Trucos para que el pavo al horno salga jugoso en tu cena de Acción de Gracias

, 21 de noviembre de 2017

receta pavo accion de gracias

¿Te quedaste tocado por ese episodio de ‘Friends’ en el que vimos a Mónica con un pavo en la cabeza entrando al apartamento de los chicos y, desde entonces, has estado deseando celebrar Acción de Gracias? Si este año te has propuesto organizar una buena cena de Thanksgiving, tenemos las claves para que todo te salga a pedir de boca.

La atención, claro está, se la lleva el pavo, protagonista indiscutible de cualquier mesa estadounidense en la cena del cuarto jueves de noviembre, el día en el que se celebra Acción de Gracias. ¿Cuál es el truco para que este plato se convierta en el más alabado y no en un fiasco? Allá vamos.

La cantidad adecuada

En primer lugar, vamos a aclarar las cantidades. Lo idóneo es que, para una cena con una docena de personas, el pavo pese unos 6 kilos. Por tanto, calcula la cantidad de ave que necesitas según esta proporción.

Si esperas invitar a mucha gente y que tu cena sea un auténtico festín, es mejor que optes por dos pavos pequeños (o los que necesites) que por uno más grande: te será más fácil cocinarlos cuanto menos pesen.

Relleno en el plato

El relleno del pavo de Acción de Gracias no se introduce en el animal: se sirve en un plato aparte. ¿Una contradicción? Más bien, una cuestión práctica.

El relleno, tradicionalmente llamado stuffing, se cocina rehogando cebolla picada, bacon, pasas, caldo de pollo y cornbread (pan preparado con harina de maíz), por lo que introducirlo en el pavo haría que se resecase mucho al asarlo al horno.

Lo que sí puedes hacer es llenar el ave con un par de manzanas o naranjas para potenciar el sabor.

El truco está en la bolsa

El gran temor de quien se dispone a preparar un pavo al horno es que, cuando se trinche, su carne haya quedado demasiado deshidratada. ¿Cómo evitarlo, además de sirviendo el relleno aparte? Primero, asando el ave en una bolsa específica para el horno: así se conserva su jugo.

Segundo, adobando la pieza con una pasta a base mantequilla. Basta con mezclarla en un bol, añadirle ralladura de limón, sal, pimienta, aceite de oliva, un poco de perejil y unos dientes de ajo picados y untar el pavo con el resultado. Así, se evita que se seque y se ayuda a que la piel quede bien crujiente.

A fuego medio

El punto crítico llega cuando hay que encender el horno. ¿Cuál es la temperatura adecuada para que no se queme el pavo? Unos 175ºC. ¿Y cuánto tiempo debe estar ahí? Unas dos horas y media para un pavo de 6 kilos. Por supuesto, la cocina no es una ciencia exacta, por lo que, de vez en cuando, hay que vigilar que nuestra cena no se ha churruscado.

¿Y qué hacer en esas dos horas y media, además de mirar la ventana del horno como si fuera la televisión? Preparar las guarniciones que acompañarán al pavo en cualquier cena típica de Thanksgiving.

No pueden faltar en tu mesa la salsa de arándanos (puedes cambiarla por una de frutos rojos, pues son más sencillos de encontrar en España), el gravy o salsa de carne (a base de verduras que puedes hornear en el mismo jugo del pavo) y el postre, una buena tarta de calabaza. ¡Que aproveche!

Imágenes | Pexels – Public Domain Pictures

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