recibido el café bien caliente, para no ofender al anfitrión. Hay que procurar beber rápido y devolver la taza para que puedan servir al siguiente, ya que normalmente hay dos o tres tazas para todo el grupo. Al devolver la taza, lo normal es que el anfitrión intente rellenarla de nuevo ofreciendo una segunda taza. Si es así también hay que beberlo.

Para rechazar el café, hay que hacer un movimiento oscilante con la taza, indicando que ya no queremos más. Pero nada de dejar la taza en el suelo o rechazar el café servido, porque podría ser una ofensa. Tampoco hay que repetir una y otra vez, porque se mostraría un exceso que también puede ofender. Lo normal es tomar dos tazas, rechazando la tercera con agradecimiento.

Cuando se indica que no se quiere mas con el movimiento oscilante, el anfitrión retira la taza, la rellena de nuevo y se la ofrece al siguiente invitado, normalmente en una rotación que empieza por el lado derecho, uno a uno. Mientras tanto, la cafetera sigue cerca del fuego, manteniendo siempre el café bien caliente.

Comentarios al tomar café

Hay que elogiar el café. Al probarlo, estamos gozando de la hospitalidad del beduino y hay que transmitir que nos gusta. Para ello es fundamental notar que está caliente mediante los sorbos y aunque no se conozca el idioma, hacer gestos que impliquen que nos ha gustado y que está bueno y aromático.

como tomar café árabe

No hay peor ofensa que decir “tu café está frío“, lo cual puede ser considerado una afrenta. De hecho, cuando se reúnen las familias al pedir la mano de una hija, o al arreglar un contrato, éste se suele cerrar con el momento de compartir el café. Si todos beben y halagan el café, el negocio se da por cerrado. Si alguien deja el café o indica que no está bueno o a buena temperatura, implica que no se cierra el arreglo y que quedan cosas por hablar, que se posponen a ulteriores reuniones.

La primera taza es la taza de bienvenida, la taza de la hospitalidad. Esta no se puede rechazar, salvo por problemas de salud. Tomarla es aceptar la hospitalidad del beduino y aceptar su protección. La segunda taza, se toma por gusto, porque está bueno, por mostrar que estamos cómodos con los beduinos. La tercera, no se suele tomar, ya que significaría hacer esperar demasiado al resto de los sentados en torno al fuego o la bebida en la jaima de los beduinos.

Reuniones en torno al café

Los beduinos actuales, disfrutan y ofrecen su hospitalidad mediante las tradiciones del café y mediante el consumo de esta bebida, acuerdan sus contratos y resuelven sus problemas, dirimen sus diferencias y como decía antes, realizan su vida social llena de acontecimientos que siempre se solucionan con una o varias reuniones en torno al café.

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Los beduinos tienen por costumbre recibir a los visitantes y sienten la obligación de darles protección hasta por tres días desde su llegada, de forma que nadie puede atacarlos en esos días en que están bajo su protección. En la vida familiar común, al pedir la mano de una hija, el portador de la familia de ésta, sirve un café y antes de pasarlo, lo deja.

La familia del que pide la mano, hace entonces el discurso. “Tenemos el honor de pedir la mano… etc”, y la familia de la hija, da la bienvenida a los recién llegados. Entonces normalmente, sirven un café bien caliente para daros la bienvenida, significando que ha sido aceptada la petición. En realidad es todo como un pequeño teatro pues todo está ya hablado con anterioridad.

Para rechazar la propuesta, se suele decir, “este café está frío, serviremos otro”, indicando así que quedan cosas pendientes por hablar. Esto es aplicable también a peticiones de perdón, devoluciones de préstamos, nuevos contratos o arreglos comerciales etc, ya que la ceremonia del café es el envoltorio formal de los acuerdos, realizados públicamente en la jaima.

He de deciros que el café que compartí con los beduinos es un café muy especial, con el amargo del café tostado, y los sabores “mentolados” que aporta el cardamomo. Evidentemente, tomé mi taza casi hirviendo, repetí y para indicar que ya no quería más, sonreí mientras balanceaba la taza al devolverla, cumpliendo así con las tradiciones y normas de su hospitalidad.

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