Por qué una cafetera automática sigue siendo la preferida de muchos baristas

, 18 de enero de 2018

La tercera ola elevó al café de especialidad hasta convertirlo en tendencia. El público pedía un café artesano de calidad, y eso puso de moda las cafeteras manuales y de filtro que tanto gustaban a hipsters y millennials. Pero hoy son muchos los baristas y profesionales del café que siguen fieles a la cafetera automática, la única que ofrece un control absoluto sobre la calidad del café.

Las modas vienen y van, la calidad permanece

El llamado movimiento hipster que sigue hoy vigente se definía por ir contra las modas y convirtió en tendencia precisamente lo antiguo, lo pasado de moda y lo vintage. Al hipster le atrae lo artesano y natural, por eso dejó de lado las franquicias para buscar su café en cafeterías locales y de especialidad. Y de pronto las cafeteras manuales parecían fascinantes.

Lo paradójico es que se pusieron de moda métodos de preparación que pertenecían al pasado, basado en técnicas muy básicas que llevan practicándose toda la vida. Son el reflejo de tiempos más humildes y con menos recursos, tal y como preparaban el café nuestros abuelos cuando ni si quiera tenían acceso a la vieja cafetera italiana.

 

Así se puso de moda algo antiguo, y ante el boom del café gourmet muchas empresas explotaron el filón desarrollando cafeteras manuales más sofisticadas y modernas, casi como piezas contemporáneas de decoración. Hablamos de cafeteras como la Chemex, la prensa francesa, la V60 o la de sifón, sistemas de preparación de café manuales que requieren técnicas concretas y también mucha paciencia.

Lo viejo se convirtió en nuevo, pero es lo que tienen las modas: vienen y van, tan pronto como llegan desaparecen. Porque a pesar de que para atraer a los clientes muchas cafeterías incorporaron estos sistemas a su oferta, la cafetera automática nunca se ha dejado de lado. Y ahora vuelve a reivindicarse como la mejor.

Por qué los profesionales confían en la cafetera automática

Frente al escaparate de cafeteras manuales que tanto llaman la atención del consumidor novato, detrás de cualquier barra siempre ha permanecido fiel la cafetera automática. Y parece que ahora son cada vez más los profesionales que reivindican su uso frente los métodos manuales y el filtrado, volviendo a darle prioridad en la oferta de sus establecimientos.

¿Por qué sigue siendo la máquina preferida de los baristas? La respuesta es sencilla: es la única que ofrece el mayor control para conseguir la máxima calidad. Las cafeteras de filtro o sistemas como el sifón no permiten jugar con esos parámetros que un barista maneja para dar con la receta perfecta.

Con una cafetera automática se pueden precisar aspectos como la temperatura, el tipo de molienda, el tiempo de extracción o el volumen del agua, todo lo que afecta al sabor, cuerpo y aroma de una taza de café. Además es la única capaz de preparar un auténtico café espresso al estilo italiano, con su inconfundible capa de crema.

 

Otra gran ventaja es la velocidad de preparación y el juego que ofrece para las catas de café. Es algo crucial en una cafetería que tiene distintos cafés de origen en su carta de bebidas. La mayoría de preparaciones manuales obligan a esperar muchos minutos (incluso horas en los cold brew), y eso ralentiza el servicio, originando colas e impacientando al cliente. Con una máquina automática es fácil ofrecer un café casi instantáneo, recién hecho, ideal para indecisos o gente con prisas.

Ahora que se ha pasado la “novedad” de las cafeteras manuales muchos profesionales están limitándose a usarlas en situaciones específicas y normalmente bajo petición expresa del cliente. En el día a día de una cafetería, la cafetera automática sigue manteniendo su reinado.

Las ventajas de la cafetera automática, también en casa

Todas estas ventajas del mundo barista se trasladan a las cafeteras espresso superautomáticas domésticas cuya innovación tecnológica las acerca cada vez más a los modelos profesionales. Es el caso de la Saeco Xelsis, capaz de servir hasta 12 tipos de cafés diferente personalizando al detalle la preparación.

El ajuste del molinillo para el café en grano o la opción de café molido, la temperatura del agua y de la leche, la cantidad de café, la intensidad del aroma, diferentes recetas… Creando nuestras recetas favoritas nos convertimos en el barista de nuestra propia casa, para degustar el café perfecto en cualquier momento, y en apenas unos instantes.

Los sistemas de preparación manual pueden ser una curiosidad puntual, pero al final tanto los profesionales como los sibaritas del café seguimos confiando en la excelencia de nuestra cafetera automática.

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