Un estudio sobre la lactancia alrededor del mundo demuestra que todas nos encontramos con las mismas dificultades

, 29 de junio de 2017

Cuidar a nuestro bebés y darle el pecho parece algo instintivo, que debería ocurrir fácilmente, sin embargo, no siempre es así y las dificultades que nos encontramos los primeros días de lactancia son muy parecidos en cualquier tipo de cultura y de lugar del mundo. La antropóloga Brooke Scelza, de la Universidad de Los Ángeles, ha investigado cómo es la lactancia en lugares tan dispares como Namibia o China para comprobar cómo resuelven las dificultades las madres.

La propia Brooke Scelza no se imaginaba lo complicado que iba a a resultar alimentar a su hijo. Hay madres que no tiene ningún problema cuando nace el bebé, pero otras se encuentran con que los primeros días tras dar a luz, todo se complica, y la visión idílica de la llegada a casa del recién nacido no se parece en nada a la realidad. Nada que no se pueda superar con paciencia y ayuda, pero hasta el 92% de las mujeres de una encuesta realizada en 2013 afirmaban haber tenido problemas dando el pecho los primeros días. Problemas como no conseguir que le pequeño se enganche al pezón, dolores en el pecho, grietas, o preocupación por no saber si están generando suficiente leche para el bebé son los más habituales.

Para investigar cómo otras culturas solucionaban estos problemas, Brooke se desplazó hasta Namibia, donde la tribu Himba vivía en cabañas y sobrevivía de lo que la naturaleza le ofrecía. Allí no hay leche de fórmula, y los bebés solo pueden amamantar. Y los éxitos en la lactancia son mucho más altos que en el mundo occidental. Las razones que manejaba la antropóloga sobre la lactancia exitosa eran las siguientes:

  • La madre y el bebé tienen un contacto continuo tras dar a luz. Las madres dan a luz en casa, así que no hay médicos ni enfermeras que separan al recién nacido de su madre. Ese contacto permite que el bebé haga pronto lo más instintivo, oler a su madre y agarrarse al pecho. Un reflejo natural.
  • Las mujeres ven cómo se da el pecho toda su vida. Amamantar no es algo que se oculte: sus madres, su familia, sus amigas llevan el bebé en la espalda, y cuando el bebé tiene hambre le dan el pecho. Así que las madres ya han aprendido como se hace cuando les toca a ellas.

Sin embargo, al hablar con las mujeres Himba, Brooke se dio cuenta de que los problemas a los que se enfrentaban eran muy similares a los de las mujeres americanas. Todas sufrían los mismos problemas durante los primeros días del bebé: dolores, miedos, preocupación… Y la solución venía de la mano de las abuelas, quienes les enseñaban cómo dar el pecho y cómo cuidar de su bebé. Ellas dormían junto a la madre y el bebé y estaban durante las 24 horas del día pendientes del cuidado y la alimentación del recién nacido.

En la Costa de Marfil, el grupo étnico Beng también aprende sobre la lactancia de las otras madres. Las madres primerizas reciben visitas constantes de las otras madres para ayudarles y apoyarles en lo que lo necesiten. Tras dar el pecho a numerosos niños, son auténticas expertas en lactancia.

En las culturas asiáticas tienen la tradición ancestral de “quedarse un mes” o zuo yue zi en Mandarín. Durante 30 días, la madre reciente se queda en casa y es ayudada por su madre, sus cuñadas y sus tías. Ellas cocinan y ayudan a la madre a recuperarse y la enseñan cómo amamantar.

No solo es un período de recuperación, sino también de aprendizaje, que con el apoyo de más personas (puede ser ayuda profesional o la compañía de amigas) puede ser mucho más satisfactorio, ya que como vemos, es muy habitual que los primeros días de lactancia sean tan duros. Hay que verlo como una piedra en el camino que se puede superar, no como un fracaso.

Foto | iStock szeyuen

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